Hellraiser


Durante los años ochenta, el género de terror engendró el doble de películas que las décadas anteriores. Fueron los años de las secuelas, los clásicos de la nueva carne, el perfeccionamiento de los efectos especiales, el desarrollo de muchos directores, la aparición de nuevos nombres, nuevos títulos, nuevas “tendencias”, en general se dieron algunos cambios en cuanto al abuso de la violencia que se convirtió en algo casi obligatorio para cualquier producción, pero aún así, tuvimos una lluvia de buenas películas de terror.

Pasando 1985, el género tuvo memorables títulos que se acercaban a la década entrante como The Lost Boys, The Fly, Aliens, Evil Dead II, en fin, si nos ponemos a recordar títulos no vamos a acabar, el caso es que en 1987, el género sufrió un golpe que lo refrescó. Fue tal aquella fuerza, que se desarrolló a niveles comerciales, se unificó a la historia de pasados horrores, pero lo más importante, tenía su propia esencia, su propia estética su propio mundo. Ese mundo fue creado por Clive Barker, y los fanáticos hardcore lo conocen como Hellraiser.

Hellraiser ha sido una de las películas más exitosas en aspectos comerciales, trascendentales y por supuesto, en la acogida del público aficionado al terror. Es curioso que una película de aspectos fantásticos, espectrales, góticos y casi de connotaciones religiosas, se haya desarrollado en aquella frívola década, donde la producción parecía quedarse sin imaginación y recurría a viejos cuentos o renovar historias que ya se habían contado. Lo admirable es que estamos hablando de una producción inglesa con todas las de la ley, que decidió aventarse a la muchedumbre para buscar su espacio, y lo encontró, puedo asegurar que Hellraiser es una de las sagas de terror que generan más dinero; existen figuras de acción, novelas, siete secuelas y desgraciadamente, un asqueroso remake programado para el año entrante. Pero fuera de la mercadotecnia, la primera película es esencial para los amantes del splatter y las películas de terror que sí dan miedo (¿recuerdan aquella escena en el cuarto de hospital?).

La retorcida mente sadomasoquista que dio vida a un concepto de horror sin precedentes, pertenece a un joven nacido en Liverpool, Inglaterra. Su nombre es Clive Barker, y se dedica a escribir novelas de terror con un toque personal y peculiar. Hoy, el tipo ya es famoso, pero al principio su carrera como escritor fue desarrollándose de la mano con el cine y más o menos a mediados de los setenta haría algunas películas cortas adaptando varios relatos (uno de ellos titulado The Forbidden, más tarde adaptado en Candyman). En los ochenta se adaptarían dos de sus historias Underworld en 1985 y Rawhead Rex en 1986, ambas fueron olvidadas con facilidad y no le dieron al escritor el renombre que se merecía. Descontento con el resultado, Barker decidió no volver a confiarle sus escritos a un extraño y en 1987 se aventuró para adaptar  y dirigir su relato “The Hellbound Heart” que pasaría a titularse Hellraiser.

Larry Cotton y su esposa Julia acaban de mudarse a una casa abandonada donde alguna vez residió Frank, hermano de Larry, quien ha desaparecido en circunstancias misteriosas. La descuidada morada traerá terribles recuerdos a Julia quien solía tener un amorío con el desaparecido Frank. Pero pronto descubrirá que su antiguo amante no está tan lejos como ella pensaba, y con ayuda de una gota de sangre, regresará de un mundo de placer y dolor donde estuvo atrapado por extraños seres conocidos como “Los Cenobitas”. Sin embargo, una gota no es suficiente para completar a Frank, así que Julia necesitará conseguir más sangre para regenerar por completo a su amante, a pesar de la curiosidad de su hijastra Kirsty y el acecho de los terribles cenobitas que buscan a Frank por haber escapado.

 La trama es una mezcla entre infidelidad, deseo sexual, violencia, celos, engaño, envidia, amor, muchas cosas que calificarían como emociones o sentimientos humanos, mientras por otro lado está la parte mística, los placeres más allá de la experiencia humana representados por Pinhead (interpretado por Doug Bradley) y su pandilla de cenobitas que le dan a la película una estética fetichista y sadomasoquista, llena de ganchos, perforaciones, cadenas, cortadas, etc. Supuestamente, los cenobitas son un grupo de “exploradores” de las regiones de la experiencia (en palabras de Pinhead) que sólo aparecen por medio de una extraña caja con un mecanismo secreto. Una vez que descifras el acertijo, se abre un portal al infierno y los cenobitas te muestran las experiencias más placenteras y dolorosas que cualquier ser humano pueda llegar a sentir, es algo antiguo como en Fausto pero está vez le dieron un sentido distinto y divertido.

La estética del film es muy importante y por eso le da una originalidad placentera a la hora de verla. Muchos de los temas están relacionados con el infierno y cosas de ese tipo, pero también están los personajes, cada uno representando algo distinto y opuesto (creo que por eso hay tanta interacción) por ejemplo Julia, es una mujer frustrada que quiere ir más allá, por eso acepta la proposición del descompuesto y repugnante Frank. Larry es el típico esposo comprensible y aburrido que tiene una hija mimada pero al mismo tiempo independiente, Kirsty, que poco a poco se ira relacionando con los eventos más horripilantes que pueda imaginar. Los escenarios son obscuros y decadentes, lo que nos hace sentir cierto asco durante la película. Los aspectos como gusanos, ratas, comida descompuesta, un hombre comiendo grillos, ayudan a crear una atmósfera de repugnancia que explota con las escenas de violencia, que por cierto… ¡son muy buenas! Los efectos especiales en está película son un logro increíble, la violencia se desata sin tabúes, vemos martillazos en la cabeza, dedos hundiéndose en gargantas, ganchos perforando carne, cadáveres desollados, fragmentos de personas, formas exageradas pero efectivas de asesinar que irían más allá en las secuelas hasta explotarse descaradamente.

Los cenobitas tampoco se quedan atrás, ya que cuentan con vestuarios que ahora podría traer cualquier sadomasoquista, abundando en el cuero y el charol que en esa época era algo relacionado con los films Snuff  o a Barbara Crampton en From Beyond, otra cinta que también lidia con la experiencia dolor/placer. Durante las sagas de Hellraiser, los cenobitas irán evolucionando y cambiándose, lo que los convierte en personajes con interacciones, historias y características propias. Para mí, los mejores son los que vemos en la primera película; Pinhead, la mujer con la garganta abierta, el obeso sin ojos y mi favorito, el que sólo tiene boca y siempre está chasqueando los dientes mientras sonríe macabramente (¡gulp!) ya después se darían muchas variaciones, pero parte del éxito de la saga recae en el mero mero de los cenobitas, el líder, el que se codea con Freddy Krueger, Michael Myers y Jason Voorhees, el mismísimo Pinhead, con aquellos distintivos clavos alrededor del cráneo, aquel ceño fruncido y su largo traje negro que parece de monje. La diferencia es que éste personaje tiene cualidades distintas y en cierta forma es algo más romántico que funciona para otro tipo de espectadores. Siempre ha sido interpretado por el actor de serie B, Doug Bradley.

Pues como dijo Clive Barker, está película le pertenece a los fans, a todos aquellos que la ven y la idolatran, me imagino que son millones, pues para variar se ha convertido en un clásico de culto que también vio imitaciones (como Event Horizon de ese imbécil Paul W.S. Anderson) a pesar de ser un franquicia y demás, se ha mantenido al margen de lo comercial, la gente que la ve y la aprecia no la relaciona demasiado, tiene un público especial y casi elitista lo cual la hace todavía más interesante. Hellraiser pasó a convertirse en fuente de pesadillas e inspiración, esperemos que la gente vea lo original y no vaya al cine para ver un remake (últimamente se ha dado esta asquerosa manía de rehacer viejos clásicos) pero en cierta forma es algo halagador, pues los productores buscan cosas originales, interesantes y llamativas para rehacer y explotar, era de esperarse que se metieran con está hermosa y obscura película que a veces pasan en el canal 11. Llena de sangrientos efectos gore, momentos angustiosos de terror, explicaciones fantásticas y el toque especial del autor, Hellraiser es una de las mejores películas de horror que se hayan hecho, así de simple, y recomiendo que todo el mundo la vea para tener una opinión, o al menos pasar un rato nauseabundo

JESUS WEPT!

2 comentarios to “Hellraiser”

  1. victor y diana Says:

    no mames Q friega

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