The Changeling


De vuelta en los años setenta las historias de fantasmas estaban siendo opacadas por diversos adversarios de proporciones similares, tales como demonios o vampiros y en los casos más lógicos, extraterrestres y maniáticos. Las nuevas tendencias del género se inclinaban a abandonar la sutileza del horror, pero no me malinterpreten, tuvimos resultados maravillosos como Dawn of the Dead y aquellos giallos de Dario Argento. Pero las casas embrujadas parecían estar extintas, hasta que en 1980 justo en la inauguración de una década salvaje para el género, se estrenó una de las películas más famosas de espectros y casas embrujadas, que llevaba el concepto a la era moderna sin necesidad de sangre y manteniendo las reglas básicas de aquellas películas de fantasmas clásicas, aparte de abrir camino a muchísimos títulos por venir que darían nuevas formas a las manifestaciones fantasmagóricas.

Los fantasmas eran una fuente grandiosa para asustar a la personas durante los sesenta y mediados de los setenta. Había producciones inglesas, gringas y algunas nacionales como Hasta el viento tiene miedo o El libro de piedra ambas de Carlos Enrique Taboada. Hay pocas cosas como una presencia indestructible, incomprensible e ilógica que te acecha y busca algo incierto en ti. Mucho del éxito fantasmagórico se debe a las creencias de su existencia, todos esas discusiones paranormales que tienen poco que ver con el cine, ya que cinematográficamente hablando, los espectros sí existen y llevan muchísimo tiempo dándole infartos a las personas.

Esta misteriosa película fue dirigida por Peter Medak, realizador húngaro quien dedicó la mayoría de su talento a la televisión. Sin embargo es considerado un director de género gracias a este film. En el papel protagónico tenemos a George C. Scott, notable actor que recibió un Oscar en 1970 por su encarnación del General Patton, también trabajó con Kubrick. La producción es canadiense como los films de David Cronenberg o Black Christmas, demostrando que no todo el horror recaía en los gringos. Supuestamente la trama esta basada en eventos reales ocurridos durante los sesenta en una casa de Denver, Colorado.

La película empieza con un trágico incidente en la nieve. Una familia ha quedado varada debido a una falla automotriz y mientras el padre, John Russell, se ausenta para pedir asistencia por teléfono, su hija y su esposa son víctimas de un accidente automovilístico. Obviamente no sobreviven, y la vida de John queda marcada para siempre. Años después del accidente, decide retirarse por un tiempo a una antigua e histórica mansión para seguir en sus trabajos de composición. Sin embargo, la casona guarda un extraño secreto que se manifiesta de maneras poco agradables envolviendo al solitario hombre en una investigación para descubrir el pasado de la morada.

George C. Scott hace un estupendo papel siempre frunciendo el ceño agobiado por los amargos recuerdos de su pasado. Se introducirán pocos personajes como Claire Norman, la simpática mujer que asiste a John cuando renta el lugar. Si menciono a  los demás podría estar revelando partes importantes de la trama, así que dejémoslo en que John y Claire empiezan una desesperada y obsesiva indagación para descubrir quien demonios abre las llaves del agua a las seis de la mañana. La curiosidad en las películas de terror o suspenso no augura nada bueno, pero traerá imágenes memorables que te obligarán a dormir con las luces prendidas.

En 1979 tuvimos The Amityville Horror (también basada en un supuesto hecho real) y en 1982 aquel clásico llamado Poltergeist de Tobe Hooper, ambas gozaron de buena fama y se convirtieron en franquicias, pero creo que The Changeling fue una de las mejores películas de fantasmas, gracias a su atmósfera tenebrosa y al desarrollo de la historia. La influencia de títulos anteriores es notoria, de hecho es casi un recuento de películas de fantasmas con las típicas visiones, las manifestaciones, el espíritu que no encuentra la paz y hasta el famoso grupo de psíquicos que se comunican con el más allá desencadenando contactos paranormales. Podemos nombrar un montón de películas influenciadas por The Changeling, y también otro montón de películas que la influenciaron, eso es lo efectivo del film, es como un recuento, un resumen de cómo debe ser una buena película de fantasmas (ahora en su mayoría japonesas ¡y cualquiera notaría la influencia!) suena poco original, pero fue exactamente lo que pasó con Alien, un repaso de la ciencia ficción y el terror resumidos en un film que abarcaba todos los aspectos de ese subgénero.

Las audiencias cada día están más acostumbradas a esperar películas de terror llenas de escenas repentinas y sorprendentes que causen un impacto efímero en los espectadores (los famosísimos sustos). En The Changeling es completamente lo contrario, por eso se ha dado un debate entre si en verdad da miedo o no, y pues, tal vez no este llena de sustitos, pero tiene una táctica todavía peor…dejar que el susto se prolongue, que no sepas cuando va a llegar, que no sea momentáneo, que dure hasta el final de la película, eso es preferible a estarse asustando cada cinco minutos, en cambio tienes una hora y media para inquietarte y saborear los momentos más tétricos, como la escena del ático o el pozo, la pelota bajando las escaleras y la famosa silla de ruedas.

Las imágenes y los objetos son de gran importancia en esta película. Tienes que estar pendiente de cada sonido, de cada movimiento, de todo lo que pasa en esa obscura y tenebrosa casa. La atmósfera es constante, pero podría no funcionar en espectadores exigentes o acostumbrados a otro tipo de terror. Si la ves en la noche con las luces apagadas, completamente solo, seguramente intensificará su poder, no hay nada como ese sentimiento inquietante, The Changeling entrega algunos de los momentos más misteriosos e incómodos que se hayan visto en la pantalla, pero bueno, ya los hemos visto en The Sixth Sense y otras películas de fantasmas pero no tiene nada de malo sentirlos otra vez, porque a pesar de basarse en la típica receta del cine fantasmagórico, también se torna sorpresiva, reinventando e imponiendo, después de todo cada vez es más difícil asustar a la gente con objetos inanimados y sonidos rechinantes. Para los fanáticos del cine de fantasmas y almas en pena, es un titulo obligatorio. Para el resto, es hora y media del mejor suspenso.

Por cierto, el cartel publicitario es uno de los mejores que he visto. Muy atractivo a la imaginación.

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