Archivo para junio, 2008

The Changeling

Posted in Terror de Género on junio 18, 2008 by alienzombie

De vuelta en los años setenta las historias de fantasmas estaban siendo opacadas por diversos adversarios de proporciones similares, tales como demonios o vampiros y en los casos más lógicos, extraterrestres y maniáticos. Las nuevas tendencias del género se inclinaban a abandonar la sutileza del horror, pero no me malinterpreten, tuvimos resultados maravillosos como Dawn of the Dead y aquellos giallos de Dario Argento. Pero las casas embrujadas parecían estar extintas, hasta que en 1980 justo en la inauguración de una década salvaje para el género, se estrenó una de las películas más famosas de espectros y casas embrujadas, que llevaba el concepto a la era moderna sin necesidad de sangre y manteniendo las reglas básicas de aquellas películas de fantasmas clásicas, aparte de abrir camino a muchísimos títulos por venir que darían nuevas formas a las manifestaciones fantasmagóricas.

Los fantasmas eran una fuente grandiosa para asustar a la personas durante los sesenta y mediados de los setenta. Había producciones inglesas, gringas y algunas nacionales como Hasta el viento tiene miedo o El libro de piedra ambas de Carlos Enrique Taboada. Hay pocas cosas como una presencia indestructible, incomprensible e ilógica que te acecha y busca algo incierto en ti. Mucho del éxito fantasmagórico se debe a las creencias de su existencia, todos esas discusiones paranormales que tienen poco que ver con el cine, ya que cinematográficamente hablando, los espectros sí existen y llevan muchísimo tiempo dándole infartos a las personas.

Esta misteriosa película fue dirigida por Peter Medak, realizador húngaro quien dedicó la mayoría de su talento a la televisión. Sin embargo es considerado un director de género gracias a este film. En el papel protagónico tenemos a George C. Scott, notable actor que recibió un Oscar en 1970 por su encarnación del General Patton, también trabajó con Kubrick. La producción es canadiense como los films de David Cronenberg o Black Christmas, demostrando que no todo el horror recaía en los gringos. Supuestamente la trama esta basada en eventos reales ocurridos durante los sesenta en una casa de Denver, Colorado.

La película empieza con un trágico incidente en la nieve. Una familia ha quedado varada debido a una falla automotriz y mientras el padre, John Russell, se ausenta para pedir asistencia por teléfono, su hija y su esposa son víctimas de un accidente automovilístico. Obviamente no sobreviven, y la vida de John queda marcada para siempre. Años después del accidente, decide retirarse por un tiempo a una antigua e histórica mansión para seguir en sus trabajos de composición. Sin embargo, la casona guarda un extraño secreto que se manifiesta de maneras poco agradables envolviendo al solitario hombre en una investigación para descubrir el pasado de la morada.

George C. Scott hace un estupendo papel siempre frunciendo el ceño agobiado por los amargos recuerdos de su pasado. Se introducirán pocos personajes como Claire Norman, la simpática mujer que asiste a John cuando renta el lugar. Si menciono a  los demás podría estar revelando partes importantes de la trama, así que dejémoslo en que John y Claire empiezan una desesperada y obsesiva indagación para descubrir quien demonios abre las llaves del agua a las seis de la mañana. La curiosidad en las películas de terror o suspenso no augura nada bueno, pero traerá imágenes memorables que te obligarán a dormir con las luces prendidas.

En 1979 tuvimos The Amityville Horror (también basada en un supuesto hecho real) y en 1982 aquel clásico llamado Poltergeist de Tobe Hooper, ambas gozaron de buena fama y se convirtieron en franquicias, pero creo que The Changeling fue una de las mejores películas de fantasmas, gracias a su atmósfera tenebrosa y al desarrollo de la historia. La influencia de títulos anteriores es notoria, de hecho es casi un recuento de películas de fantasmas con las típicas visiones, las manifestaciones, el espíritu que no encuentra la paz y hasta el famoso grupo de psíquicos que se comunican con el más allá desencadenando contactos paranormales. Podemos nombrar un montón de películas influenciadas por The Changeling, y también otro montón de películas que la influenciaron, eso es lo efectivo del film, es como un recuento, un resumen de cómo debe ser una buena película de fantasmas (ahora en su mayoría japonesas ¡y cualquiera notaría la influencia!) suena poco original, pero fue exactamente lo que pasó con Alien, un repaso de la ciencia ficción y el terror resumidos en un film que abarcaba todos los aspectos de ese subgénero.

Las audiencias cada día están más acostumbradas a esperar películas de terror llenas de escenas repentinas y sorprendentes que causen un impacto efímero en los espectadores (los famosísimos sustos). En The Changeling es completamente lo contrario, por eso se ha dado un debate entre si en verdad da miedo o no, y pues, tal vez no este llena de sustitos, pero tiene una táctica todavía peor…dejar que el susto se prolongue, que no sepas cuando va a llegar, que no sea momentáneo, que dure hasta el final de la película, eso es preferible a estarse asustando cada cinco minutos, en cambio tienes una hora y media para inquietarte y saborear los momentos más tétricos, como la escena del ático o el pozo, la pelota bajando las escaleras y la famosa silla de ruedas.

Las imágenes y los objetos son de gran importancia en esta película. Tienes que estar pendiente de cada sonido, de cada movimiento, de todo lo que pasa en esa obscura y tenebrosa casa. La atmósfera es constante, pero podría no funcionar en espectadores exigentes o acostumbrados a otro tipo de terror. Si la ves en la noche con las luces apagadas, completamente solo, seguramente intensificará su poder, no hay nada como ese sentimiento inquietante, The Changeling entrega algunos de los momentos más misteriosos e incómodos que se hayan visto en la pantalla, pero bueno, ya los hemos visto en The Sixth Sense y otras películas de fantasmas pero no tiene nada de malo sentirlos otra vez, porque a pesar de basarse en la típica receta del cine fantasmagórico, también se torna sorpresiva, reinventando e imponiendo, después de todo cada vez es más difícil asustar a la gente con objetos inanimados y sonidos rechinantes. Para los fanáticos del cine de fantasmas y almas en pena, es un titulo obligatorio. Para el resto, es hora y media del mejor suspenso.

Por cierto, el cartel publicitario es uno de los mejores que he visto. Muy atractivo a la imaginación.

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Blood Feast

Posted in Terror de Autor on junio 11, 2008 by alienzombie

Durante los sesenta se inició una de los subgéneros del cinema más desconocido, pero también importante. Se trataba de películas que abusaban de aspectos llamativos como la acción, los desnudos, los clichés, la violencia, los balazos, las persecuciones en auto, que a final de cuentas terminaban siendo entretenidas con un presupuesto menor al de una B movie. Eran, y son conocidas como el cine de explotación o exploitation films que como las películas de serie B, trataban de hacerse un lugar comercial bajo las reglas de bajo presupuesto ofreciendo a la audiencia escenas y situaciones que no podían conseguir en otras películas, ya que en esas épocas el cine comercial seguía lleno de tabúes y restricciones (a excepción de las producciones europeas).

Herschell Gordon Lewis es uno de los nombres más comunes en las llamadas exploitation films, prácticamente fue de los pioneros en generar dinero con este tipo de producciones modestas y la mayoría de las veces olvidadas. A principios de los sesenta, H.G. Lewis buscaba una forma fácil de hacer dinero después de haber invertido en un sin fin de negocios. Un amigo suyo, David F. Friedman (después productor de exploitation) le aconsejó intentar el negocio del cine, Lewis tenía una facilidad para la producción y fácilmente se adaptó a la cámara. Sin embargo, no abandonó su propósito inicial, y se dedicó a hacer películas de mujeres encueradas que jugaban con pelotas de playa. Su idea y su descaro funcionaron, pero las producciones de ese tipo sobraban, entonces no resultó muy innovador. Lewis y su compañero decidieron ofrecerle a la audiencia una nueva experiencia que fuera innovadora, inolvidable y generara mucho dinero. Así fue como nació Blood Feast, la película que prácticamente inauguró el género gore, la que influenció millones por venir (aún hoy en día) la que empezó el splatter, las mutilaciones y todos esos clichés sobreexplotados.

Lewis solía decir que las personas en las películas no morían de una manera realista, así que decidió plasmar el sufrimiento y lo explicito de un asesinato en la pantalla (aparte de que quería volverse rico) pues bien, ahora Lewis no sólo es un magnate, sino que ha sido apodado el padre del gore, un director de culto, el señor de la sangre, el hombre que lo inició todo, el que rompió con el terror “convencional”, sea como sea, el hombre niega esa reputación diciendo que sólo lo hacía por el dinero. Cualquiera que sea la razón, sus películas fueron una influencia para miles de realizadores temerosos a ser censurados por mostrar la violencia tal y como es. Sin embargo, esa influencia se empezaría a notar pasando los sesenta y también con la ayuda de otro tipo de violencia como los films de Sam Peckinpah o George  A. Romero.

En fin, empecemos con la película. Blood Feast es tal y como lo indica el título, un festín de sangre y mutilaciones hechas bajo el mínimo presupuesto pero con originalidad e ingenio (nada parecido se había hecho antes en el cine). La trama se le ocurrió a Lewis mientras residía en un hotel contemplando una reproducción de la esfinge egipcia y es más o menos la siguiente. Algún maniático desquiciado está asesinando mujeres jóvenes y bellas despojando a cada víctima de alguna parte del cuerpo. La policía no logra dar con el asesino que continúa su frenesí de mutilaciones y desmembramientos. Pero la respuesta podría estar en un sangriento ritual egipcio para revivir a una antigua diosa. Creo que esa es toda la trama sin involucrar a alguno de los personajes, ya que ninguno tiene mucha relevancia, nadie parece tomarlo en serio, las actuaciones son casi amateur pero muy, muy divertidas (como en Bad Taste o Dark Star) no hay misterio o sutileza en la trama de Blood Feast, en el primer asesinato se revela al espectador quien es el asesino, después sus motivos para asesinar, después como lo van a capturar, lo único que se puede esperar es otra víctima sin ojos, sin lengua o con la pierna cortada.

El ritmo de la película es algo tedioso, porque ya sabes quien es el asesino y que va a pasar. Poco a poco vas descubriendo partes de la trama que podrían ser consideradas “importantes” pero recordemos que Lewis no quería una película inteligente, no, quería una película entretenida y asombrosa, vaya que lo logró porque en Blood Feast siempre estás pendiente del morbo, del próximo crimen. Aparte cuenta con elementos muy divertidos como el propio asesino que siempre camina cojeando y tiene una mirada psicópata. La mayoría de las ambientaciones nos recuerdan films anteriores del autor, abundantes en hoteles, piscinas, suburbios con aquellas hermosas mujeres sesenteras en coloridos bikinis acechadas por un demente. Más adelante, todo lo impuesto por Lewis se retomaría en los famosos giallos italianos, en los films de tortura (como esa basura de Hostel , guacala) y pues, en los films de explotación en general, que por eso son tan famosos (Caligola, Ilsa, She Wolf of the SS, Cannibal Holocaust) también las slasher flicks le deben muchísimo a Lewis. Le guste o no, creó un género salvaje llamado gore.

Los efectos de maquillaje son particularmente buenos y divertidísimos, sobretodo viéndolo desde la perspectiva del tiempo. Hoy podemos encontrar películas gore totalmente graficas y realistas, pero en ese tiempo se utilizaban recursos modestos, aún así el resultado es efectivo. Recordemos la primera escena con el ojo, la pierna en el horno, la mujer sin cerebro, el ritual, los pedazos de humano en la mesa y mi favorita, la escena de la lengua. La película vio las salas en 1963 después de muchos problemas para ser estrenada. Cuando finalmente lo logró, la gente respondió de una forma extraña; la odiaron, vomitaban en los cines, se quejaban con la administración, maldecían al director. Pero, al mismo tiempo, simplemente no podían dejar de verla, de comentarla, de hacerla famosa, de hecho el éxito de Blood Feast fue nivelado por la censura y por las pequeñas productoras que pensaron “esto es un buen negocio” de inmediato se recurrió a Lewis para que hiciera otra película en el mismo estilo, ya que la primera había sido un éxito devastador, sobretodo en salas independientes y no tan comerciales donde el ciudadano promedio podía pagar el boleto.

Después de Blood Feast, Lewis siguió haciendo una infinidad de películas, algunas con éxito, otras desapercibidas. Comercialmente su nombre se forjó mucho tiempo después, pero algunos ya estaban concientes de su poder, probado una y otra vez en películas como Two Thousand Maniacs!, Color Me Blood Red, The Gore Gore Girls, The Wizard of Gore, The Gruesome Twosome e incluso una secuela de Blood Feast en el 2007 cuando se pensaba que el viejo estaba retirado en algún campo de golf. La efectividad de está película recae en las escenas y los momentos violentos, creo que es saludable estar en contacto con tu morbo de vez en cuando, así que si quieres hacerlo, tienes que ver esta película, que no sólo inauguró el gore, sino que ayudó a imponer las reglas de un tipo de cinema olvidado y muchas veces repetitivo, pero al final muy entretenido y nostálgico. Blood Feast, es para cualquier amante del terror y el gore, pero también puede ser vista por curiosos (dura apenas 70 minutos y fue filmada en nueve días) pero eso sí, espectadores escépticos y exigentes, absténganse de verla.

The Hunger

Posted in Terror de Género on junio 10, 2008 by alienzombie

Escrito por: Sally Polanski

Seamos honestos. La vida como mortales apesta. Siempre existe la preocupación por salir a la calle y pensar: tal vez este sea mi último día. Tememos perder a los seres amados, tememos al desear la muerte de otro, por pensar en que se nos regresará (esas tonterías del Karma), tememos comer ciertas cosas, beber otras o inhalar unas más. El deseo de inmortalidad, es un sueño demasiado constante, ¿qué haríamos en una vida eterna, sin envejecer, con todos nuestros deseos para cumplir? ¿Qué es la vida eterna, una bendición o la peor de las maldiciones?

Pues, antes de que Tony Scott (hermano del maestro Ridley), se dedicara a realizar películas de acción exageradas, que no vale la pena mencionar, y un ejercicio interesante que pudo resultar mejor, como True Romance (1993). Mucho antes de eso, él dirigió una de las películas clásicas de vampiros en los ochenta, una cinta que con su estética, marcó a toda una generación en esa década, sobre todo a la juventud.

Se trata de El Ansia (The Hunger, 1983). Filme claramente ochentero, realizado en la época donde grupos como The Cure, Sisters of Mercy, y por supuesto Bauhaus, proliferaron por un estilo de música gótico, donde se recordaba a clásicos como Bela Lugosi o Christopher Lee, se bailaba de manera singular y se manejaba una estética vampírica. Por supuesto, este estilo influyó fuertemente en los jóvenes, afectando también, al cine. La historia podría sonar muy simple: Una hermosa pareja de vampiros (una Catherine Deneuve y un David Bowie, en su mejor momento), pasarán por una etapa difícil, cuando el hombre de manera extraña, empieza a envejecer. Desesperada por salvarlo, su esposa, acudirá con la Doctora Sarah Roberts (Susan Sarandon), quien tratará de ayudar al hombre, pero terminará por enamorarse de la misteriosa mujer, la cual la deseará como su siguiente compañera.

Como muchos que hayan visto la película, la primera secuencia de ésta, es maravillosa, y capaz de quedarse en el imaginario colectivo de muchas generaciones: vemos a Peter Murphy (vocalista de Bauhaus), enjaulado en un antro dark, mientras canta la famosa canción Bela Lugosi´s Dead. De pronto, aparecen dos bellos vampiros Miriam y John Blaylock (quienes mejor que Deneuve y el mega camaleón del rock, Bowie), los cuales fuman mientras escogen a sus víctimas: una pareja de darkies incautos, a los que llevan a una casa alejada, para asesinarlos y después quemarlos, al tiempo que Murphy se retuerce, y en otra escena simultánea, un mono de laboratorio se vuelve loco.

Es un inicio maravilloso, totalmente terrorífico, pero a la vez constante con la estética gótica predominante en aquellos tiempos. Esa parte de la cinta es impresionante, un inicio pasmoso que capta la atención del espectador a la primera. Se ve una clara influencia de la época del video clip, por la rapidez de las tomas, las acciones tajantes y la unión de una canción, con lo que sucede en pantalla, sin diálogos de los personajes. Lamentablemente, no todo el ritmo del filme se mantiene igual, incluso hay momentos en los que se vuelve bastante lento, llegando a resultar aburrido. Pero la nueva visión que presenta de los vampiros, las actuaciones, los escenarios, los vestuarios y la música (además de Bauhaus, también aparece una canción de Iggy Pop, en la escena donde Bowie ataca a un chico en patines, ésta se llama Funtime, por si alguien desea el dato), lo convierten en un enorme clásico de este subgénero.

Ni Neark Dark, ni Lost Boys, las dos de 1987, películas posteriores dirigidas a un público juvenil, y también usando elementos como música de grupos góticos, podrían igualar el trabajo de este filme (y eso que ambas son buenas, muy divertidas y después les dedicaremos el espacio que se merecen). Deneuve y Bowie, están excelentes como los vampiros, él enamorado y ella sabiendo que se acerca el final de su amado y debe encontrar un substituto, razón por la cual, verá en el personaje de Susan Sarandon a su siguiente compañera. El trabajo en las escenas lésbicas, será el legado que Ingrid Pitt y la Hammer, dejaron en la siguiente generación, sólo que en este caso, se pasan de estéticas, y resultan algo pretenciosas.

La elegancia del vampiro se mantiene como elemento común, sin embargo, tanto Deneuve como Bowie, se ven bastante modernos, su forma de matar no es “vulgar”, o sea, no entierran los dientes en el cuello de sus víctimas, sino que se realiza con una cruz- navaja (legado de los egipcios). Además Scott no pudo escoger actores mejores: Deneuve en verdad parece inmortal, sigue tan bella como en los sesenta, y Bowie ni se diga, es el rey de las transformaciones. Una de sus mayores aportaciones, además de la nueva estética, es la idea del vampiro casi desde el inicio de la humanidad, lo cual se ve en Deneuve, quien existe desde la civilización egipcia, aunado a la idea de que sólo un vampiro real podrá aspirar realmente a la inmortalidad.

Los efectos visuales y el maquillaje, también logran un gran trabajo. Cuando Bowie y el simio envejecen al mismo tiempo, es una secuencia memorable, muy bien hecha, aprovechando al máximo los recursos de la época, no sólo es buena por la calidad de los efectos y el maquillaje, sino porque vemos paulatinamente el sufrimiento de ambos. La historia de amor, se recalca, ya que la mujer vampiro, llorará la muerte de su amado, pero buscará consuelo rápido, mostrándonos como el amor de un chupa sangre resulta efímero.

Desde mi humilde punto de vista, la mejor película vampírica de los ochenta, con una estética posteriormente, muy imitada, personajes interesantes, actuaciones excelentes, una atmósfera de encierro, que a pesar de caerse un poco, se recupera con un final impresionante, además de frases increíbles que cualquier mortal que la haya visto recordará como: Forever and ever. Bueno, saben de lo que hablo, una vida inmortal tan bella, pero con un final tan triste.

Hellraiser

Posted in Terror de Género on junio 10, 2008 by alienzombie

Durante los años ochenta, el género de terror engendró el doble de películas que las décadas anteriores. Fueron los años de las secuelas, los clásicos de la nueva carne, el perfeccionamiento de los efectos especiales, el desarrollo de muchos directores, la aparición de nuevos nombres, nuevos títulos, nuevas “tendencias”, en general se dieron algunos cambios en cuanto al abuso de la violencia que se convirtió en algo casi obligatorio para cualquier producción, pero aún así, tuvimos una lluvia de buenas películas de terror.

Pasando 1985, el género tuvo memorables títulos que se acercaban a la década entrante como The Lost Boys, The Fly, Aliens, Evil Dead II, en fin, si nos ponemos a recordar títulos no vamos a acabar, el caso es que en 1987, el género sufrió un golpe que lo refrescó. Fue tal aquella fuerza, que se desarrolló a niveles comerciales, se unificó a la historia de pasados horrores, pero lo más importante, tenía su propia esencia, su propia estética su propio mundo. Ese mundo fue creado por Clive Barker, y los fanáticos hardcore lo conocen como Hellraiser.

Hellraiser ha sido una de las películas más exitosas en aspectos comerciales, trascendentales y por supuesto, en la acogida del público aficionado al terror. Es curioso que una película de aspectos fantásticos, espectrales, góticos y casi de connotaciones religiosas, se haya desarrollado en aquella frívola década, donde la producción parecía quedarse sin imaginación y recurría a viejos cuentos o renovar historias que ya se habían contado. Lo admirable es que estamos hablando de una producción inglesa con todas las de la ley, que decidió aventarse a la muchedumbre para buscar su espacio, y lo encontró, puedo asegurar que Hellraiser es una de las sagas de terror que generan más dinero; existen figuras de acción, novelas, siete secuelas y desgraciadamente, un asqueroso remake programado para el año entrante. Pero fuera de la mercadotecnia, la primera película es esencial para los amantes del splatter y las películas de terror que sí dan miedo (¿recuerdan aquella escena en el cuarto de hospital?).

La retorcida mente sadomasoquista que dio vida a un concepto de horror sin precedentes, pertenece a un joven nacido en Liverpool, Inglaterra. Su nombre es Clive Barker, y se dedica a escribir novelas de terror con un toque personal y peculiar. Hoy, el tipo ya es famoso, pero al principio su carrera como escritor fue desarrollándose de la mano con el cine y más o menos a mediados de los setenta haría algunas películas cortas adaptando varios relatos (uno de ellos titulado The Forbidden, más tarde adaptado en Candyman). En los ochenta se adaptarían dos de sus historias Underworld en 1985 y Rawhead Rex en 1986, ambas fueron olvidadas con facilidad y no le dieron al escritor el renombre que se merecía. Descontento con el resultado, Barker decidió no volver a confiarle sus escritos a un extraño y en 1987 se aventuró para adaptar  y dirigir su relato “The Hellbound Heart” que pasaría a titularse Hellraiser.

Larry Cotton y su esposa Julia acaban de mudarse a una casa abandonada donde alguna vez residió Frank, hermano de Larry, quien ha desaparecido en circunstancias misteriosas. La descuidada morada traerá terribles recuerdos a Julia quien solía tener un amorío con el desaparecido Frank. Pero pronto descubrirá que su antiguo amante no está tan lejos como ella pensaba, y con ayuda de una gota de sangre, regresará de un mundo de placer y dolor donde estuvo atrapado por extraños seres conocidos como “Los Cenobitas”. Sin embargo, una gota no es suficiente para completar a Frank, así que Julia necesitará conseguir más sangre para regenerar por completo a su amante, a pesar de la curiosidad de su hijastra Kirsty y el acecho de los terribles cenobitas que buscan a Frank por haber escapado.

 La trama es una mezcla entre infidelidad, deseo sexual, violencia, celos, engaño, envidia, amor, muchas cosas que calificarían como emociones o sentimientos humanos, mientras por otro lado está la parte mística, los placeres más allá de la experiencia humana representados por Pinhead (interpretado por Doug Bradley) y su pandilla de cenobitas que le dan a la película una estética fetichista y sadomasoquista, llena de ganchos, perforaciones, cadenas, cortadas, etc. Supuestamente, los cenobitas son un grupo de “exploradores” de las regiones de la experiencia (en palabras de Pinhead) que sólo aparecen por medio de una extraña caja con un mecanismo secreto. Una vez que descifras el acertijo, se abre un portal al infierno y los cenobitas te muestran las experiencias más placenteras y dolorosas que cualquier ser humano pueda llegar a sentir, es algo antiguo como en Fausto pero está vez le dieron un sentido distinto y divertido.

La estética del film es muy importante y por eso le da una originalidad placentera a la hora de verla. Muchos de los temas están relacionados con el infierno y cosas de ese tipo, pero también están los personajes, cada uno representando algo distinto y opuesto (creo que por eso hay tanta interacción) por ejemplo Julia, es una mujer frustrada que quiere ir más allá, por eso acepta la proposición del descompuesto y repugnante Frank. Larry es el típico esposo comprensible y aburrido que tiene una hija mimada pero al mismo tiempo independiente, Kirsty, que poco a poco se ira relacionando con los eventos más horripilantes que pueda imaginar. Los escenarios son obscuros y decadentes, lo que nos hace sentir cierto asco durante la película. Los aspectos como gusanos, ratas, comida descompuesta, un hombre comiendo grillos, ayudan a crear una atmósfera de repugnancia que explota con las escenas de violencia, que por cierto… ¡son muy buenas! Los efectos especiales en está película son un logro increíble, la violencia se desata sin tabúes, vemos martillazos en la cabeza, dedos hundiéndose en gargantas, ganchos perforando carne, cadáveres desollados, fragmentos de personas, formas exageradas pero efectivas de asesinar que irían más allá en las secuelas hasta explotarse descaradamente.

Los cenobitas tampoco se quedan atrás, ya que cuentan con vestuarios que ahora podría traer cualquier sadomasoquista, abundando en el cuero y el charol que en esa época era algo relacionado con los films Snuff  o a Barbara Crampton en From Beyond, otra cinta que también lidia con la experiencia dolor/placer. Durante las sagas de Hellraiser, los cenobitas irán evolucionando y cambiándose, lo que los convierte en personajes con interacciones, historias y características propias. Para mí, los mejores son los que vemos en la primera película; Pinhead, la mujer con la garganta abierta, el obeso sin ojos y mi favorito, el que sólo tiene boca y siempre está chasqueando los dientes mientras sonríe macabramente (¡gulp!) ya después se darían muchas variaciones, pero parte del éxito de la saga recae en el mero mero de los cenobitas, el líder, el que se codea con Freddy Krueger, Michael Myers y Jason Voorhees, el mismísimo Pinhead, con aquellos distintivos clavos alrededor del cráneo, aquel ceño fruncido y su largo traje negro que parece de monje. La diferencia es que éste personaje tiene cualidades distintas y en cierta forma es algo más romántico que funciona para otro tipo de espectadores. Siempre ha sido interpretado por el actor de serie B, Doug Bradley.

Pues como dijo Clive Barker, está película le pertenece a los fans, a todos aquellos que la ven y la idolatran, me imagino que son millones, pues para variar se ha convertido en un clásico de culto que también vio imitaciones (como Event Horizon de ese imbécil Paul W.S. Anderson) a pesar de ser un franquicia y demás, se ha mantenido al margen de lo comercial, la gente que la ve y la aprecia no la relaciona demasiado, tiene un público especial y casi elitista lo cual la hace todavía más interesante. Hellraiser pasó a convertirse en fuente de pesadillas e inspiración, esperemos que la gente vea lo original y no vaya al cine para ver un remake (últimamente se ha dado esta asquerosa manía de rehacer viejos clásicos) pero en cierta forma es algo halagador, pues los productores buscan cosas originales, interesantes y llamativas para rehacer y explotar, era de esperarse que se metieran con está hermosa y obscura película que a veces pasan en el canal 11. Llena de sangrientos efectos gore, momentos angustiosos de terror, explicaciones fantásticas y el toque especial del autor, Hellraiser es una de las mejores películas de horror que se hayan hecho, así de simple, y recomiendo que todo el mundo la vea para tener una opinión, o al menos pasar un rato nauseabundo

JESUS WEPT!