Archivo para septiembre, 2008

Cabin Fever

Posted in Terror de Autor on septiembre 30, 2008 by alienzombie

Escrito por: Nightmare Boy            

En la actualidad, Scream (1996), ese filme ingenioso de Wes Craven, revivió el género del slasher film, pero con él, la urgencia de explotar nuevamente los filmes orientados a los adolescentes. Los primeros intentos fueron muy buenos: podemos contar Se lo que hicieron el verano pasado, Leyenda Urbana, Perturbados, y con reservas, Destino Final, La casa de cera y la presente película. Con reservas, porque la película funciona bien en cuanto no se le exija mucho, pero si se le exige, lleva las de perder, empezando por todos los clichés que maneja, incluida su historia. Y aún así, vale la pena su revisión.

                Aquí se nos cuenta la historia de un grupo de universitarios de coqueta “universidad privada” que quedan atrapados en una cabaña perdida entre los bosques, al principio por diversión, luego por error. Allí, comienzan a ser asesinados por un extraño virus carnívoro. Sólo que este virus actúa con la premeditación y ventaja que anima a cualquier asesino o demonio común del cine gore. El punto es que es imposible escapar de el, pues la yuxtaposición de amenazas incluye además del virus a unos pueblerinos encabritados, policías incompetentes, perros rabiosos y aguas con babas contaminadas, y suficiente gore de estrepitosa obviedad, que para colmo, el título en español hace todavía más obvio.

                Pues de entrada nos damos cuenta de que se plantean muchas situaciones, pero la mayoría no termina de cuajar. Afortunadamente, la principal, los jóvenes asediados por el virus, toma fuerza. Los elementos característicos se instalan cómodamente: unos muchachos consiguen una cabaña en una región boscosa, para pasar un fin de semana de sexo y diversión. Antes de llegar a su destino, se detienen en algún punto del trayecto, donde alguien les avisará de antemano que no deben adentrarse en territorios desconocidos (prohibición planteada, y ellos, como buenos jóvenes sin sentido de la responsabilidad, deciden romperla).

                Este asunto no es nuevo. Lo hemos visto en películas significativas como aquella de Sam Raimi, The Evil Dead, conocida en México con el espantoso título de El Despertar del Diablo, donde cinco jóvenes se adentran en una cabaña que esconde grabaciones demoníacas que al ser recitadas, despiertan demonios que poseen a los muchachos. El esquema de los adolescentes contra el mal se repite en cintas como Camino hacia el terror, La masacre de Texas, La casa de cera (su versión del 2004), o Viernes 13. Todas presentan un viaje de los jóvenes, el rompimiento de una prohibición, una prueba que por lo general es sobrevivir al peligro que los aceche, y probablemente la reparación de la falta. Los jóvenes son presentados, en cintas con esta unidad temática, como personas irresponsables, ávidas de sexo, siempre susceptibles de ser victimizadas. De ese modo es como marcha La cabaña sangrienta, con la ¿novedad? de que la amenaza es un virus.

                No obstante, el uso de esos elementos no impide que la película se identifique como cinta de terror. Veamos: hay una cabaña que se reconoce como unidad escenográfica de lo desconocido, el mismo virus se plantea como un peligro anormal. El ambiente es adverso, propicio para cualquier anomalía.

                La parte más cuestionable de todo esto es el desarrollo de los acontecimientos. Uno a uno se infectan los habitantes de la cabaña, así porque sí. Nunca se nos explica de donde proviene el virus, porque avanza tan rápido o porque tiene esos efectos en la piel (la carcome toda dejando en el puro hueso a los muchachos). La adversidad de los personajes secundarios se plantea: no quieren a nadie extraño en el pueblo y mucho menos en la cabaña, pero no sabemos porque, y en todo caso, ocupan espacios de tiempo o son igualmente, personajes para matar.

                La motivación inicial del grupo de amigos es irse de fin de semana. Cuando el virus los ataca, se quedan ahí sentados a esperar que se los carcoma, y toda motivación desaparece, para dar paso a lo que definitivamente, tiene más peso: las muertes de cada uno, una más sangrienta que la otra. La prueba de supervivencia contra el virus no se da: el destino de los personajes, parece, es morir de forma cruel. Pero curiosamente, la película resalta por ello. Tal parece que el director sabe que las situaciones y personajes no están bien presentados, pero parece no importarle en lo más mínimo, por ello, se avoca a construir un relato, que dejando atrás todo convencionalismo crítico, resulta bastante divertido, uno hasta llega a pensar que los jóvenes se merecen lo que les pasa, no por irresponsables sino por tontos, y así lo hace ver el director.

                En este sentido, la premisa del gore se instala rápidamente y se revela el objetivo de toda la cinta: entretener a los fans del género con una sobredosis de sangre. Toda imagen es gratuita, y en cada una, se da la impresión de que el director se divierte de lo lindo. El espectador, finalmente, termina aceptando el placer culpable que significa esta película. Y esa es la razón por la que algunos ya hasta la consideran de culto. Y en ese sentido, la cinta se ubica en el rubro del gore gratuito, junto a cintas como Braindead (1992) de Peter Jackson o La casa de los mil muertos (2004) de Rob Zombie. Cintas que se hacen por el puro gusto de mostrar gore, donde la historia es lo de menos y lo que vale es que tan violentas y sangrientas resultan las muertes.

                Sin embargo, una lectura social de esta cinta es interesante. El cine de terror posmoderno se plantea como metáfora de crisis sociales, en este caso, juveniles. Pues bien, esta película exhibe una muy evidente, y es algo en lo que muchos estamos de acuerdo: la crisis del SIDA. ¿Tema incómodo de hablar? Pero si del SIDA ya se habla desde 1984, cuando se identificó por primera vez y hasta la fecha es tema de moda, que no de discusión.

                Incluso, el director, Eli Roth, dejo entrever que la cinta tenía un planteamiento humano en cuanto a ese problema (aunque a lo mejor se le ocurrió decirlo en cuanto alguien se lo sugirió). Como sea el caso, la metáfora es muy buena: los muchachos van a la cabaña a tener sexo y acto seguido, tienen un virus que los carcome. La película sirve como contrapunto de un peligro que actualmente atormenta a todos, en especial a los jóvenes.

                Por otro lado, expone el racismo, la intolerancia y la xenofobia. En alguna escena, un anciano que cuida un negocio les advierte a los muchachos que guarda una escopeta “para los negros”. Y aunque al final sabemos que esto fue una broma, la critica al asunto se asoma. De igual modo sucede con la aversión que sienten los pueblerinos hacia ellos. Se pone de manifiesto la xenofobia, incluso en algún momento de la película, se lee en alguna pared de la tienda del pueblo “We are americans. We don’t like negrees.”. Podemos ver que por el lado de la interpretación, la película puede rescatar elementos buenos, no así en su forma cinematográfica.

                Lastima, porque aunque la premisa y los elementos son comunes, se pudo haber hecho un relato más completo, al menos coherente, que fuera más allá de sólo mostrar sangre. Vale la pena verlo, no para destrozarlo, sino para darse cuenta de que por más imágenes violentas que se exhiban, el cine necesita fondo. Eso sí, al final todos mueren y el director nos deja ver que el virus se esparció por todo el pueblo. De nuevo el Mal vuelve a ganar. Al menos el director compensó todas las incoherencias argumentales de esta película en sus siguientes productos: Hostal y Hostal: Parte II, cintas violentas, sangrientas, con todas las reglas de la serie B más un apoyo adicional, Quentin Tarantino en la producción. Serán objeto de otra columna.

Don’t Look Now

Posted in Terror de Autor on septiembre 12, 2008 by alienzombie

Nicolas Roeg es un realizador británico que se dedica tanto a la dirección como a la fotografía. Su trabajo en esta última es extenso y abarca de principios de lo cincuenta hasta mediados de los setenta cuando ya empezaba a aventurarse como director. Pasó de ser asistente de cámara a camarógrafo trabajando con Roger Corman en The Masque of the Red Death, con François Truffaut en Fahrenheit 451 y con David Lean en la legendaria Lawrence of Arabia. En resumen, Roeg se codeaba con los chingones antes de volverse uno de ellos. Hoy, este realizador inglés es considerado como uno de los genios del cine debido a su peculiar técnica cinematográfica.

Su opera prima como director fue Performance en 1970 (con Mick Jagger). Seguiría con Walkabout, The Man Who Fell to Earth (con David Bowie), Bad Timing, The Witches entre otros títulos. En 1973 se encargó de dirigir una película de misterio, drama y terror psicológico (si es que se le puede llamar así). Una obra sumamente extraña que al parecer ha sido prácticamente olvidada, aunque les aseguro que una vez que la vean jamás la olvidarán (gulp) una de esas películas inciertas e incomodas que rompen con el terror convencional.

Durante los setenta el género de terror evolucionó tomando en parte los trabajos de Alfred Hitchcock, sobretodo el misterio, la incertidumbre y el suspenso. Roman Polanski había sobrepasado los límites del terror psicológico con Repulsion y unos años después los sobrepasó nuevamente con Rosemary’s Baby. En los setenta se dio una tendencia parecida con The Omen o The Sentinel, películas con una transferencia distinta del miedo. En fin, Don’t Look Now está en la misma línea de terror que las películas de Roman Polanski o Stanley Kubrick, una tendencia que he apodado el “terror intelectual”, generalmente mejor elaborado que muchas otras películas de género, ya que con pocos elementos se logran historias inquietantes y aterradoras. Lo curioso es que algunos de estos autores ni siquiera se dedican a filmar terror.

Pero bueno, la trama de la película se centra en una feliz pareja que vienen a ser Julie Christie y Donald Sutherland o Laura y John Baxter respectivamente. Ambos llevan una vida tranquila en Inglaterra hasta que su hija Christine muere ahogada accidentalmente. La pérdida de la niña trae desdicha a John y Laura quienes buscan un cambio de escenario viajando a Venecia donde John ha sido contratado para restaurar una vieja iglesia. Mientras él se concentra en su proyecto, Laura entabla amistad con dos extrañas hermanas. Una de las hermanas es ciega y asegura tener poderes psíquicos que la llevan a tener contacto con la hija muerta de los Baxter. Laura parece esperanzada, pero John toma una actitud escéptica y arrogante. La influencia de la mujer ciega, un asesino serial suelto en Venecia, extraños accidentes y apariciones fantasmagóricas involucrarán a Laura y John en situaciones que nunca se imaginaron. Toda una confusión, tanto para los protagonistas como para el espectador.

El guión fue escrito por Allan Scott y Chris Bryant quienes escribieron otros trabajos en conjunto y eran colaboradores constantes en las películas de Roeg. La historia está basada en un relato corto de la escritora británica Daphne du Maurier, cuyas obras se han llevado a la pantalla desde hace algunos años. Por ejemplo, Hitchcock llevó a la pantalla tres novelas suyas: Jamaica Inn, Rebecca y The Birds.

La película no necesita escenas violentas o explícitas para meterte miedo. Sin embargo, estuvo a punto de ser censurada debido a la famosísima escena de sexo entre Sutherland y Christie. Existen muchas especulaciones acerca de dicha secuencia (y este blog no es la excepción) algunos afirman que fue totalmente improvisada, otros dicen que no fue actuada en lo absoluto. En una entrevista, Sutherland es muy claro sobre la experiencia que tuvo al filmar las escenas. Al parecer Roeg tenía una forma peculiar de cortar mientras daba instrucciones a los actores. Es una secuencia muy bella y bien hecha que demuestra qué buenos actores son aquellos dos setenteros. Por favor no busquen ver la película sólo por esa escena.

Hablando de los intérpretes, Julie Christie protagoniza otro film extraño llamado Demon Seed de 1977 y Sutherland tiene un papel parecido en Invasion of the Body Snatchers de 1978 (la versión de Philip Kaufman). Ambos dan credibilidad a la historia y se nota cierta química entre ellos, esto reconforta al espectador como si de verdad estuviera viendo a una pareja. Los Baxter son íntimos y tratan de reponerse mutuamente de la desgracia que representa perder un hijo. Son papeles dramáticos que buscan cierta esperanza no importa de donde venga, sin embargo existe cierto distanciamiento que complica las cosas, en fin, es una relación difícil de explicar, entenderán a que me refiero cuando vean la película.

Don’t Look Now es una producción inglesa-italiana que se caracteriza por la mezcla de ambos países. Mientras mantiene un tono dramático inglés y cierto pesimismo, está situada en Venecia, Italia, la tierra del giallo, recordemos que a principios de los setenta, el giallo italiano atacaba con todo y está película muestra una severa influencia, desde el detective policiaco hasta el asesino serial que deja a sus víctimas semidesnudas y ultrajadas. Es una mezcla agradable entre cine de arte y giallo (a pesar de la carencia de violencia explicita) que no estoy seguro si fue intención del director, tal vez al estar filmando en Italia este subgénero llega por sí solo, pero recordemos que también fue inspirado por la novela negra y el suspenso a la Hitchcock.

Venecia se muestra totalmente distinta a como la vemos en la televisión o en una guía de turismo. Es una ciudad antigua, aburrida y flotante que puede sacarte los peores recuerdos. Una ciudad donde nadie te entiende, rustica, nublada, parece el pueblo pesquero de Dagon. Las edificaciones y el clima crean una atmósfera deprimente que no ayuda en absoluto a los personajes ni al ritmo de la historia, puede resultar algo cansado para algunos espectadores. Visualmente es una película pesada que de preferencia debería verse más de dos veces. Muchos aspectos pueden pasar desapercibidos la primera vez que la ves.

No sólo la ambientación y los personajes ayudan a crear una atmósfera misteriosa y agobiante. La técnica del director también es algo confusa, ya que recurre mucho al flashback, flashforward y al tiempo onírico. Las visiones y premoniciones no están del todo claras hasta el final de la película. Este estilo de filmar es esencial para inspirar miedo en la audiencia. Y digo miedo porque da miedo, Don’t Look Now es una película que DA miedo, no estoy seguro de cómo o por qué, pero cuando la vean pueden pasar dos cosas: o se aburren o les da miedo y la disfrutan.

Concluyo con la advertencia del final. Al igual que The Wicker Man, esta película es famosa por el final. Por favor, hagan lo posible por NO enterarse del final, si lo ven la película perderá toda su magia y su misterio, tengan mucho cuidado. También tengo la mala noticia de un remake programado para el 2009 que seguramente será una basura llena de sustitos a la americana. Pero bueno, este film inspira miedo de verdad e inquietud a la hora de verlo, pero también es una obra de arte cinematográfica muy bien narrada y con imágenes bellísimas. Don’t Look Now es recomendable para todo tipo de público, desde escépticos hasta hardcore-fans del terror. Si no les da miedo quiere decir que carecen de sensibilidad visual (broma).

Atención a la figura en el impermeable rojo. Es la única pista que les puedo revelar.

Dog Soldiers

Posted in Terror de Autor on septiembre 12, 2008 by alienzombie

¿Quién se acuerda de los hombres lobo? Al parecer, ya nadie tiene cariño por aquellas peludas criaturas bípedas mitad hombre mitad canino. Sin embargo, con películas como la saga de Underworld, Skinwalkers o Van Helsing y todas esas producciones, los licántropos tuvieron un regreso a la pantalla lleno de clichés y exagerados efectos por computadora que no le llegaban al trabajo de Rick Baker o Rob Bottin. Pero bueno, no me voy a estar quejando como de costumbre y recordaré que también hubo una película dos/dos llamada Ginger Snaps del 2000, no lo más original del género pero si una bocanada de aire fresco.

En el 2002 se anuncia la llegada de una de las promesas del género de terror actual. Su nombre es Neil Marshall, director de la reciente Doomsday y otra que todos recomiendan (y no he visto) llamada The Descent. Se habla muy bien de este realizador inglés que comenzó su ascenso con un largometraje independiente que honestamente me dejó sin aliento. La película se llama Dog Soldiers y es una simple historia de terror con toques de acción, suspenso y pesimismo. Ojalá no suene exagerado, pero es una de las mejores películas de hombres lobo que he visto.

La trama se desarrolla en un remoto bosque escocés donde un equipo militar practica un ejercicio de entrenamiento. La “misión” consiste en encontrar y emboscar a otro equipo de fuerzas especiales. Sin embargo, cuando los soldados descubren la posición de sus contrincantes, los encuentran reducidos a pedazos con un solo sobreviviente en estado de shock. Pronto la noche cae sobre el bosque y la luna llena brilla en el cielo. El aire se llena de aullidos y los soldados hacen un desesperado intento por escapar (aunque no sepan de qué están huyendo). Tras encontrar a una zoóloga y sufrir algunas bajas, los soldados se verán obligados a resguardarse en una casa de campo totalmente aislada de la civilización, quedándose sin munición y rodeados por una manada de licántropos.

Es una trama sencillita y sin muchas complicaciones, pero la historia se lleva a cabo muy bien en la pantalla. El transcurso de la película es rápido y agitado como una cacería, desde el principio te queda claro que algo no anda bien y que habrá muchas persecuciones, tiroteos y tiraderos de sangre, vísceras y miembros. El ritmo agitado se convierte en suspenso e incertidumbre cuando los soldados encuentran un frágil refugio que se convierte en el típico callejón sin salida donde buscar una salvación es casi inútil. Recuerda mucho a películas de acción, terror y suspenso como Aliens o Predator donde la huída usualmente desemboca en algún lugar sin escapatoria donde el grupo o protagonista debe confrontar al monstruo de una vez por todas (aparte, en las tres las víctimas son soldados, ja). Esta mezcla puede ser desastrosa si no tiene los ingredientes exactos.

Ahora vamos a los hombres lobo que nos demuestran una vez más que no es necesario usar imágenes retocadas por computadora. La iluminación, la fotografía y las ambientaciones pueden ayudarte a darle credibilidad a tu monstruo. En Dog Soldiers, los hombres lobo son rápidos, astutos y escurridizos como un autentico canino, esto justifica su técnica de caza y sus efímeras apariciones en pantalla (no se decepcionen, sí los llegamos a ver). Me pareció inteligente la idea de una jauría que se organiza, caza, espera paciente el momento del ataque. Pero no olvidemos las reglas de la mitología de los licántropos, como la plata, la luna llena y las transformaciones. Hay un pequeño debate entre si es una “maldición” meramente sobrenatural, o una causa biológica natural o algún tipo de desorden genético. Ustedes decidan cuando vean la película.

Cuando pensamos en una película de este tipo, generalmente nos remontamos a las increíbles transformaciones de hombre a lobo que se dieron en los ochenta. Dog Soldiers regresa a la táctica usada en The Wolf Man de 1941: un bosque lleno de tétricos árboles con ramas retorcidas, niebla por todos lados y mucha obscuridad, ese tipo de ambientación es perfecto para esconder a tu monstruo. Obviamente el maquillaje es superior, pero los realizadores (sobretodo el camarógrafo) no se arriesgaron a revelar el enemigo por completo. Ya sabes que es un hombre lobo, pero el simple hecho de verlo o no verlo puede incitar tu imaginación, ya que en ninguna película son idénticos. Eso sí, cuando los ves, LOS VES.

También tenemos mucho gore por todos lados: decapitaciones, desmembramientos, gargantas arrancadas, empalamientos, mordidas, entrañas colgando de fuera y escurrideros de sangre tremendos. Aunque no sólo la sangre vale la pena. Las interpretaciones son eficaces para una película de terror. Cada personaje tiene una aportación y una personalidad definida. Sólo vemos a ocho protagonistas interactuar durante el transcurso, así que cada uno tiene un puesto específico y bien pensado. Algunos miembros del elenco trabajarían de nuevo con Marshall en Doomsday.

Se pueden ver un número de homenajes a anteriores clásicos de hombres lobo, así como a películas gore y todas aquellas que inspiraron al director (uno de los soldados se llama Bruce Campbell). Por cierto, Marshall también fue el responsable de la historia y el guión. El encargado de producir (en parte) fue Christopher Figg quien se había encargado de financiar otra opera prima del terror; Hellraiser, osea que el señor Figg tiene buen gusto para escoger proyectos.

Supuestamente se estaba planeando una secuela llamada Dog Soldiers 2: Fresh Meat, un proyecto donde Marshall y el equipo de la primera no tenían participación alguna. La historia incluía soldados norteamericanos lo cual indica que seguramente los gringos ya le querían poner las manos encima a la original y convertirla en una franquicia, aunque en Estados Unidos nunca vio el estreno y salió directo a video (aún así se ha convertido en una de tantas películas de culto). Afortunadamente la postproducción nunca llegó y se estancaron las cosas por ahí del 2006, lo cual me da un gran alivio pues no me gustaría ver una estúpida secuela.

Honestamente, esta es una de esas películas con cojones (vulgarmente hablando). Dog Soldiers es un increíble film de terror que aprovecha todos los recursos sin desperdiciar ninguno, entretiene con cada minuto, te mantiene pendiente de cualquier cosa, entrega algunos sustos pero en general es una tensión, la incertidumbre de la siguiente decisión, la elocuencia de un plan para escapar, todas esas cuestiones importantísimas a la hora de lidiar con el miedo y la supervivencia. Las películas de hombres lobo siempre han sido de mis preferidas desde que era pequeño, tal vez por eso disfruté tanto Dog Soldiers, seas fanático o no de este subgénero, recomiendo que la intentes conseguir mínimo para pasar un buen rato y ver que todavía quedan personas con ideas ingeniosas. Pero, regresamos a la advertencia clásica de este blog: si eres exigente o escéptico, mejor ni la veas.

The Wicker Man

Posted in Terror de Género on septiembre 2, 2008 by alienzombie

El cine de terror inglés siempre ha sido tema de conversación y sorpresa debido a los ricos temas que aborda. Desde las épocas de lo mítica Hammer, los ingleses han ido renovando poco a poco sus raíces y costumbres para crear historias de terror que sobresalgan en la marea de la industria internacional. Podríamos nombrar un sin fin de películas góticas, de fantasmas, vampiros, misterio, thriller y hasta ciencia ficción. Pero existe una película que sobresale por su originalidad y concepto tan simple y bien logrado de lo fantástico. Una mezcla ingeniosa de temas religiosos, morales, existenciales y un poco de suspenso, misterio y terror. Una joya inclasificable.

The Wicker Man es una película maravillosa y llena de sorpresas que pueden parecer inocentes pero tienen algo amenazador. Fue escrita por Anthony Shaffer, guionista de dos películas inglesas de alto calibre Frenzy y Sleuth ambas de 1972. El director es un tal Robin Hardy quien aparentemente solo es responsable de este film y otro llamado The Fantasist de 1986 (qué pena). Se estrena en 1973 con un éxito moderado y algunas premiaciones, pero como en muchos casos, el paso del tiempo es el verdadero encargado de revalorar y restaurar clásicos que no brillaron en su época, pero ahora se consideran de culto.

Neil Howie, es un Sargento de policía que recibe una carta anónima donde le informan de la desaparición de una niña en una isla escocesa. El Sargento viaja a Summerisle para llevar a cabo su labor, pues es un hombre firme y honesto que cumple con su trabajo al pie de la letra. Sin embargo, al arribar se da cuenta que la gente local no es de mucha ayuda en la búsqueda de la niña y rápidamente llega a la conclusión de que la población guarda un terrible secreto que concierne a la misteriosa desaparición. Las extrañas costumbres de los lugareños pondrán al Sargento en un dilema y al mismo tiempo lo envolverán en un misterio.

La trama parte de la introducción del Sargento Howie a su arribo a la isla de Summerisle donde lleva a cabo su investigación sin perder tiempo. Pronto irá conociendo a los habitantes de la isla que mantienen una especie de culto a la naturaleza y son “guiados” por el señor de la isla. Sus prácticas irán desesperando al Sargento que no tardará en llamar “paganos” a los isleños. Poco a poco empezamos a entrar en un debate entre lo cristiano y lo pagano, Jesús y los dioses antiguos, lo real y lo ficticio, en fin, cuestiones que se irán desenvolviendo con el misterio del hombre de mimbre.

Los personajes del pueblo parecen ciudadanos ordinarios y tranquilos, pero conforme nos adentramos en su mundo, descubrimos sus diversas prácticas y creencias. Resultan algo extrañas para un inglés de la década de los setenta. A través del protagonista, somos testigos de las actividades diarias que se llevan a cabo en la isla, y es nuestra decisión determinar si son extrañas o no. Eso me encantó del film, algunas personas podrían resultar ofendidas, otras podrían considerarlo normal o fantasioso, pero en general creo que refleja un amor a la naturaleza del hombre, aunque en las sociedades modernas la moral interrumpa este tipo de cuestiones (sobretodo en el aspecto sexual).

La música ayuda a crear ese ambiente pagano de convivencia donde todos bailan y festejan. Definitivamente es un elemento importantísimo en la película, pues de ella dependen muchas secuencias y escenas. Muchas de estas están hechas a través de cantos, melodías y canciones que muestran las diferentes “ofrendas” de la gente de la isla a los dioses o simplemente sirven para narrar alguna acción y acompañar hermosas escenas sobretodo de mujeres bellas y escenarios naturales. No podían faltar las gaitas y los juegos de cuerdas, ni el piano y el coro de niñitos cantando. Un soundtrack muy folclórico y tradicional.

Edward Woodward es el encargado de representar al extremadamente cristiano Sargento Howie. Debo decir que es uno de los papeles más creíbles que he visto en una película de serie B, Woodward se lleva la película siempre ejerciendo los buenos modales, propagando la palabra de Dios, informando todo a las autoridades, un personaje que siempre quiere mantener todo bajo control y no cree en alternativas. En contraste con el protagonista y sus actitudes conservadoras, están los habitantes de la isla. Destaquemos a Christopher Lee que vendría a ser como el Señor de la isla, el que guía a los demás y organiza todos los festejos a los dioses antiguos. Lee estaba tan entusiasmado por interpretar un papel diferente, que participó gratis en el film y ayudó arduamente a su distribución (aparte lo podemos ver con una peluca). Cabe mencionar a Ingrid Pitt, una vampiresa veterana de la Hammer (igual que Lee) que interpreta un pequeño papel. Las otras dos protagonistas son Diane Cilento y Britt Ekland nos maravillan con su belleza y sus interpretaciones tan libres y sin complicaciones. Definitivamente los actores dan un sentimiento natural a la película.

El culto de los isleños es una especie de tributo a la naturaleza, al señor del mar y al señor del sol que traen prosperidad a la isla. Es “amar y temer a la naturaleza” como dice Christopher Lee. Los isleños consideraron a Jesús como un dios muerto que no podía traer vida o esperanza. Así que buscaron otro tipo de dioses, los “antiguos”, los que traían buenas cosechas, prosperidad, etc. Les rinden homenajes por medio de cantos, pequeños sacrificios y teniendo mucho sexo para demostrar a los dioses que están en contacto con sus cuerpos y que aceptan su naturaleza (o al menos así lo interpreté) cada quien podrá pensar lo que quiera después de ver la cinta. Pero es algo muy bonito y me agrada que la película tenga un punto de vista liberal y natural en una sociedad que cada vez es más cerrada.

Puede resultar casi irónico que un policía sea el ciudadano ejemplar y conservador como el que se retrata en la película. Al mismo tiempo, Summerisle está completamente asilada del resto de la civilización, sin embargo, es una comunidad sustentable y educada. Eran las épocas de la reciente represión estudiantil, las protestas, el feminismo, los hippies, pero creo que el verdadero mensaje de la película recae en la tolerancia y la libertad de expresión o creencia salpicada con toques de misticismo y fantasía, creo que por eso resulta una película única, original e inolvidable. Aparte, para 1973 es un film demasiado adelantado en materia social y expresiva.

Sin más que decir les advierto que el final es el aspecto más escurridizo del film y parecería que hay una conspiración mundial por contarlo. Por favor, si planean ver la película NO busquen enterarse antes del final porque todos lo cuentan. Vean la película y disfruten el final, aún no me explico porque todo el mundo tiene esa urgencia por contarlo, ustedes sean la excepción y no lo hagan, por favor. También háganse el favor de evitar el remake del 2006 con Nicholas Cage. Ahora que han prometido no enterarse del final ni del remake, vean esta hermosa película llena de naturaleza donde se confrontan las creencias, sentimientos y percepciones de personas distintas, que al final son seres humanos les guste o no. The Wicker Man es un film inolvidable que todo el mundo debería ver, al menos para tener una perspectiva distinta, pues simplemente es otro punto de vista. ¡Ah! Se me olvidaba decirles que intenten conseguir la versión del director con el corte original y escenas añadidas.

Cemetery Man (Dellamorte Dellamore)

Posted in Terror de Autor on septiembre 2, 2008 by alienzombie

Michele Soavi fue una de las últimas promesas del cine de terror italiano. En su época fue apadrinado por el maestro Dario Argento quien producía constantemente sus films. Empezó en 1987 dirigiendo una slasher italiana de culto conocida como Stage Fright o Aquarius aunque el título original sea Deliria, una película muy bien recibida por la creciente audiencia que gozaba del gore y el splatter. En 1989 sigue con La Chiesa y La Setta en 1991. Sus trabajos como director son casi siempre televisivos y su rostro es fácil de reconocer en películas de Lamberto Bava, Joe D’Amato, Lucio Fulci, Ruggero Deodato o el propio Argento, donde aparece interpretando papeles pequeños.

Su “status” de director prometedor cambia a director de culto en 1994 cuando trabaja en Cemetery Man, u originalmente titulada Dellamorte Dellamore, una película de zombies, reflexiones, amor, soledad, humor, sexo y mucho gore. La respuesta de los fanáticos es tal, que Soavi se convierte en un realizador respetado y aplaudido, y es que su trabajo en Cemetery Man es buenísimo, desde la fotografía, las actuaciones, la música, supo como poner todo junto y el resultado es un film de zombies refrescante y original, un contraste con las producciones italianas de muertos vivientes que generalmente son muy aburridas y pretenciosas.

Francesco Dellamorte (Francisco de la muerte) es el cuidador del cementerio en el pequeño pueblo de Buffalora en Italia. Un cementerio que dice “RESVRRECTVRIS” justo en la entrada. Francesco no sólo tiene que lidiar con la soledad y el desprecio que tiene hacia los vivos, también debe aniquilar a los muertos que reviven cada noche para tocar a su puerta. Junto con su asistente mudo y casi autista Gnaghi, Francesco mantiene orden en el cementerio hasta que los vivos empiezan a meter la nariz desencadenando una seria de reflexiones en la cabeza de Francesco. Su relación con los vivos podría ser aún más peligrosa que su relación con los muertos, e incluso una persona normal, podría resultar más peligrosa que un muerto viviente.

La película tiene una trama o sinopsis difícil de explicar en palabras simples y rápidas. Intervienen muchos personajes, cada uno aporta algo bueno o malo y todo tiene un sentido en la historia, nada queda sobrando. Tenemos al único amigo de Francesco que irónicamente se llama Franco. La actriz que interpreta varios papeles femeninos demostrando que el amor siempre es igual, etc. No es sólo una película de zombies llena de gore, es una metáfora divertida, irónica y cruda de cómo un hombre lidia con la sociedad, el amor y la muerte, una serie de relaciones difíciles de afrontar. No quiero meterme mucho en asuntos existenciales así que será mejor que cada quien vea la película y llegue a sus propias conclusiones.

La película está basada en la novela de Tiziano Sclavi que tiene un título parecido. Está inspirada en las historietas de Dylan Dog, creadas también por Sclavi, donde un detective de pesadillas tiene que pelear contra lo sobrenatural en situaciones surrealistas. Francesco Dellamorte resulta ser una especie de “alter-ego” italiano para Dylan Dog en algunos números del comic. Aunque la estética del comic es evidente en los escenarios, vestuario, personajes y demás aspectos de la película. Ésta no es una adaptación tal cual y reserva algunas cosas para su originalidad (incluso cuando Rupert Everett usa casi el mismo vestuario que Dyaln Dog). La adaptación oficial del comic viene hasta el 2009 bajo el título de Dead of Night.

Rupert Everett es el encargado de interpretar al pesimista y sarcástico Francesco. Hace un papel particularmente obscuro, seco, pero también lleno de humor, de hecho llegas a simpatizar y a entenderte con el personaje. El ilustrador italiano Claudio Villa vio a Everett en la película Another Country y lo tomó como modelo para crear a Dylan Dog (hasta en eso recaen los parecidos entre el comic y la película). También podemos destacar a Gnaghi, el mudo ayudante del cementerio quien no dice una sola palabra en toda la película. Lo interpreta François Hadji-Lazaro a quien reconocerán en producciones de fantasía francesas como Le Pacte des loups o La Cité des enfants perdus. Por último quiero homenajear a la bellísima modelo Anna Falchi quien nos deleita durante toda la película con su hermosura y su exagerada voluptuosidad.

Los efectos especiales no podían faltar, ya que Soavi fue asistente de creadores tan imaginativos como Terry Gilliam, de hecho la muerte que sale en Cemetery Man es casi idéntica a la que vemos en The Adventures of Baron Munchausen. Del lado imaginativo tenemos a Gilliam como su maestro en cuestiones de escenografía y ambientación. El otro lado de los efectos especiales, es el gore, porque Soavi también fue asistente de Argento y Lamberto Bava, aprendiendo a crear los efectos de splatter más divertidos que se hayan visto en el estilo de Peter Jackson. Los zombies mueren solo de una forma (el disparo al cerebro) pero eso no significa que liquidarlos sea una tarea monótona, aparte ellos también infligen daño (¡escenas de mordiscos!).

El cementerio es posiblemente el más bonito que verás jamás, lo cual, supongo, fue hecho con la intención de crear un contraste, pues un lugar donde se entierran cadáveres no produce sensaciones agradables, pero para Francesco Dellamorte es el lugar ideal, lejos del pueblo y sus habitantes (aunque eventualmente decida escapar). La pequeña casa donde reside Francesco es un lugar descuidado y rustico que demuestra el poco interés que tiene por las cosas materiales y que busca la belleza en cosas más profundas y complicadas que no logra explicar: el amor y la muerte, del título original Dellamorte Dellamore.

Los vivos no son una tarea fácil para Francesco, conforme la película avanza el personaje empieza a desaparecer en su mundo mientras el espectador formula sus propias preguntas. Definitivamente es un film para inadaptados, creo que tenemos que aprender a estar en paz con nuestra soledad. Resulta irónico que Franceso lidie con muertos vivientes a diario y no tenga problema alguno, pero cuando se encuentra con una persona la situación cambia y puede ser devastadora hasta el punto en que no puede dejar de ignorarlos y tiene que hacer algo con ellos (como aquellos motociclistas del pueblo).

Muchas reflexiones y preguntas sobre el amor, pero no es una película cursi. También muchas reflexiones sobre la muerte, pero no es una película pesimista o pretenciosa. Creo que Cemetery Man es una mezcla de estados humanos desde un punto de vista surrealista que nadie podría concebir. Es todo un viaje de pensamientos que podrían sonar choteados u obvios, pero al final son de una naturaleza cuestionable y fascinante. Aparte, claro, tiene momentos de risa y terror que no defraudarán a nadie. En conclusión, Cemetery Man es un film original y existencialista lleno de sexo, humor y gore, creo que hacer una mezcla coherente e imaginativa de todo eso, definitivamente está cabrón.