1987: Near Dark/The Lost Boys


Escrito por: Sally Polanski

Somos la generación del vacío. O al menos eso es lo que políticos, empresarios rateros, instituciones religiosas y educativas, piensan de nosotros: los jóvenes no sirven para nada, sólo piensan en ellos, no tienen ideales, y no buscan un mejor futuro para el mundo. El vacío no es un hecho en nuestras vidas, somos mucho más que eso, todos aquellos nacidos en la década de los ochenta, podemos ser idiotas, indiferentes, frívolos, pero dentro de estas actitudes, se encuentran aires de rebeldía, de cambio, de ansias… ganas de acabar con el mundo en el cual nos encontramos y aspirar a otro.

Dos de las mejores películas de vampiros en nuestra generación, fueron The Lost Boys y Near Dark. Las dos cintas (la primera de Joel Schumacher, quien se ha movido entre churros cinematográficos y buenos trabajos, y la segunda, de Kathryn Bigelow, quien inició como pintora y realizó otras cintas destacables) se realizaron, en 1987, para posteriormente estrenarse ese mismo año, y aunque en su época la primera tuvo mayor éxito comercial, ambas marcaron a todo aquel que las vio. Los que nacimos a finales de la década de los ochenta, las vimos después, pero esto no significa que no nos hayan mostrado un mundo imposible, en ese instante posible: un mundo listo para ser dominado por unos jóvenes hambrientos de sangre: jóvenes vampiros.

Y es que muy a pesar de otros autores, quienes coinciden en que lo único común entre Near Dark (aquí conocida como Cuando Cae la Oscuridad, y en España como Los Viajeros de la Noche) y The Lost Boys (Los Muchachos Perdidos aquí, Los Jóvenes Ocultos en España), es que ambas tocan la temática del vampirismo con un toque juvenil, pero mi personal punto de vista encuentra algunas similitudes entre ambas cintas. El trabajo de Bigelow, como forma de tratar el tema, es para mí, mucho mejor, sin embargo en el aspecto estético, Shumacher, con sus vestuarios gitanos, mezclados con el espíritu de los ochenta, logra un mejor ejercicio. Hablemos rápidamente de las tramas.

En Near Dark, conocemos al chico vaquero Caleb (muchos lo ubicarán por el papel de Nathan, en Heroes), el cual queda anonadado con una joven bella y misteriosa, llamada Mae (Jenny Wright), a la que lleva a dar un paseo, intentando, sin éxito seducirla, hasta la llegada del amanecer, cuando ella quiere irse, por lo cual Caleb insiste en un beso hasta que Mae se lo da, pero el deseo la lleva a morderlo. Cuando el chico, ahora debilitado, trata de regresar a casa, con su padre y hermana, una camioneta lo rapta. Ahí conocerá a la “familia” de Mae, liderada por Jesse Hooker (el gran Lance Henriksen), seguido por el extravagante “vaquero”, Severen (Bill Paxton), la maternal DiamondBack (Jenette Goldstein) y el hombre atrapado en cuerpo de niño, Homer (Joshua Miller). Todos lo pondrán a prueba ante el difícil reto de ser un vampiro (aunque nunca se diga tal palabra).

Por otro lado, en el caso de The Lost Boys, el inicio es parecido: el guapo y joven Michael (Jason Patric), llega a la ciudad de Santa Carla, acompañado de su madre, Lucy (excelente actriz, Dianne Wiest) y su hermano menor, Sam (Corey Haim). En una feria, queda impresionado con la belleza de una extraña mujer, Star (Jami Gertz), sin embargo ella es novia del líder de una banda de “motociclistas”, llamado David (el maravilloso, Kiefer Sutherland), quien reta a Michael a una carrera, y después a beber de una extraña botella, al hacerlo, el chico comienza a convertirse en un vampiro, ante la preocupación de su hermano, madre y dos “adolescentes cazadores de vampiros”.

La manera en la que la temática de cada cinta está manejada es muy diferente, por lo cual, no debemos ver este escrito como una comparación, sino como un análisis de la  importancia de ambas películas para una nueva idea de los vampiros, sobre todo en el ámbito juvenil. En las dos, vemos una generación desolada por el mundo adulto, sin embargo en ambas hay un adulto líder del grupo de jóvenes, lo cual puede ser la idea de alguien con experiencia que guíe a la juventud desorientada para encontrar un camino u asilo en el reino de la oscuridad y la vida eterna.

También hay ciertos puntos en los cuales los dos filmes coinciden, por ejemplo: el detonante para entrar en el mundo de los vampiros, es la atracción hacia una mujer; Michael desea a Star y Caleb busca a Mae. Esto presenta una confrontación con los sentimientos de estas chicas, sobre su vida como seres nocturnos, o la posibilidad de amar realmente, por lo tanto protegerán a sus hombres amados (suena cursi, pero así es), pero tratarán de mantenerse con el grupo de vampiros.

La familia, también es un tópico importante. Caleb tiene a su hermanita y a su padre, mientras Michael a su hermanito y a su madre (muy gracioso que sea en un caso la madre soltera, y en el otro el padre), quienes son el apoyo para alejarse de la “maldición” (afrontémoslo, las dos películas presentan el hecho de ser un vampiro como eso, una maldición), representada por ser un muerto en vida. En este caso, se puede decir que estos filmes, terminan por rescatar conceptos como el amor (tanto de pareja como familiar), la unión, el coraje, la valentía, en fin, los valores típicos.

Pero, a pesar de manejar un gran número de coincidencias, estos filmes son bastante distintos. Lost Boys, maneja el tema de forma divertida con gags típicos de la época como cuando Sam vence a uno de los vampiros quemándolo contra una rockola y grita: Death by Stereo! O cuando el protegido de Star, el pequeño Laddie, comienza a transformarse en vampiro y uno de los hermanos Frog (son Alan y Edgar, en clara referencia a un gran escritor de terror, demasiado obvio), grita: Holy shit! It’s the attack of Eddie Munster! Más la frase final del abuelo de Michael, la cual no se puede decir, mejor vean la película.

Mientras Lost Boys lo hace así, Near Dark, le da un toque más terrorífico, con una ambientación bastante densa, sin tiempo para chistes que alejen el miedo del espectador. Sus vampiros son más interesantes, por ejemplo, la idea de Jesse Hooker, quien a pesar de matar, prefiere de descansar, lo cual se ve cada vez que está con DiamondBack, con quien recuerda de manera sutil, los momentos durante su larga vida. Contraste total con el fuerte personaje de Severen, quien durante todo el filme mantiene una actitud de vaquero moderno, y resulta ser el más contrastante en el equipo. Estos tres personajes (sobre todo Severen y Hooker), terminan por opacar a la tímida Mae, o al chocante (disculpen la expresión, pero lo detesté), Homer. Y le dan a la cinta, momentos de reflexión (la valoración del hecho de ser vampiros), de belleza visual (las escenas nocturnas en las que se preparan para alimentarse) y sobre todo de una paz inexplicable, que sólo puede entenderse hasta que se ve el filme.

Creo que lo último que podría decir, es que se trata de dos buenas películas de vampiros, que introdujeron este tema en los jóvenes, y en esto radica su gran importancia. Si bien una lo hizo de un lado más cómico, y la otra retomó elementos del western, para mostrar su argumento, las dos a fin de cuentas, son de horror, tienen secuencias impactantes, maquillaje bueno, actuaciones rescatables, pero sobre todo, una propuesta innovadora, que después cambió al mundo de los vampiros. Las dos son muy recomendables, con un ritmo que nunca cae (para que no se aburran), escenarios nocturnos excelentes, una idea del uso de la sangre como una especie de droga, y claro, una banda sonora inolvidable.

Sólo para fans o curiosos, el chico que hace de Homer en Near Dark, Joshua Miller, es medio hermano de Jason Patric, Michael en The Lost Boys. Y sobre las bandas sonoras, el hombre corpulento que toca el saxofón en Lost Boys, es Tim Capello, y su canción es I Still Believe, el gran cover que aparece a People are Strange de The Doors, corre a cargo de aquella buena banda, que fue Echo and the Bunnymen, finalmente la canción emblema de la película, Cry Little Sister, no es ni de Bauhaus, ni de Sisters of Mercy (no estoy muy segura si ellos después hicieron covers), sino de Gerard McMann. Por otro lado, el soundtrack completo de Near Dark, fue hecho por un grupo alemán ya clásico, llamado Tangerine Dream.

Por último, les dejo con la idea de que esta juventud no es vacía, en realidad nunca lo ha sido, por más que las instituciones o gobiernos nos lo hagan creer, el punto es no olvidarlo. Estas películas nos muestran a esa juventud, alejada de toda autoridad, viviendo en su propio mundo, con sus reglas específicas, una especie de utopía que tal vez no se encuentre tan lejana.

Una respuesta to “1987: Near Dark/The Lost Boys”

  1. Encontrados inmersos en la mistica de la juventud, nos hace sin lugar a dudas percibir los distintos aspectos multigeneracionales, como dimensionales dentro de una sociedad que sin ningún cambio logra aspirar, desde el punto de vista de ciertos gobernantes, nos hace pensar en la falta de una verdadera imagen de liderazgo y una singular cultura de la responsabilidad desde el nucleo más pequeño (uno mismo), pasando por la familia y que se vería reflejada dentro del gobierno. Las películas de vampiros nos enseñan que debemos aspirar a otros mundos que la matina unicamente es el fin de otro mundo y el comienzo de aquellos que viven en su rutina, logremos aspirar a ser vampiros para ver otras cosas, otra forma de nuestro mundo.

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