Dog Soldiers


¿Quién se acuerda de los hombres lobo? Al parecer, ya nadie tiene cariño por aquellas peludas criaturas bípedas mitad hombre mitad canino. Sin embargo, con películas como la saga de Underworld, Skinwalkers o Van Helsing y todas esas producciones, los licántropos tuvieron un regreso a la pantalla lleno de clichés y exagerados efectos por computadora que no le llegaban al trabajo de Rick Baker o Rob Bottin. Pero bueno, no me voy a estar quejando como de costumbre y recordaré que también hubo una película dos/dos llamada Ginger Snaps del 2000, no lo más original del género pero si una bocanada de aire fresco.

En el 2002 se anuncia la llegada de una de las promesas del género de terror actual. Su nombre es Neil Marshall, director de la reciente Doomsday y otra que todos recomiendan (y no he visto) llamada The Descent. Se habla muy bien de este realizador inglés que comenzó su ascenso con un largometraje independiente que honestamente me dejó sin aliento. La película se llama Dog Soldiers y es una simple historia de terror con toques de acción, suspenso y pesimismo. Ojalá no suene exagerado, pero es una de las mejores películas de hombres lobo que he visto.

La trama se desarrolla en un remoto bosque escocés donde un equipo militar practica un ejercicio de entrenamiento. La “misión” consiste en encontrar y emboscar a otro equipo de fuerzas especiales. Sin embargo, cuando los soldados descubren la posición de sus contrincantes, los encuentran reducidos a pedazos con un solo sobreviviente en estado de shock. Pronto la noche cae sobre el bosque y la luna llena brilla en el cielo. El aire se llena de aullidos y los soldados hacen un desesperado intento por escapar (aunque no sepan de qué están huyendo). Tras encontrar a una zoóloga y sufrir algunas bajas, los soldados se verán obligados a resguardarse en una casa de campo totalmente aislada de la civilización, quedándose sin munición y rodeados por una manada de licántropos.

Es una trama sencillita y sin muchas complicaciones, pero la historia se lleva a cabo muy bien en la pantalla. El transcurso de la película es rápido y agitado como una cacería, desde el principio te queda claro que algo no anda bien y que habrá muchas persecuciones, tiroteos y tiraderos de sangre, vísceras y miembros. El ritmo agitado se convierte en suspenso e incertidumbre cuando los soldados encuentran un frágil refugio que se convierte en el típico callejón sin salida donde buscar una salvación es casi inútil. Recuerda mucho a películas de acción, terror y suspenso como Aliens o Predator donde la huída usualmente desemboca en algún lugar sin escapatoria donde el grupo o protagonista debe confrontar al monstruo de una vez por todas (aparte, en las tres las víctimas son soldados, ja). Esta mezcla puede ser desastrosa si no tiene los ingredientes exactos.

Ahora vamos a los hombres lobo que nos demuestran una vez más que no es necesario usar imágenes retocadas por computadora. La iluminación, la fotografía y las ambientaciones pueden ayudarte a darle credibilidad a tu monstruo. En Dog Soldiers, los hombres lobo son rápidos, astutos y escurridizos como un autentico canino, esto justifica su técnica de caza y sus efímeras apariciones en pantalla (no se decepcionen, sí los llegamos a ver). Me pareció inteligente la idea de una jauría que se organiza, caza, espera paciente el momento del ataque. Pero no olvidemos las reglas de la mitología de los licántropos, como la plata, la luna llena y las transformaciones. Hay un pequeño debate entre si es una “maldición” meramente sobrenatural, o una causa biológica natural o algún tipo de desorden genético. Ustedes decidan cuando vean la película.

Cuando pensamos en una película de este tipo, generalmente nos remontamos a las increíbles transformaciones de hombre a lobo que se dieron en los ochenta. Dog Soldiers regresa a la táctica usada en The Wolf Man de 1941: un bosque lleno de tétricos árboles con ramas retorcidas, niebla por todos lados y mucha obscuridad, ese tipo de ambientación es perfecto para esconder a tu monstruo. Obviamente el maquillaje es superior, pero los realizadores (sobretodo el camarógrafo) no se arriesgaron a revelar el enemigo por completo. Ya sabes que es un hombre lobo, pero el simple hecho de verlo o no verlo puede incitar tu imaginación, ya que en ninguna película son idénticos. Eso sí, cuando los ves, LOS VES.

También tenemos mucho gore por todos lados: decapitaciones, desmembramientos, gargantas arrancadas, empalamientos, mordidas, entrañas colgando de fuera y escurrideros de sangre tremendos. Aunque no sólo la sangre vale la pena. Las interpretaciones son eficaces para una película de terror. Cada personaje tiene una aportación y una personalidad definida. Sólo vemos a ocho protagonistas interactuar durante el transcurso, así que cada uno tiene un puesto específico y bien pensado. Algunos miembros del elenco trabajarían de nuevo con Marshall en Doomsday.

Se pueden ver un número de homenajes a anteriores clásicos de hombres lobo, así como a películas gore y todas aquellas que inspiraron al director (uno de los soldados se llama Bruce Campbell). Por cierto, Marshall también fue el responsable de la historia y el guión. El encargado de producir (en parte) fue Christopher Figg quien se había encargado de financiar otra opera prima del terror; Hellraiser, osea que el señor Figg tiene buen gusto para escoger proyectos.

Supuestamente se estaba planeando una secuela llamada Dog Soldiers 2: Fresh Meat, un proyecto donde Marshall y el equipo de la primera no tenían participación alguna. La historia incluía soldados norteamericanos lo cual indica que seguramente los gringos ya le querían poner las manos encima a la original y convertirla en una franquicia, aunque en Estados Unidos nunca vio el estreno y salió directo a video (aún así se ha convertido en una de tantas películas de culto). Afortunadamente la postproducción nunca llegó y se estancaron las cosas por ahí del 2006, lo cual me da un gran alivio pues no me gustaría ver una estúpida secuela.

Honestamente, esta es una de esas películas con cojones (vulgarmente hablando). Dog Soldiers es un increíble film de terror que aprovecha todos los recursos sin desperdiciar ninguno, entretiene con cada minuto, te mantiene pendiente de cualquier cosa, entrega algunos sustos pero en general es una tensión, la incertidumbre de la siguiente decisión, la elocuencia de un plan para escapar, todas esas cuestiones importantísimas a la hora de lidiar con el miedo y la supervivencia. Las películas de hombres lobo siempre han sido de mis preferidas desde que era pequeño, tal vez por eso disfruté tanto Dog Soldiers, seas fanático o no de este subgénero, recomiendo que la intentes conseguir mínimo para pasar un buen rato y ver que todavía quedan personas con ideas ingeniosas. Pero, regresamos a la advertencia clásica de este blog: si eres exigente o escéptico, mejor ni la veas.

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