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The Strangers

Publicado en Terror de Género el Junio 11, 2009 por alienzombie

Escrito por: Nightmare Boy

Sangre y cuchillos son un binomio aterrador. La idea de ser penetrados por esa arma filosa y desangrarse es un temor irrefutable. Desangrarse y morir solo es peor, porque no importan nuestros gritos de ayuda, nadie vendrá, nuestro destino es sufrir una muerte violenta, por demás humillante. No hay muerte digna, menos si es en manos de un psicópata. Él jugará con nuestra mente, nos torturará, y cuando estemos al límite, dará su golpe maestro. Cuando el miedo se haya apoderado de nosotros, habremos perdido ante él. Nos desangraremos. Esa es la esencia de The Strangers, excelente filme de Bryan Bertino producido en el 2007 y que apenas llegó a nuestras pantallas este año.

         Supuestamente inspirada por hechos reales (de los que no pude encontrar ninguna referencia), narra la historia de Kristen (Liv Tyler) y James (Scott Speedman) una pareja de novios que llegan a una cabaña de veraneo luego de asistir a una boda. La noche no les pinta bien. Kristen ha rechazado la propuesta matrimonial de James. Él esta deprimido. Ella se siente culpable. La cama llena de pétalos de rosa se torna fría. Y un golpe a su puerta a las 4 de la mañana complica las cosas. ¿Está Tamara en casa? pregunta una mujer extraña. James responde negativamente y le cierra la puerta.

         Es cuando él va por cigarrillos que comienza el terror. Kristen se queda sola y varios portazos la asustan. Cuando James regresa, ambos son acechados por tres extraños enmascarados que los torturan mentalmente hasta el amanecer. Uno como espectador pensaría que las posibilidades del relato están coartadas. Ellos encerrados en la casa y los extraños merodeando, no hay mucho que hacer. Bryan Bertino corrige todo esto con secuencias de suspenso efectivas gracias a la música incidental, frenéticos movimientos de cámara, planos cerrados y efectos de sonido que retumban hasta el corazón, literalmente.

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         The Strangers es una lección de suspenso, de cómo hacerlo sentir y como filmarlo, algo que muchos realizadores de terror parecen no aprender. The Strangers es también una reflexión sobre el miedo y la violencia. Muchas veces decimos que ante una amenaza seriamos capaces de cualquier cosa con tal de sobrevivir, pero este filme muestra que no es verdad, que no podríamos hacer nada porque el miedo nos paralizaría, nos haría enloquecer y hacer cosas que a la postre pueden perjudicarnos.

         Miedo porque no importa si este filme estuvo o no basado en un caso real, lo que muestra es aterrador, pues vivimos con miedo, en la calle pero también en nuestras casas. En tiempos donde la violencia ha crecido, solo nos queda preguntarnos cuando seremos victimas. Ese miedo es reflejado por los dos protagonistas, indefensos ante la llegada de los extraños. También es hábilmente reflejado por el realizador; su cámara en planos cerrados y constante movimiento denota la inseguridad del propio lugar, estos personajes están encerrados en su propia casa y esa está a punto de ser su tumba.

         Por otro lado, habla de la violencia no sólo como un espectáculo de lo sanguinario, que sin duda los fans apreciamos, sino como un peligro latente. Finalmente, cuando estamos ante alguien que nos hace daño, quedamos marcados como si ese evento fuera un estigma. Estos asesinos enmascarados hacen sufrir a Kristen y James de forma mental y cuando ya se han divertido, empiezan a dañarlos físicamente, parábola de lo que hoy hace cualquier delincuente: no solo nos roban, ahora nos lastiman pues parece que hacerlo les produce una satisfacción enorme.

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         Cinematográficamente, es botón de muestra del trazo aterrador de los acechadores. Sin alma, con movimientos físicos mecánicos pero muy inteligentes, siempre un paso delante de sus víctimas, son el terror encarnado y los protagonistas no pueden escapar de ellos. Así fue algún día Michael Myers, así era Henry Lee Lucas, alguna vez lo fue Jason Vorhees. Personajes aterradores como los extraños de este filme, no parodias de asesinos.

         The Strangers es la muestra de una producción bien hecha, el guion cuidado, un buen casting, buen diseño de producción, banda sonora que actúa a favor y no en detrimento del filme. Si uno es muy fijado, notará algunos errores de continuidad pero honestamente, podemos perdonarlos. Un conjunto de elementos cinematográficos que han dado como resultado un filme de terror grandioso.

         Finalmente, The Strangers es una reflexión sobre la locura. En una de las escenas culminantes, Kristen pregunta ¿Por qué nos hacen esto? La respuesta es simple: porque estaban en casa, responde una de las mujeres enmascaradas. El lugar incorrecto en el momento equivocado. Los extraños no necesitan ninguna razón, simplemente quieren alguien a quien torturar porque así es su vida. Matar los hace sentir vivos y en su locura, esa es razón suficiente.

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         Ya hacia el final, los extraños cometen el último acto que nos dejará a todos sin aliento. Cuchillos en mano. Kristen y James con la sangre a punto de escurrir. La ayuda no llega. La soledad del amanecer anuncia una muerte humillante. O tal vez no. Si quieren descubrir el final, recomiendo se vuelquen sobre (y me atrevo a ponerlo así) una de las mejores películas de terror de los últimos años. Lástima que pasó desapercibida para la mayoría de la crítica. No para nosotros.

         Recién vi Funny Games, la versión original y la gringa, ambas dirigidas por Michael Haneke. Creo que tanto aquellas dos versiones como The Strangers son la muestra perfecta sobre la locura, la delineación del psicópata en el cine y la muestra de cómo filmar terror, pero más importante, como filmar el miedo. Y eso amigos, no a todos les sale bien.

 

Repo! The Genetic Opera

Publicado en Terror de Género el Junio 11, 2009 por alienzombie

Escrito por: Nightmare Boy

Algunos años atrás (muchos, a decir verdad) se erigían los grandiosos filmes de serie B que servían como acompañamiento de las grandes producciones. Eran cintas minúsculas, por así decirlo, preámbulo de algún estreno más ambicioso. Desaparecida en la actualidad, la corriente serie B ha pasado a ser algo así como la producción de películas baratas en todos los sentidos; un diseño de producción pobre, actores que en su casa los conocen, guiones mal hechos, encuadres mal planeados, en fin, una oda al verdadero trash film. La ironía es que esas carencias artísticas eran su valor primordial, de ahí que se hable de un culto a la serie B, las midnight movies que no obstante sus marcadas anomalías, eran muy divertidas.

         Ya no existen las series B ni las midnight movies. Permítanme replantear: se nos ha hecho creer que ya no existen pero no es verdad y hay dos motivos: el primero es que muchas de esas películas de antaño siguen circulando gracias al trabajo de cineclubes y fanáticos que las mantienen vivas y, segundo, que en Hollywood hay una gran crisis de ideas que ha llevado a desenterrar viejas glorias. Así es amigos, la serie B es una de ellas, pero he aquí  la segunda ironía: se trata de cine serie B con presupuesto. ¡Que gracioso! Ahora los realizadores explotan los argumentos y las carencias artísticas de esas trash movies ¡y tienen dinero para hacerlo!

         No vayamos muy lejos, fueron Robert Rodríguez y Quentin Tarantino quienes apenas hace dos años revivieron los double features con la creación del segmento Grindhouse del que se desprendieron dos grandiosos filmes: Death Proof de Tarantino y Planet Terror de Rodríguez, esta última todo un homenaje al cine serie B, contiene todos sus códigos, argumentos, iconografías, solo que no hay nada de trash en ella, al contrario, hay efectos visuales, maquillaje, labor de setting y gore en cantidades industriales gracias a la benéfica contribución de los Weinstein en la producción.

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         Hablamos entonces de una sofisticación de la serie B, los creadores exploran sus códigos pero no es necesario hacerlo de manera pobre, ahora las majors pueden financiarlas pues son buenos productos cinematográficos, es decir, venden. Así pues, si en 1975 Jim Sharma entregó una locura de midnight movie llamada The Rocky Horror Picture Show, porque las nuevas generaciones no podemos tener un fenómeno igual. Darren Lynn Bousman, director de Saw II y III, es el responsable de crearlo. El filme. Repo¡ The Genetic Opera, el cual muchos ya nombran el Rocky Horror Picture Show de nuestra generación.

         No es un simple filme de terror cantado; no es un musical cinematográfico en el sentido estricto del género. Se trata de una película cuyo alcance mediático ha sido deslumbrante a pesar de que su paso por los cines ha sido limitado; se ha promovido como una serie B nueva y en cierto modo lo es. Repo! The Genetic Opera es precisamente, una ópera (obras donde el texto es cantado en su totalidad) que vislumbra un panorama futurista desolador: en el futuro cercano, una epidemia de fallas de órganos devasta al mundo, mueren millones; Geneco, empresa socialmente responsable, otorga a los desgraciados prestamos para obtener trasplantes pero deben tener cuidado de pagar, pues si no lo hacen, según la ley 98-463, serán programados para reposesión. Un asesino legal (el Repo del título) irá tras ellos para reclamar el órgano.

         ¿Por qué una cinta como esta es una serie B? No es acompañamiento de otras, ni tiene una producción pobre. La razón de que se le piense como parte de esa “corriente” es la inmediata comparación que se le hizo con el filme de Jim Sharma, por el trazo grueso de sus personajes y quizá, por la temática, paranoia futurista donde la sangre y la muerte son común denominador. Es una película que funciona perfecto para una exhibición de medianoche pero si se le quita el mote de midnight movie y se obvian las comparaciones con el show de Rocky (que advertimos de una vez por todas, no tienen nada que ver), este filme es superior.

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         Como decíamos, no es un musical, pues en ellos, hay personajes que cantan ciertas partes de su historia mientras emprenden bailes coreografiados. Repo es fiel al espíritu original de las operas representadas en un teatro. El texto es cantado totalmente, la dirección de arte es barroca y muy artificial, precisamente para enfatizar el carácter teatral, las voces de los actores son ríspidas, algunas engoladas, siempre agresivas y hacia adelante, no hay coreografías vistosas salvo aquella donde Amber Sweet (Paris Hilton) canta en un callejón con un montón de prostitutas a su lado.

         Es ese carácter artificial de la producción y la exageración de todos los rasgos sus mayores atributos. Esos elementos bien pueden pensarse como una sofisticación de la serie B, si es así, entonces no es más una corriente marginada: si hay serie B en la actualidad es gracias a los nuevos directores, que visualizan grandes valores de producción, actores famosos, argumentos bien estructurados, siempre divertidas. No necesitan acompañar a otros estrenos pues pueden hablar por sí solas. Ese es el carácter trasgresor del cine de horror contemporáneo: hallar su propia voz, validarse como género cinematográfico y emprender enormes campañas de merchandising para comprobar su rentabilidad.

         Otro aspecto importante es el uso de viñetas a modo de cómic que el director utiliza para resumir ciertas líneas argumentales que de ser filmadas hubieran aumentado tiempo innecesario al filme. Dichas viñetas sirven para conocer la historia personal de tres personajes principales, así como la obertura del filme. Este elemento contribuye a la estilización artificial y exagerada de la cinta y también la hace más atractiva.

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         Desde luego, no debemos olvidar lo más importante: el espectáculo de la sangre. Repo bien puede ser una opera gore; se centra en Nathan (Anthony Stewart Head, el inolvidable Giles de Buffy The Vampire Slayer), uno de los asesinos legales, y su disputa con Rotti Largo (Paul Sorvino), dueño de Geneco, cuyos hijos son un desastre. Por ello, planea adueñarse de Shilo (Alexa Vega) la hija de Nathan. El trato es que si ella mata a su padre, Rotti la heredará como única dueña de Geneco. Por su parte, Nathan, al verse en la encrucijada de matar a la ciega Mag (Sara Brightman) con tal que Rotti no revele que es él quien ha envenenado por largo tiempo a Shilo, inicia una cruzada personal donde habrá una cuenta de cadáveres inmensa.

         La trillada frase clásico instantáneo se ha dejado escuchar, pero lo cierto es que podría serlo. Repo es uno de esos filmes con la capacidad de crear un mundo propio con reglas afianzadas, estratos sociales y estilos de vida: los adictos a la cirugía, ladrones de tumbas, adictos al Zydrate, asesinos legales, farándula corrupta, todos parte de un círculo, en un mundo que literalmente se ha ido al carajo. Por ello puede convertirse en un filme de culto, por crear esos grupos organizados a los que más de un geek puede rendir pleitesía (como los padawans de George Lucas, por mencionar el ejemplo más efímero).

         Varias escenas sangrientas le esperan al cinéfilo goremaníaco: Nathan extirpa una médula al tiempo que canta al teléfono con su hija; abre el estomago de un cliente en la mesa de operaciones para sacarle tripas, hígado y corazón, Sara Brightman, después de una interpretación de opera divina, se saca los ojos antes que el Repo le de alcance y el clímax, Nathan y Shilo se enfrentan en el escenario de la opera genética, a estas alturas manchada de sangre. Tanta sangre, y uno espera más y más.

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         Si visitan www.repo-opera.com, sitio oficial de la película, se darán cuenta de su alcance mediático: se programan exhibiciones en teatros selectos, eventos en vivo respecto al filme, hay comunidades de fans y uno puede elegir entre pertenecer a los ladrones de Zydrate o ser un miembro distinguido de Geneco, pueden leerse los reviews de muchas revistas especializadas, pueden descargarse imágenes, entre otras cosas. En México, está teniendo una exitosa corrida en DVD, y algunos cineclubes “especializados” en terror la han programado, como antes se solían programar las películas de serie B.

         Es por esta razón que también podría ser una película de culto; porque su fama proviene de Internet, de las exhibiciones privadas, casi clandestinas, publicidad de boca en boca. Efectos directos del poder mediático que ejerce hoy día el género de terror y que intenta dar mejores resultados. Así es, con Repo asistimos a la sofisticación de la serie B y si eso tiene par dar más, estamos esperando.

Urban Legend

Publicado en Terror de Género el Junio 11, 2009 por alienzombie

Escrito por: Nightmare Boy

Por la fuerza, un hombre aborda el automóvil al que acaba de entrar a una mujer. Él la amenaza y pregunta ¿pellizco o piquete? La mujer, esperando dar la respuesta que implique menos dolor, responde pellizco. El individuo saca unas pinzas y de golpe, le arranca uno de sus pezones. También puede suceder que alguna mujer en algún centro comercial de a los hombres la prueba de un perfume, el cual los duerme y para cuando despiertan, solos en la habitación de un hotel, les falta un riñón. Supuestamente será vendido en el mercado negro.

         La mayoría habrá escuchado estas historias; todavía hoy día se envían cadenas por Internet (los conocidos hoaxes) que advierten sobre este tipo de situaciones, pero nadie nunca otorga pruebas tangibles de tales situaciones, incluso los noticiarios que han llegado a reportar casos similares basan sus reportajes en especulaciones hechas por la misma gente, lo cual nos lleva al punto crucial ¿por qué la gente inventa tales cosas? Dejemos de lado la paranoia y miedo que abundan en los tiempos modernos gracias a la violencia, el rumor a existido siempre como forma de disfrazar miedos contemporáneos a los que no se les quiere hacer frente o bien, por morbosidad.

         Es ahí donde las leyendas urbanas cobran su fuerza, cuentos folclóricos transmitidos oralmente de persona a persona, que le han ocurrido al amigo de un amigo o al primo de un vecino, pero nunca a nadie cercano a nosotros. Existen en casi todos los lugares, hay muchas variaciones sobre leyendas específicas, cada cultura les adhiere sus propias figuras míticas para disfrazar preocupaciones latentes en sus comunidades.

         Ahora bien, es cierto que hay asesinatos, asaltos, violaciones, la prensa se encarga de hacérnoslo saber pero la diferencia de esos hechos con las leyendas es que estas últimas siempre presentan similitudes en el corpus, como si se tratase de algún serial televisivo, pero solo se sabe de eso gracias al rumor y no porque consten en algún documento oficial. Nada que decir cuando estás historias incluyen fantasmas, duendes, demonios u otras manifestaciones que ni Carlos Trejo, nuestro propio cazafantasmas mexicano, ha podido comprobar. Y aún así, son tan interesantes que el cine ha visto un nicho narrativo en ellas.

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         Ya en 1992, Bernard Rose abordó la cuestión de las leyendas urbanas en su magnífica Candyman, adaptación del cuento de Clive Barker. En el filme, uno de los personajes, Trevor, profesor universitario, explica en una clase que las leyendas urbanas expresan el folclore de la modernidad y el entorno en que se desenvuelven todas las sociedades. Pero mientras este filme explota únicamente el mito del caramelero, en 1998 el debutante Jamie Blanks ofreció una visión más global sobre la variada gama de relatos en Urban Legend.

         Desde luego que el filme no intenta ser una reflexión sobre el proceso comunicativo y cultural de las leyendas, simplemente usar la anécdota para construir un relato sobre venganza personal que opera con todos los códigos que mueven a todos los slashers. De hecho, la película aprovecha el furor inaugurado en 1996 con Scream, celebre filme al que le siguieron I Still Know what you did last summer de Jim Gillespie y la presente, filmes rescatables luego de esa regeneración del género.

         Michelle (Natasha Gregson Wagner) maneja en la carretera durante una noche. En el fondo, hay un programa de radio que después es sustituido por Total eclipse of the heart, ese one hit wonder de Bonnie Tyler. La gasolina se termina. Michelle es forzada a detenerse en la gasolinera más cercana, en donde un hombre intenta disuadirla de no subir nuevamente a su auto. Ella huye asustada pensando que el hombre es peligroso pero él solo trataba de advertirle; la chica muere decapitada en manos de alguien que iba en el asiento trasero del vehículo.

         El asesinato de Michelle es punta de lanza del relato. La noticia llega a la Universidad de Pendleton en donde estudian Natalie (Alicia Witt), su mejor amiga Brenda (Rebecca Gayheart) y Paul (Jared Leto), aspirante a periodista, galán ojiazul y todo un sabiondo. Junto a estos tres protagonistas se dibujan una serie de estereotipos usuales en filmes como estos: Sasha (Tara Reid) la muchacha promiscua, Damon (Joshua Jackson) el pesado bromista, Parker (Michael Rosenbaum) otro castroso líder una fraternidad y para rematar, el director de la escuela Dean Adams (John Neville)  y el profesor Wexler (Robert Englund) quienes también están como carne de cañón.

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         Es muy evidente el trazo, es decir, todos los personajes habrán de morir en manos de aquel maniático que al inicio del filme decapitó a Michelle. Pero he aquí la novedad: cada asesinato es una retorcida representación de las leyendas urbanas locales más famosas. Natalie, la heroína de esta historia, conecta los puntos una vez que atestigua el homicidio de Damon, colgado de un lazo encima de su auto. Cuando comprueba que tanto esta como la muerte de Michelle parecen leyendas (la del hombre que aborda el auto de una mujer y el novio ahorcado), empieza su frenética búsqueda de la verdad antes que todos sean leyenda. Esa es la pregunta, ¿quién hace esto y por qué?

         Todos los slasher están motivados por la venganza y en este caso no es la excepción. La razón por la que Natalie se obsesiona con la búsqueda del asesino es porque ella conocía a Michelle, juntas hicieron una travesura años atrás, travesura que le costó la vida a un hombre y ahora, de algún modo, ella siente que la culpa ha regresado para carcomerla. No esta mal, pero no es la culpa sino alguien que desde luego presenció o sabe del incidente y desea hacerle pagar (y de paso masacrar unos cuantos estudiantes).

         Como podemos ver, es una estructura simple pero con algunas vueltas de tuerca interesantes, porque el mayor acierto de Jamie Blanks es manejar adecuadamente el suspenso de modo que aquello que creímos predecible, de la vuelta y nos sorprenda. Así pues, nos sorprendemos con la identidad del asesino (que no revelaremos, desde luego). Otro de los aciertos es aprovechar ese ingrediente nuevo en las películas de terror vigente desde Scream: la introducción del saber popular, es decir, tanto personajes como espectadores deben estar pendientes de las expresiones más recientes de nuestra cultura pues en el caso del asesino en el filme, éste las utilizará a su favor, mientras que el espectador debe reconocer esos códigos insertados en el relato (cuentos populares, películas de terror, crímenes famosos). El dominio de todos esos temas es lo que podría salvarnos en una situación peligrosa.

         Así pues, el profesor Wexler manifiesta que las leyendas son una medida de los valores de la sociedad que las creó, folclor contemporáneo que contiene advertencias culturales. Aunque en la película, el asunto de los miedos sociales se olvida y es reemplazado por el motivo de la venganza, no deja de ser interesante el intento de hacer notar que tanto en la cultura estadounidense como en la nuestra existen paranoias que debemos ocultar o disfrazar de otra cosa.

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         En su manufactura, el filme se beneficia del claroscuro y de la corrección de secuencias a través de la música que enfatiza su carácter de suspenso en demasía. Buenas secuencias gore como aquella en donde el asesino introduce un embudo en la boca de Parker para hacerlo beber cantidades excesivas de veneno, aquella donde Tash, la compañera de cuarto darkie de Natalie es acuchillada en su cuarto en lo que Natalie cree una relación sexual. Es triste que la muerte más cruenta, la de Sasha, sea la que obtenga elipsis (se editan los hachazos en su cuerpo). El ritmo es trepidante y la resolución del relato efectiva, al desviar constantemente las sospechas de un personaje a otro.

         Es bueno hacer notar que en una temporada de filmes de terror que estaban (y siguen estando) a la sombra del paradigma que resulto ser Scream, el filme de Jamie Blanks asome la cabeza con una propuesta entretenida. No podemos negar que hay cierta acumulación de clichés, pero son necesarios tratándose de una slasher, subgénero que luego de muchos años de existencia, ha comprobado tener esquemas de fácil identificación contra los que es difícil pelear. Incluso Scream no pudo y por ello optó por la parodia. Tuvo una secuela en 2001 titulada Urban Legends: Final Cut dirigida por John Ottman, bien hecha y divertida, pero sin el destello de originalidad de su predecesora.

An American Werewolf in London

Publicado en Terror de Género el Febrero 5, 2009 por alienzombie

Recientemente habíamos bloggeado sobre la mítica cinta de Joe Dante que giró el mundo del terror en cuanto a hombres lobo y efectos especiales. Curiosamente ese mismo año Universal produjo otro film del mismo calibre sobre el mismo tema, pero bajo una visión distinta que la distingue por completo de su contrincante. Saben que me refiero a una cinta que mezcla humor con terror y fantasía que fue copiada durante toda la década e influenció indirectamente a muchísimos títulos. Creó junto con The Howling a los licántropos modernos (en el cine pues). Una divertida parodia/homenaje al cine de terror.

John Landis es un famoso director que es considerado un maestro del terror sólo por filmar esta película. Sus otros filmes pertenecen al género de comedia y sus películas de terror son escasas y de tono bromista. Sus películas más famosas son Animal House, The Blues Brothers, Into the Night, ¡Three Amigos! Y el memorable videoclip de Michael Jackson, Thriller. Su trabajo es ingenioso y entretenido. En 1973 filmó Schlock, lo que supuestamente sería su introducción en el cine de género y terminó como una parodia a este.

Siendo un devoto seguidor de las películas de monstruos cincuenteras y de la Universal. John Landis escribió el argumento para An American Werewolf in London, película que también acabó dirigiendo y que hoy es considerada como un clásico de principios de los ochenta. Pocas películas explotan el tema de la licantropía como esta, porque además lo combina con comedia romántica, thriller, farsa y por supuesto, gore. Un montón de elementos que pueden llevarse bien si las dosis son correctas (Shaun of the Dead es otro gran ejemplo de esta tendencia).

La historia se le ocurrió a Landis mientras trabajaba como asistente de producción en Yugoslavia para el filme Kelly’s Heroes. Aparentemente fue testigo junto con otros miembros del equipo, de cómo un grupo de gitanos practicaban rituales en un hombre para que al ser enterrado no se levantara de entre los muertos. El guión que escribió estuvo guardado durante muchos años, y fue gracias a la fama de sus primeras películas que pudo conseguir los fondos.

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David y Jack son dos jóvenes americanos de tour por Europa que terminan visitando los desolados páramos en una remota y rural zona de Inglaterra (mejor conocida como East Proctor). En medio de la noche toman refugio en un bar local donde no son bien recibidos y se ven obligados a deambular por los páramos en busca de un lugar donde pasar la noche, pese a las advertencias de los lugareños. Los jóvenes se pierden y son atacados por un salvaje animal peludo que da muerte a Jack y deja a David gravemente herido.

David es enviado a un hospital de Londres donde comienza a recuperarse (y relacionarse con Alex, una enfermera británica). Sin embargo, conforme recobra la memoria, va perdiendo la razón debido a extraños sueños y visiones que lo hacen dudar sobre el ser que realmente lo atacó. Las sospechas de David se volverán una realidad cuando Jack regrese de entre los muertos para advertirle que fue atacado por un hombre lobo, y por lo tanto se convertirá en uno, la próxima luna llena.

Esta es una de mis películas favoritas desde que era niño. Todo en ella es divertido, desde la descarada burla de John Landis a la sociedad Inglesa hasta aquel perro infernal en el que se convierte David. Es difícil resaltar los puntos buenos e ingeniosos de la cinta porque son demasiados, así que trataré de ser breve y directo.

El cast cuenta con David Naughton en el papel de David. Por más raro que se me haga, he visto a David en muy pocas películas, pero su filmografía es extensa y su papel en este filme es excepcional. Jack, el amigo zombie es Griffin Dunne (After Hours), un personaje indispensable para la historia. La sexy enfermera Alex es Jenny Agutter, una excelente interprete Inglesa que algunos recordarán por Logan’s Run o Child’s Play 2. Y por último me gustaría mencionar a Brian Glover, un versátil y esplendido actor inglés que tuve la oportunidad de ver en películas de género como Alien³, The Company of Wolves y Jabberwocky.

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Los efectos especiales estuvieron a cargo de Rick Baker, uno de los monstruos mejores pagados cuando se trata de ilusiones ópticas. Baker estaba trabajando con Rob Bottin en The Howling, cuando recibió el llamado de su amigo John Landis con quien había trabajado en Shlock. Landis quería un hombre lobo sin precedentes que mostrará todo lo que se quedó a la imaginación en películas como The Wolf Man, Werewolf of London o The Curse of the Werewolf.

En esa época estaba de moda trabajar con látex y KY Jelly (un lubricante). Baker tomó todos los modelos posibles de la anatomía de David Naughton, fue un proceso complicado que llevaba días aplicar para conseguir unos cuantos segundos en pantalla. Sin embargo, los efectos de la transformación son de los mejor logrados en la historia de los FX, tanto que se ganaron un Oscar a mejor maquillaje en 1982, una categoría que prácticamente fue inaugurada con este filme. El hombre lobo en estado completo es una horrenda bestia infernal inspirada en el perro de Baker.

John Landis llenó su película de homenajes a viejas cintas de licántropos, aparte de poner sus chuscas y en ese entonces, inusuales escenas de sexo. Las escenas gore van en algunas ocasiones acompañadas de humor, según Landis, su influencia principal viene de Monty Python. Algunos espectadores se quejan de la mezcla entre terror humor, ya que el filme alcanza momentos de terror y suspenso muy altos para después rematarlos con una broma o un gag. Otros argumentan que fue para nivelar y confundir las emociones en el espectador.

La producción terminó siendo Inglesa y Estadounidense. Las locaciones tomaron lugar en diversas partes de Inglaterra. Universal terminó distribuyendo el filme, que gozó de un buen recibimiento del público y críticas mixtas. En 1997 se filmaría una secuela poco fiel a la original que exageraba las cantidades de humor y terror. An American Werewolf in Paris es la historia de Andy, quien en Paris es infectado por un hombre lobo. La relación aquí (según los fans) es que Julie Delpy interpreta a la supuesta hija-lobo de Alex y David.

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En cintas como Ginger Snaps y The Company of Wolves se representan los cambios de la adolescencia por medio de licántropos, mientras que en The Howling lo relacionan más con el instinto asesino y sexual del hombre. En An American Werewolf in London se mezclan estos dos aspectos. Según Landis, la adolescencia es un proceso de licantropía en el que te salen pelos por doquier y una extraña urgencia animal te posee. Esta es de las primeras cintas donde el infectado por “la maldición” es un joven con el que la audiencia se puede identificar. Le da un tono graciosa a la cinta, pero también dramático.

En conclusión, este filme es uno de los más divertidos y aterradores de los ochenta, lo cual es curioso porque estos dos géneros se mezclarían en un sin fin de producciones de la época, la mayoría terminando en desastres ridículos y olvidables. Pero el film de Landis siempre se mantendrá sobre todos, como uno de los pioneros en triunfar con esta choteada mezcla. Aparte es una pieza importantísima del género de terror moderno y las escasas películas de hombres lobo. Es tan famosa que luego la pasan en la tele, y si no la recuerdas de tu niñez, seguramente vives en Marte. El DVD está en zona 1 y 4, es facilísimo conseguirlo a rentarlo. Todo un clásico nostálgico.

The Resurrected

Publicado en Terror de Género el Febrero 5, 2009 por alienzombie

La literatura de terror se ha ido perdiendo conforme las producciones crean imágenes increíbles que no dejan nada a la imaginación del espectador. Esto se debe en parte, al desarrollo exagerado de los efectos especiales sobretodo los llamados CGI (imágenes generadas por computadora) con los cuales es un trabajo sencillo crear a los monstruos más desagradables o los ambientes menos imaginados.

Sin embargo, siempre se puede notar una película por el factor literario; el guión, aquel que es la estructura ósea del filme y que a veces no necesita efectos para crear un monstruo o una atmósfera. En este caso, la literatura de terror sigue vigente aunque cada vez es más escasa. A pesar de todo, las ideas se agotan y los realizadores recurren cada vez más a la literatura para encontrar fuentes frescas.

Uno de los autores más citados y que goza de mayor fama por sus escritos es H. P. Lovecraft, el genio de Providence que escribió un sin fin de relatos y cuentos ambientados en lugares inimaginables rodeados de seres indescriptibles. Pero a pesar de su reconocimiento como uno de los autores más demenciales e imaginativos, sus adaptaciones a la pantalla grande han sido pocas, y en muchos casos fallidas, tal vez nadie puede captar el sentimiento de sus escritos, pero existen algunos títulos que lo hacen satisfactoriamente, The Resurrected es uno de ellos.

Podría decirse que Lovecraft se puso de moda cuando en 1985 Stuart Gordon adaptó Re-Animator, después de este film, las colaboraciones entre Gordon y el ya mencionado Yuzna se basarían mayoritariamente en escritos del autor. Anteriormente, Roger Corman también basó sus filmes en relatos de Lovecraft y Egar Allan Poe (The Haunted Palace). John Carpenter homenajearía al autor en su genial In the Mouth of Madness, un filme que casi justifica la veracidad de la imaginación del escritor. No olvidemos a Sam Raimi referenciado al Necronomicon en su trilogía de Evil Dead.

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En 1992 el director y guionista Dan O’Bannon contribuyó al escaso universo cinematográfico del autor con este estupendo filme de misterio, terror gótico y gore. O’Bannon es el reconocido guionista de Alien, y también, el reconocido director de Return of the Living Dead, clásico ochentero de zombies por excelencia. Sus trabajos han sido Dark Star, Dead and Buried, Lifeforce, Invaders from Mars, Total Recall, Screamers entre otros. Su filmografía demuestra la devoción que tiene este señor por el cine fantástico, aunque como director sólo se haya aventado dos trabajos.

El guión fue firmado por un tal Brent V. Friedman, argumentista (al parecer) dedicado a la serie B, responsable de Syngenor (donde por cierto sale David Gale, mejor conocido como el Dr. Hill de Re-Animator) y otra adaptación de Lovecraft en 1993 conocida simplemente como Necronomicon, fiel a las ambientaciones del autor. De la dirección se encargó O’Bannon, sería su segundo y último trabajo como director. La historia que adaptaron fue “El caso de Charles Dexter Ward”.

El cast está conformado por tres personajes principales. Como Charles tenemos a Chris Sarandon, el inolvidable vampiro de Fright Night, un actor con una rica filmografía que incluye The Osterman Weekend, Dog Day Afternoon, Child’s Play, y la voz del famoso Jack Skellington en The Nightmare Befote Christmas.  Como John tenemos a John Terry, (Zodiac, Full Metal Jacket) aunque su carrera este casi dedicada a la televisión. Finalmente tenemos a Claire interpretada por la guapa Jane Sibbett, actriz dedica casi enteramente a la televisión.

La trama involucra a John March, un investigador privado que es contactado por la bella Claire Ward, una mujer preocupada por los extraños experimentos que su esposo, Charles lleva a cabo en una antigua casona familiar con la ayuda de un misterioso doctor. Cajas pestilentes presuntamente llenas de carne, huesos y desperdicios humanos son llevadas a la casona constantemente y los vecinos se quejan del olor. March acepta el caso y comienza a investigar la vieja casona descubriendo la obsesión de Charles con un viejo antepasado, acusado de ser un poderoso mago.

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La relación de Charles con sus antepasados, va más allá de la obsesión al punto de  retomar sus viejos experimentos e investigaciones en lo sobrenatural. Mientras March y Claire intentan averiguar la verdad, todos los involucrados en el caso empiezan a perecer en violentas circunstancias. Los resultados de la investigación serán increíbles y aterradores en el definitivo estilo de H. P. Lovecraft.

La trama va más allá de lo que acabo de revelar, pero poco a poco se complica y se dan algunos giros de tuerca. Es un filme que capta perfectamente el misterio y el terror de una manera casi literaria, con ayuda de la narración y la atmósfera. O’Bannon superó el trabajo logrado en su debut, impregnando la cinta de terribles momentos (como los cerillos en el foso ¡brrr!) y al mismo tiempo ese misterio y suspenso tan característico de Lovecraft, acompañado del aspecto sobrenatural.

Con ayuda de flashbacks, increíbles animaciones en stopmotion y monstruosidades dignas de una historia de terror o algún filme de la Nueva Carne, está película es una de las mejores que mezclan el terror gótico al estilo de Roger Corman con situaciones contemporáneas (la relación detective/cliente muy al estilo de Chinatown). Este contraste es de mis favoritos pues divide al espectador entre la realidad y la fantasía hasta que estas dos chocan en resultados sorprendentes (aquí el mejor ejemplo sería la escena final en el instituto psiquiátrico).

The Resurrected es un film estupendo. Sin embargo, tiene muchas similitudes con otro ejemplo de Lovecraft. Me refiero a In the Mouth of Madness de 1994, ambas cintas guardan similitudes como el detective privado, el personaje que pasa del mundo real al sobrenatural, las puertas a lo desconocido, incluso en aspectos como la narración, cierta psicología de personajes, etc. Con esto no quiero decir que John Carpenter haya plagiado el film de O’Bannon, después de todo fueron compañeros años atrás en Dark Star, pero los parecidos están ahí, aunque ambas son distintas a su manera y excelentes.

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Los noventa fueron una época difícil para el cine de género, sobretodo al principio de la década cuando aún quedaba el sabor de los ochenta. The Resurrected habría sido todo un éxito si no hubiera gozado de tan poca fama y distribución. Es un filme bien dirigido, bien escrito y envuelto en asquerosos efectos especiales muy al estilo de Hellraiser. En su época, incluso fue marginada al mercado del video y hoy se puede conseguir el DVD de Lionsgate.

The Resurrected es un filme perfecto para verse en una noche lluviosa. Me sorprende que una película con tanto potencial, pase desapercibida tan fácilmente. Por eso decidí dedicarle un post para que todos los que visitan este sitio sepan de ella e intenten conseguirla, porque vale mucho la pena, sobretodo si te gustan los cuentos de casas abandonadas, presencias sobrenaturales, experimentos extraños y cadáveres reducidos a los huesos en charcos de sangre llenos de grumos y pedazos de piel. Eso sí, su duración es algo pesada, pero vale la pena sentarse y aguantar 110 minutos de misterio, terror y Lovecraft.

The Hitcher

Publicado en Terror de Género el Enero 31, 2009 por alienzombie

Las leyendas urbanas y la cultura general dicen que recoger a alguien en el camino puede ser un error fatal e incluso mortal. El modus operandi de muchos asesinos seriales se aprovechaba del llamado autostop para después machacar a sus víctimas. Existen películas que tocan este tema como The Hitch-Hiker de 1953, The Sadist de 1963 e incluso Duel de 1971. El filme que reseñamos es más o menos en el mismo estilo mezclando thriller con roadmovie y un poco de terror.

Jim Halsey, es un entusiasta joven americano que maneja desde Chicago hasta San Diego para entregar un automóvil. En su camino (aparte de casi matarse) recoge a un extraño hombre que pide aventón en una noche lluviosa. El extraño se hace llamar John Ryder, y no pasa mucho tiempo para que se vuelva una presencia incómoda en el vehículo de Jim. El tal Ryder resulta ser un psicópata que pide aventón para luego asesinar a sus víctimas.

Con todo y el suspenso creado por Ryder, Jim se las ingenia para librarse de él. Triunfante continúa su recorrido, pero se da cuenta que no está solo y que Ryder lo acosa desde todas las direcciones posibles, siempre estando un paso adelante. Así Ryder se convertirá en la pesadilla de Jim (y del espectador) involucrándolo en un sin fin de barbaridades y orillándolo a tomar acciones inesperadas.

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Empezamos con una aburrida carretera en medio de un aburrido desierto donde nada interesante podría pasar. Jim Halsey (interpretado por C. Thomas Howell) mata el tiempo mientras conduce, algunos planos del paisaje, todo aparentemente normal, hasta que aparece el misterioso hombre pidiendo aventón, a partir de ese punto la película toma un ritmo casi de zigzag entre suspenso y acción,

El guión fue escrito por uno de tantos guionistas de género. Eric Red quien también es responsable de guiones para Near Dark, Body Parts y Bad Moon (en estos dos últimos también se aventó la dirección). El director es Robert Harmon, con una filmografía mayoritariamente televisiva y algunos filmes pegándole al género como They y Highwaymen. En 1983 filmaría un corto de 30 minutos llamado China Lake, el cual (tengo entendido) fue de las bases principales para The Hitcher.

Está película es considerada un clásico de culto como muchísimas otras joyas ochenteras. Sin embargo, The Hitcher, no cuenta con el estilo ochentero de sus compañeras, es un filme centrado más en el suspenso, las sorpresas y prolongados momentos de tensión. Claro que también cuenta con algunas espectaculares persecuciones a la Mad Max y automóviles explotando por doquier para nivelar el sentimiento general de suspenso, pasando de lo misterioso a lo histérico.

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El terror aquí, pertenece por completo al atacante; el misterioso John Ryder, jamás sabemos si ese es su verdadero nombre, pero sí sabemos que es un demente obsesivo e inteligente que funciona como cualquier otro atacante en una película de terror. Sin embargo, la interpretación de Rutger Hauer da credibilidad al personaje haciéndolo particular e inquietante. Hauer tiene muy pocas líneas en la película, y aún así se las ingenia para crear una amenazante presencia que nunca se rinde y cuya motivación para asesinar es incierta.

John Ryder es una presencia casi fantasmagórica e irreal. El físico de Hauer no fue lo único que hizo memorable a este personaje. Su tono de voz bajita, su mirada demente, sus pequeños diálogos, es totalmente impredecible. Algunas personas argumentan incluso que el personaje es la representación de la locura o la soledad y que carga toda una serie de simbolismos. Otros lo consideran el alter-ego del protagonista, aquel que hace todo lo que su original jamás se atrevería a hacer. Hauer originalmente no era la opción para el papel de Ryder pero terminó consiguiéndolo, asombrando al crew y los dobles con sus inusuales habilidades al volante.

El resto del elenco también merece una mención. En el papel de Jim Halsey tenemos a C. Thomas Howell interpretando adecuadamente al personaje. Jim es tan solo un joven en medio de circunstancias casi irreales, solo en medio de la nada sin ayuda de nadie. También tenemos a la versátil Jennifer Jason Leigh en el pequeño papel de Nash una mesera en el restaurante de paso que termina involucrándose en la pesadilla. Los demás personajes son secundarios; gente de la carretera, automovilistas y policías, como Jeffrey DeMunn interpretando al sheriff (quien repetiría su papel en el remake de The Blob) y Billy Green Bush quien fue el papá en Critters.

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La película no sólo es recordada por la demencial actuación del imponente Hauer. Parte de su fama recae en escenas ingeniosas y sugestivas. Los fanáticos del cinema extremo quedarán algo decepcionados, pero a veces sugerir es igual de efectivo que salpicar. Obviamente no puedo describir estas escenas, pero les garantizo que son tan astutas e impactantes como las de una película gore. Las únicas pistas que les puedo dar involucran un plato con papas fritas y dos camiones de carga.

El escenario en toda la película ayuda a generar un sentimiento aislado y desesperanzador en el espectador. En el transcurso de la cinta son pocas las cosas que pueden ayudar al protagonista para luchar contra su acosador. Sea de manera metafórica o no, la carretera se vuelve el medio de supervivencia de Jim Halsey, un camino que debe cruzar para sobrevivir, pero que puede o no llevarlo hasta su atacante. Por eso, desde mi punto de vista, The Hitcher es en parte una roadmovie.

Aunque las circunstancias en la película parezcan exageradas (sobretodo a la hora de las persecuciones) la situación general es posible, ahí tal vez, radica el poder de la película. El espectador no lo presentirá como algo sobrenatural, sino perfectamente posible y aterrador. Podría describirse como una pesadilla hecha realidad. El estar completamente solo, con todo en tu contra y en un ambiente desconocido, es uno de los peores miedos del hombre moderno (o citadino como en la película) por eso llegamos a identificarnos con el protagonista y abogar por su inocencia.

The Hitcher quedaría perfecta como un capítulo individual en la larga historia del género. Por desgracia (al menos para mí) en el 2003 se estrenó una secuela directo a video conocida como The Hitcher II: I’ve Been Waiting en la que Jim Halsey (de nuevo interpretado por Thomas Howell) se encuentra con un nuevo asesino. Pero ahí no acaba el descaro. En el 2007 se produjo un remake de la original poniéndole chicas lindas, más acción y otras barbaridades (ya no hay respeto já).

Para acabar. The Hitcher es una película genial que me tomó un segundo vistazo para poder apreciarla. Supongo que se podría considerar una roadmovie debido al recorrido físico y psicológico que tiene el personaje, aunque el sentimiento general es de un thriller. En el estilo de otros clásicos como Straw Dogs, The Hitcher nos pone a prueba en el mito de “cada hombre tiene un punto de quiebra”. El DVD está disponible en zona 1 y 4 (bajo el título El Caminante já). Aunque es considerada de culto por sus admirados, la película sigue siendo menospreciada o de plano pasa desapercibida, pero si tienen la oportunidad de conseguirla, no lo duden. Sólo recuerden nunca recoger a un extraño en la carretera.

Eye of the Devil

Publicado en Terror de Género el Diciembre 31, 2008 por alienzombie

Escrito por: Sally Polanski

El manejo del satanismo en el cine es de lo más común. Hoy en día, se puede decir que incluso se ha abusado de este tema, llegando a pervertirlo. Sin embargo su trabajo inicial es bastante respetado y fue trabajado por grandes autores. Una de las cintas que pasó desapercibida en su época y fue duramente criticada es “El Ojo del Diablo” (Eye of the Devil, 1966), protagonizada por cinco maravillosos actores que hoy han desaparecido: Deborah Kerr, David Niven, David Hemmings, Donald Pleasence y Sharon Tate.

Retomando la idea inicial, se puede decir que el cine sobre satanismo, inicia con la tradición de brujería (en muchos casos, ambos temas van de la mano). HAXAN, una cinta alemana de 1922, en la cual se habla de la brujería, sin dar una gran explicación, sino mostrando imágenes sorprendentes, como manifestaciones de Satanás y haciendo alusiones a la adoración de este ser por parte de las llamadas “brujas”, es un gran ejemplo de los inicios de este subgénero. Sin embargo, no fue hasta finales de los cuarenta que el tema del diablo se pudo tratar de forma más abierta (ya pasada la Segunda Guerra Mundial). Al decir esto, no digo que no se hablara de satanismo, sino que no se hacía de manera directa. 

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Es cuando a partir de los cincuenta aparecen filmes como Night of the Demon (1958) del versátil Jacques Tourneur, Black Sunday (1960), del maestro Mario Bava o The Masque of the Red Death (1964), del gran Roger Corman. Es por eso, que con la fiebre sesentera por ahondar en el tema, el director J. Lee Thompson, crea Eye of the Devil, basándose en la novela Day of the Arrow, de Philip Loraine. En el filme, asistimos a la vida de Philippe de Montfaucon (interpretado por Niven), una especie de aristócrata inglés, quien repentinamente debe viajar al pueblo donde nació, debido a una mala cosecha que afecta a toda la población.

Su esposa, Catherine (interpretada por Kerr), se muestra preocupada por el repentino cambio en la actitud de su esposo, por lo cual lo sigue llevándose consigo a sus pequeños. Antoinette y Jacques, ya el que el niño se pone misteriosamente mal sin su padre. Al llegar al extraño pueblo, Catherine conocerá a los hermanos de Caray, la bella Odile (Sharon Tate) y el asesino de palomas, Christian (David Hemmings). Ambos la asustarán, como también lo hará, la extraña actitud de su esposo y del cura del lugar, Dominic (el gran Pleasence). Las sospechas de Catherine irán hacia la participación de su esposo en rituales dedicados al diablo, y la confirmación de ésta, la llevara a vivir pesadillas extrañas y persecuciones macabras, que culminarán en tragedia.

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Bien se dice que al pueblo lo que el pueblo pida, y creo que este dicho se cumple a la perfección en el filme. Si bien, puede que en algunos momentos la idea del diablo queda de lado (sólo se nos muestran escenas de los rituales, el medallón de Odile que da nombre a la cinta, y la idea de los doce monjes que más la víctima forman el cabalístico, número trece), la película cumple su propósito a la perfección: nos habla de las tradiciones arraigadas en los antiguos pueblos, sobre todo de Inglaterra, donde el culto al diablo como parte cotidiana de la vida, es de lo más común. En este caso, se rescata la idea del sacrificio humano para salvar las cosechas.

Con esto no quiero decir que el filme sea lo mejor que se ha hecho en satanismo, de hecho queda muy debajo de cintas como Rosemary´s Baby (1968, curiosamente de Roman Polanski, quien fuera esposo de Sharon Tate antes de su trágica muerte), The Exorcist (1973, William Friedkin) o The Omen (1976, Richard Donner), sin embargo, rescata la idea popular del culto al diablo, con imágenes sorprendentes y demostrando, con los personajes de Hemmings y Tate, que la belleza siempre lleva escondida maldad.

Aunque el filme exagera en el uso de flashbacks ya vistos para explicar las situaciones (por ejemplo, vemos como diez veces la imagen de Christian apuntando con su arco), también la presencia de Niven es casi imperceptible, cuando él y Kerr eran las estrellas del filme, por otra parte, tanto Tate como Hemmings, pasan casi desapercibidos y sus líneas son demasiado solemnes, lo cual termina por afectar sus interpretaciones, sobre todo la de Tate, quien a pesar de todo, da una buena actuación si la comparamos con su trabajo en Valley of the Dolls (1967).

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Otros errores recaen en el trabajo de edición rápida, el cual es demasiado y el espectador puede llegar a perderse de algunas imágenes, que pudieran interesarle. Por otro lado, Deborah Kerr, quien desde mi punto de vista fue una gran actriz, repite la interpretación que realizó en esa tenebrosa película de fantasmas llamada The Innocents (1961, Jack Clayton), sólo que en este caso no desea salvar a los niños, lo cual será el mayor error de su personaje.

Bueno, sí, afrontémoslo, esta no es la mejor película hablando del tema satanismo, pero creo que fue de las primeras en mostrarlo de forma más abierta y manejando simples imágenes o simbolismos para crear miedo, lo cual en algunos momentos consigue, y muy bien, y tiene escenas memorables como el hipnotismo de Tate a Kerr y cuando su personaje, Catherine es  atacada por unos monjes demoníacos. Por lo tanto, se le debe dar más mérito, y debe ser vista, por cualquier fanático no sólo de este subgénero del terror, sino de todo el cine de terror en general. Por otra parte, se me hace curioso que los actores principales del filme ya no estén vivos (y no lo expreso en un sentido morboso), siendo la muerte de la hermosa y dulce Sharon Tate (de quien me declaro fan incondicional), la más triste y trágica.

Eye of the Devil, hace honor a su nombre al mostrarnos el mundo detrás de los ojos del diablo y que poderosos éstos pueden llegar a ser. El miedo siempre comienza con una sospecha, pasa a lo psicológico, para que, justo en el momento en el cual creemos haber enloquecido, nos demos cuenta de que todos nuestros temores eran ciertos. Esto lo demuestra muy bien esta cinta, la cual recomiendo reverse y revalorarse. Por cierto, el final logra salvar todos los fallos del filme, ¡buenísimo!

The Puppet Masters

Publicado en Terror de Género el Diciembre 30, 2008 por alienzombie

Hay películas de ciencia ficción que funcionan, y otras que de plano lo intentan y cuentan con todo, pero fallan inexplicablemente. Este es el caso de una película poco citada o recordada debido a que pasó desapercibida por la poca dedicación que tuvo. Me refiero a The Puppet Masters adaptación de la novela homónima de Robert A. Heinlein que ya se había llevado a la pantalla en 1958 de manera no oficial como The Brain Eaters. Un film que (tengo entendido) decepcionará a los fanáticos de la novela que es similar a The Body Snatchers, otra novela de ciencia ficción que involucra invasores parasitarios y connotaciones sociales.

Siendo un fanático del cine que contiene alienígenas hostiles amenazando a la raza humana, me sentí obligado a ver este título y lo hice con grandes esperanzas incluso cuando las pocas críticas que encontré no auguraban nada bueno. Las ignoré y conseguí la película. Confieso que con cada cosa que uno ve, The Puppet Masters resulta un film tranquilo, predecible y pasable, que desgraciadamente se te olvidaría con facilidad si no le encuentras un lado positivo, así que decidí dedicarle una reseña para al menos tenerla presente y darle un poco de relevancia.

Un grupo de agentes especiales del gobierno Americano es enviado a investigar un pequeño pueblo en Iowa donde según imágenes captadas por satélite, un OVNI acaba de aterrizar. Los residentes del área han montado un escenario y cobran a las personas para ver la presunta nave. Sin embargo, los agentes (supuestamente disfrazados de turistas) descubren que todo es un elaborado engaño por parte de los huéspedes alienígenos que se han ido apoderando de los habitantes del pueblo desde que aterrizaron. Los agentes serán atacados por los nuevos inquilinos que bajo su disfraz humano se han apoderado del poblado por completo.

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El poblado es puesto en cuarentena, pero uno de los bichos logra colarse entre los agentes del gobierno mandando un cargamento de huevos e infectando a varios miembros. Después de un atentado mayor contra el mismísimo presidente, se toma acción federal y el ejército es desplegado para combatir a los bichos mientras los científicos intentan descubrir una debilidad en el enemigo que se multiplica rápidamente.

La película empieza muy bien con la inusual llegada de la nave y algunos inesperados momentos que ayudan a crear la atmósfera de incertidumbre. Después se nos presentan a los personajes y el espectador divisará a los héroes evidentes. Así la situación se plantea y el problema de los parásitos es establecido junto con algunos tiroteos, persecuciones y más momentos inesperados. Sin embargo, después de los primeros cuarenta minutos todo empieza a decepcionar, desmoronarse y caer en lo ridículo. No puedo contarlo tal cual porque significaría contar el resto de la película.

Donald Sutherland sobresale entre el elenco de desconocidos (aunque hay varios rostros conocidos en la serie B) e interpreta el papel de… Donald Sutherland en una mala película. Eric Thal tiene el papel protagónico y aprovecha constantemente para enseñar los músculos. La dirección está a cargo de un tal Stuart Orme y el guión está firmado por Terry Rossio y Ted Elliott, guionistas en constante coalición, responsables de guiones para Godzilla, Shrek, Pirates of the Caribbean entre otros éxitos comerciales.

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Curiosamente, algunos miembros de viejas películas que involucran alienígenas parasitarios poco amigables aparecen en The Puppet Masters. El más evidente es Sutherland quien combatió invasores en Invasion of the Body Snatchers de 1978. Keith David también peleó aliens en The Thing de 1982. Finalmente, Yaphet Kotto, quien tiene un papel secundario y terrible incluso cuando fue uno de los últimos sobrevivientes de la Nostromo en Alien. No estoy seguro si este elenco fue elegido a propósito o simplemente cubrieron las expectativas para los personajes, aún así, las actuaciones no son muy sobresalientes que digamos.

En los noventa los efectos por computadora se empezaban a desarrollar y ya se utilizaban como alternativa para la construcción de modelos o criaturas. The Puppet Masters no es la excepción y cuenta con desagradables e inverosímiles efectos de ordenador. Por otro lado, los parásitos o “caracoles” como les llaman en la película, son probablemente lo que mejor se ve en la pantalla, incluso cuando emiten ese insoportable y repetitivo chillido. Los modelos se ven orgánicos y escurridizos, creo que son lo más decente de la película e involucran una serie de mañas que valían la pena pero casi no se explotaron.

Básicamente lo que hacen los parásitos es adherirse a la espalda del huésped humano colocándose entre los omóplatos. Después proceden a penetrar el cerebro con una especie de tentáculo puntiagudo y aferrarse a la espina dorsal con ayuda de unos ganchos. De esta forma, el parásito tiene control total sobre el sistema nervioso de su víctima y lo controla asimilando su estructura genética y demás. Las víctimas tienen el típico carácter apático y frío que se maneja en este tipo de films y los bichos les proporcionan una fuerza sobrehumana. Pero, también pueden ser notados bajo la ropa y cualquier daño infligido en la víctima será inflingido en el parásito.

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La trama es predicable, orillando al espectador a sospechar un final feliz, hollywoodense y cursi. Cuando tienes esa sensación, no te queda nada más que esperar algo interesante o curioso. Por desgracia esos momentos no abundan en The Puppet Masters y el transcurso de la película se torna tedioso, los momentos de acción y suspenso se vuelven repetitivos, e incluso es fácil deducir que va a pasar, convirtiéndose en otra simple película de corte casi televisivo a la que nunca le dedicaron mucho esfuerzo.

Un año antes Abel Ferrara había entregado su versión o mejor dicho, visión de los famosos invasores de cuerpos en Body Snatchers, una película poco apreciada que ciertamente triunfa en los puntos que The Puppet Masters falla. Encontré cierta influencia y similitudes entre estas dos cintas, tal vez fue una nueva intención de traer aliens parasitarios a la pantalla, pero no resultó muy espectacular u original, pues en los noventa los efectos especiales trajeron de moda otro tipo de invasores que atacaban a gran escala con rayos y naves. Otro film noventero de aliens que traía un concepto parecido fue Species de 1995.

Sobre lo demás, la película cuenta con buenos momentos como la interfase entre el parásito y su huésped, el suicidio de una de las víctimas inyectándose aire, los niños infectados que afrontan al ejército, la comunicación de los parásitos que resulta casi graciosa, la niñita dejando huevos en el buzón, el hijo infectando a su propia madre, los momentos de tensión cuando alguien dice “quítate la playera” y una de las escenas finales en la orgía de identidades consumidas por los extraterrestres. Lástima que sean sólo escenas en una película de casi dos horas.

Aunque esta reseña no suene muy positiva y aunque este film tenga pocos momentos en verdad de terror o suspenso, creo que The Puppet Masters es lo que conocemos vulgarmente como un film “palomero” que deberías ver SÓLO si te llega la oportunidad. Si te rompes la espalda para conseguirlo como yo, tal vez puedas arrepentirte, pero si te gustan las películas genéricas de disparos, aliens, conspiraciones y final feliz, pues entonces deberías echarle un ojo. Por mi parte, recuerdo haber sentido una terrible decepción pero después de verla nuevamente me tranquilicé y llegué a una conclusión: he visto peores, y seguramente ustedes también, así que si llegan a tener la remota oportunidad de verla, considérenla como un intento fallido, no esperen algo original, sobresaliente o innovador.

Torso (I Corpi presentano tracce di violenza carnale)

Publicado en Terror de Género el Octubre 16, 2008 por alienzombie

Aunque la traducción del título original de este film vendría siendo “Los cuerpos evidencian rasgos de violencia carnal”, internacionalmente se le conoce como Torso, así que este humilde blog que siempre busca respetar los títulos originales, no es la excepción, y la dejamos como Torso. Estamos hablando de un film representativo para la ola giallo desatada por Bava y Argento que tuvo sus trabajos más finos por principios de los setenta.

Era 1973 y los giallos italianos estaban bombardeando el género de terror después de la dura introducción a la violencia extrema y el gore que Mario Bava inauguró con Bay of Blood y Hatchet for the Honeymoon, aquellas cintas de misterio y suspenso cargadas de eventos desagradables y extremos. También estuvo Paolo Cavara con The Black Belly of the Tarantula en 1971 y el propio Sergio Martino con The Case of the Scorpion’s Tail. En fin, si nos ponemos a contar cada producción italiana seguro llegaremos a muchísimos títulos. Mejor vámonos a la película.

Torso, cuenta la historia de un grupo de bellas estudiantes en Roma que se encuentran en pleno misterio debido a la reciente aparición de un asesino que estrangula y apuñala a sus víctimas, en su mayoría bellas jóvenes. Jane (interpretada por Suzy Kendall quien también participó en The Bird with the Crystal Plumage) es una estudiante de intercambio que decide trasladarse a una apartada villa en el campo junto con sus amigas para no tener que lidiar con el terror que asola el campus de la universidad. Sin embargo, el asesino tiene la misma idea y no tarda en asechar a las indefensas jóvenes que quedarán atrapadas en la incomunicada villa.

La sinopsis de este giallo es difícil de poner en pocas palabras, ya que durante toda la película se nos dan posibles sospechosos, posibles víctimas, nuevas circunstancias y ese fetichismo tan característico que poseen este tipo de films. Las pistas van variando y algunos personajes no son lo que aparentan, el misterio y la incertidumbre son los pilares básicos para no aburrir al público en la espera de descubrir al asesino. Usualmente el asesino es una grata sorpresa que el espectador había descartado, algunas veces es creíble, otras se torna ridículo.

El director, Sergio Martino ya era un experimentado del giallo en ese entonces y ahora es considerado como uno de los maestros en este subgénero. Aunque Torso fue su trabajo más famoso también filmó Blade of the Ripper y The Case of the Scorpion’s Tail en 1971. All the Colors of the Dark  y Eye of the Black Cat en 1972. The Mountain of the Cannibal God, una de caníbales en 1978 y una descarada B movie llamada 2019: After the Fall of New York en 1983. Su carrera nunca tuvo la altura de otros maestros italianos, pero su contribución a la corriente es definitiva.

Torso es una película tediosa, larga y que exagera los momentos de suspenso. Esto no quiere decir que fallé en entretener y sea una basura, pero el ritmo es demasiado lento y algunas acciones resultan irrelevantes cuando se buscaba confundir al espectador. Es típico que nos intenten engañar, después de todo es una película de misterio, pero a veces llegan demasiado lejos y hasta consigues perder el interés en algunos aspectos, buscando solamente el siguiente asesinato siempre tan detallista y particular (seamos honestos, el morbo).

Como el título original indica, esta es una película de violencia carnal y sexual, algo usual en los giallos que después retomarían las slashers americanas. La víctima femenina activa sexualmente es desnudada y ultrajada por el asesino enmascarado temático que busca venganza o lo hace para superar algún trauma. Parecería algo misógino, pero todos los giallos se aprovechan de hermosas mujeres italianas para crear momentos de shock y morbo. Según Dario Argento, las mujeres son más propicias para ser asesinadas que los hombres, debido a la belleza en contraste con la muerte, sus películas lo justifican, pero el caso de Torso es distinto y siento que la intención fue distinta, ya cada quien llegará a su conclusión.

No conviene intentar darle profundidad a algo simple. Torso, quiso tener complicaciones de más para darle significado a la historia y a los personajes, pero falló. Los personajes son genéricos y predecibles (incluso aburridos) las situaciones son ordinarias aunque se trate de resolver un crimen o huir de un asesino. Lo elemental en la película es la sorpresa final, los buenos momentos de suspenso, las hermosas chicas italianas y las sutiles escenas de violencia. Si no hubiera buscado tantas complicaciones, el resultado sería distinto aunque la historia no está nada mal escrita.

A pesar de todo es una película sin tabúes que tiene momentos memorables y de capacidad visual impresionante (como aquella orgía inicial con las muñecas y la cámara accionándose). Se burla un poco de convencionalismos italianos e introduce cosas nuevas y “prohibidas” sobretodo en el ámbito juvenil. Los personajes jóvenes son obviamente las víctimas pero tienen mucha más personalidad que los adultos y se ven envueltos en circunstancias más peligrosas y decisivas (como si ser joven fuera algo peligroso) ¿podría ser esto un dilema moral? Pues cada quien pensará lo que quiera, para mí fue una búsqueda de audiencias juveniles usando temas atractivos y prohibidos como el sexo y las drogas, digo, los sesenta recién habían acabado.

La mezcla general funciona bien, sobretodo por el final que llega a justificar algunas cosas y darles sentido a otras. Cuando lo experimentas te resulta posible y piensas “¿cómo carajos no me di cuenta?”. Tienes que ver esta película con los ojos bien abiertos porque algunos detalles son de extrema importancia, algo difícil, pues el ritmo puede fastidiarte un poco y hacerte perder detalle de algunas cosas (haya sido o no la intención del director). Es un ejemplo clásico de giallo que repite la misma fórmula pero aún así no puedes dejar de ver. Este subgénero, como todos, ha sido sistematizado e innovarlo requiere una historia confusa y desigual, que al mismo tiempo sea coherente e ingeniosa.

Aquellos que busquen mucho gore y tripas y splatter, quedarán un poco decepcionados, pues la violencia en este film es algo sutil ya sea por intención o por falta de presupuesto. Pero claro que hay escenas memorables donde serruchan miembros, apuñalan tórax, cortan gargantas, parten a la mitad con un auto, digo, por algo el título internacional es Torso. Aún así, la mayoría de estas secuencias son fuera de pantalla y funcionan de maravilla al oír el sonido del hueso humano sometiéndose a la fricción de una oxidada sierra.

Pues para terminar, me gustaría recordar la tremenda influencia que muchas películas le deben a Torso, sobretodo el género Slasher que tiene parte de sus raíces en el giallo. Noté referencias de Black Christmas por ejemplo (grupo de mujeres independientes en una casa acechadas por misterioso asesino) pero no me voy a poner a exigir homenajes ni nada, cada quien hace su película como le viene en gana y aunque Torso no haya sido muy famosa, su importancia radica en aspectos más nobles y modestos. Convertida en un clásico de culto (pero de esos muy, muy desconocidos) es una de esas películas que sirven para ejemplificar el desarrollo continuo del género de terror hacia la modernización. Un film difícil de conseguir, pero vale la pena intentarlo.

Prom Night

Publicado en Terror de Género el Octubre 15, 2008 por alienzombie

Escrito por: Nightmare Boy

Una de las tendencias del cine de terror norteamericano actual es la puesta al día de clásicos setenteros u ochenteros que le dieron al género carta de naturalización en Hollywood. Hacer remakes es muy común hoy día; las razones son diversas pero sin duda el dinero es la más poderosa de todas, pues explotar franquicias míticas como Friday the 13th, Halloween o Nightmare on Elm Street significa una apuesta segura para las casas productoras.

            No obstante, también significan una oportunidad de acercar a públicos nuevos, sobre todo juveniles, clásicos a los que no se tiene acceso o, simplemente, se desconocen. A veces resulta bien y las nuevas versiones funcionan mejor que las anteriores pero la mayoría de las ocasiones, los remakes solo masacran aquellos clásicos de horror. Lo único bueno que resulta entonces, es remitirnos a la película original para apreciar sus virtudes. Ese es el caso de Prom Night, cuya versión actualizada en este año es, sin contemplaciones, pura mierda.

            El filme es un raro caso de culto. Se estrenó en el año de 1980, justo después que Friday the 13th de Sean S. Cunningham inaugurara el boom comercial del slasher film, cintas en donde un asesino mentalmente desquiciado utiliza como carne de cañón a un grupo de jovenzuelos en edad de la punzada, asesinándolos con armas blancas. Hubo varias películas al respecto, pero no todas tuvieron el empuje que tuvo el filme de Cunningham, o los filmes de Wes Craven.

            No es de extrañarse, pues Prom Night, no obstante que se estrena en una época donde el género apenas mostraba sus cartas, es una acumulación de todos los clichés utilizados por importantes filmes de Tobe Hooper, Wes Craven, John Carpenter, Sam Raimi y hasta el mismo Frank Henenlotter. Pero también actúa bajo normas argumentales a las recurrirían otras películas noventeras y actuales.

            Así pues, Prom Night nos narra la historia de cuatro niños bien fashion hasta en los nombres: Nick, Kelly, Jude y Wendy. Son tan excluyentes que han creado un juego titulado El Asesino, que no es más que una retorcida versión del juego de las escondidas, con la particularidad que al sacar a un jugador de su escondite, este debe fingir su muerte. Pero a los niños se les pasa la mano y durante uno de tantos juegos, matan accidentalmente a Robin Anne Hammond, una niña freak que ansía pertenecer al popular grupo.

            Muerta la niña, los cuatro jugadores juran irse del lugar y jamás contar el suceso a nadie. Naturalmente, alguien sabe lo que hicieron (entre ellos, Kevin Williamson, quien casi dos décadas después, escribió I know what you did last summer, en la que cuatro muchachos matan a alguien que luego vuelve para vengarse). Tal como en ese filme, el testigo que presenció la muerte de Robin vuelve seis años más tarde con objeto de ajustar las cuentas.

            ¿Quién querría vengarse, si Robin Hammond ha muerto? Esa es la gran interrogante de la película, pero las posibilidades de respuesta no son muchas. Aún así, Paul Lynch juega muy bien sus cartas para medio sorprender al espectador hacia el final. Seis años más tarde, los alumnos de la preparatoria Alexander Hamilton preparan el baile de graduación. Pero los amigos de Kimberly Hammond (interpretada por una Jamie Lee Curtis explotando su trono de scream queen luego de Halloween), quien fuera hermana de Robin, reciben llamadas misteriosas anunciándoles que ha llegado la hora de jugar.

            Scream no inventó las llamadas de acechadores, de hecho Black Christmas lo hizo en 1974. Así pues, Kelly y Jude, cómplices del asesinato de Robin, reciben su respectiva llamada pero no sospechan nada, a la vez que Wendy, enemiga a morir de Kim nada más porque le bajó a Nick, su novio, prepara una broma pesada muy a la Carrie, que piensa culminar en la noche de graduación.

            Ya para rematar esta variedad de personajes, el escritor Robert Guza incluye a Lou, hermano de Kim, simple adulador de esta última, Sykes, un jardinero freak a quien se guían las sospechas en un principio, los padres de Kim, quienes lloran la muerte de Robin cada año, Sayer, un soquete bebedor, Vicky, una chica de esas que enseñan las nalgas solo por que si; y un par de investigadores que sólo dan al traste con la variada gama de adolescentes.

            ¿Qué sucede con todo esto? Que a Paul Lynch se le van los primeros sesenta minutos en presentar a los personajes, tanto que al final debe apresurar su resolución. Esos personajes estereotípicos del slasher (el bromista, el desadaptado, la bitch, el guapo, la tímida y la heroína virgen pero sensual) sirven como carnada para una persecución que el asesino hace durante el baile de graduación.

            La película entonces se torna aburrida, no nos interesa que pase con los cuatro amigos asesinos pues sabemos que habrán de enfrentarse con el matón. Deseoso, el espectador espera sus muertes pero estas no son tan prolongadas ni llenas de imaginación como aquellas perpetradas por Jason Vorhees. El director se pierde en la historia tratando de llenar los huecos argumentales, primero guiando las sospechas a Sykes, luego a un demente quemado en carne viva, Leonard Murch, quien ha escapado del psiquiátrico, y luego, entre los mismos muchachos, sin dar pistas claras.

            Para cuando el director ha decidido hacer tiempo mostrando un bailecito disco de Jamie Lee Curtis, nosotros nos preguntamos si en realidad de trata de un slasher, o peor, si veremos la mínima gota de sangre. La película en verdad esta mal escrita, mal dirigida, el encuadre está movido y la fotografía es malísima. Los pasillos oscuros de la escuela se confunden con la vestimenta negra del asesino, porque no hay principios de iluminación y cuando se llegan las muertes, la sangre, que si la hay, no se nota porque también se pierde en el fondo negro.

            Con todo esto, uno se pregunta, ¿por qué un slasher así se vuelve obra de culto? Primero, por la tendencia de los cinéfilos a ritualizar todo lo que este mal filmado porque precisamente, ese es su “valor”. Segundo, porque como amantes del género, queremos justificarlo cuantas veces sea necesario. Tercero, porque no obstante sus clichés, es fiel al modelo impuesto desde los setenta y he ahí el principal valor, pese a su estética fea, que hasta parece video digital mal transferido.

            Hacia el final, Paul Lynch apresura su resolución en un final que no debemos contar pues se trata de la mejor carta del relato. No obstante, tampoco podemos pasar por alto una manufactura casi corriente. Si decimos que Prom Night es una película de culto estamos obviando que el valor de producción de una cinta es indispensable; decir que es entretenida es sin duda la más hipócrita de las categorías pues el entretenimiento no debe ser de tan baja calidad.

            Lo que si debemos resaltar es que este filme se estrena en una década donde varios slasher vieron la luz. Happy Birthday to me de J. Lee Thompson, The Funhouse de Tobe Hooper entre otros son ejemplos de cintas que debemos detenernos a mirar pues ya se ha derramado mucha tinta sobre las famosos Friday the 13th, Halloween, A Nightmare on Elm Street. He ahí el verdadero valor de cinta como Prom Night: constituyen una alternativa a los trancazos del género. Lástima que no sean lo suficientemente bueno como para entrar en la lista de las cien mejores películas de terror de todos los tiempos. Ni soñarlo.