Archivo para octubre, 2008

Torso (I Corpi presentano tracce di violenza carnale)

Posted in Terror de Género on octubre 16, 2008 by alienzombie

Aunque la traducción del título original de este film vendría siendo “Los cuerpos evidencian rasgos de violencia carnal”, internacionalmente se le conoce como Torso, así que este humilde blog que siempre busca respetar los títulos originales, no es la excepción, y la dejamos como Torso. Estamos hablando de un film representativo para la ola giallo desatada por Bava y Argento que tuvo sus trabajos más finos por principios de los setenta.

Era 1973 y los giallos italianos estaban bombardeando el género de terror después de la dura introducción a la violencia extrema y el gore que Mario Bava inauguró con Bay of Blood y Hatchet for the Honeymoon, aquellas cintas de misterio y suspenso cargadas de eventos desagradables y extremos. También estuvo Paolo Cavara con The Black Belly of the Tarantula en 1971 y el propio Sergio Martino con The Case of the Scorpion’s Tail. En fin, si nos ponemos a contar cada producción italiana seguro llegaremos a muchísimos títulos. Mejor vámonos a la película.

Torso, cuenta la historia de un grupo de bellas estudiantes en Roma que se encuentran en pleno misterio debido a la reciente aparición de un asesino que estrangula y apuñala a sus víctimas, en su mayoría bellas jóvenes. Jane (interpretada por Suzy Kendall quien también participó en The Bird with the Crystal Plumage) es una estudiante de intercambio que decide trasladarse a una apartada villa en el campo junto con sus amigas para no tener que lidiar con el terror que asola el campus de la universidad. Sin embargo, el asesino tiene la misma idea y no tarda en asechar a las indefensas jóvenes que quedarán atrapadas en la incomunicada villa.

La sinopsis de este giallo es difícil de poner en pocas palabras, ya que durante toda la película se nos dan posibles sospechosos, posibles víctimas, nuevas circunstancias y ese fetichismo tan característico que poseen este tipo de films. Las pistas van variando y algunos personajes no son lo que aparentan, el misterio y la incertidumbre son los pilares básicos para no aburrir al público en la espera de descubrir al asesino. Usualmente el asesino es una grata sorpresa que el espectador había descartado, algunas veces es creíble, otras se torna ridículo.

El director, Sergio Martino ya era un experimentado del giallo en ese entonces y ahora es considerado como uno de los maestros en este subgénero. Aunque Torso fue su trabajo más famoso también filmó Blade of the Ripper y The Case of the Scorpion’s Tail en 1971. All the Colors of the Dark  y Eye of the Black Cat en 1972. The Mountain of the Cannibal God, una de caníbales en 1978 y una descarada B movie llamada 2019: After the Fall of New York en 1983. Su carrera nunca tuvo la altura de otros maestros italianos, pero su contribución a la corriente es definitiva.

Torso es una película tediosa, larga y que exagera los momentos de suspenso. Esto no quiere decir que fallé en entretener y sea una basura, pero el ritmo es demasiado lento y algunas acciones resultan irrelevantes cuando se buscaba confundir al espectador. Es típico que nos intenten engañar, después de todo es una película de misterio, pero a veces llegan demasiado lejos y hasta consigues perder el interés en algunos aspectos, buscando solamente el siguiente asesinato siempre tan detallista y particular (seamos honestos, el morbo).

Como el título original indica, esta es una película de violencia carnal y sexual, algo usual en los giallos que después retomarían las slashers americanas. La víctima femenina activa sexualmente es desnudada y ultrajada por el asesino enmascarado temático que busca venganza o lo hace para superar algún trauma. Parecería algo misógino, pero todos los giallos se aprovechan de hermosas mujeres italianas para crear momentos de shock y morbo. Según Dario Argento, las mujeres son más propicias para ser asesinadas que los hombres, debido a la belleza en contraste con la muerte, sus películas lo justifican, pero el caso de Torso es distinto y siento que la intención fue distinta, ya cada quien llegará a su conclusión.

No conviene intentar darle profundidad a algo simple. Torso, quiso tener complicaciones de más para darle significado a la historia y a los personajes, pero falló. Los personajes son genéricos y predecibles (incluso aburridos) las situaciones son ordinarias aunque se trate de resolver un crimen o huir de un asesino. Lo elemental en la película es la sorpresa final, los buenos momentos de suspenso, las hermosas chicas italianas y las sutiles escenas de violencia. Si no hubiera buscado tantas complicaciones, el resultado sería distinto aunque la historia no está nada mal escrita.

A pesar de todo es una película sin tabúes que tiene momentos memorables y de capacidad visual impresionante (como aquella orgía inicial con las muñecas y la cámara accionándose). Se burla un poco de convencionalismos italianos e introduce cosas nuevas y “prohibidas” sobretodo en el ámbito juvenil. Los personajes jóvenes son obviamente las víctimas pero tienen mucha más personalidad que los adultos y se ven envueltos en circunstancias más peligrosas y decisivas (como si ser joven fuera algo peligroso) ¿podría ser esto un dilema moral? Pues cada quien pensará lo que quiera, para mí fue una búsqueda de audiencias juveniles usando temas atractivos y prohibidos como el sexo y las drogas, digo, los sesenta recién habían acabado.

La mezcla general funciona bien, sobretodo por el final que llega a justificar algunas cosas y darles sentido a otras. Cuando lo experimentas te resulta posible y piensas “¿cómo carajos no me di cuenta?”. Tienes que ver esta película con los ojos bien abiertos porque algunos detalles son de extrema importancia, algo difícil, pues el ritmo puede fastidiarte un poco y hacerte perder detalle de algunas cosas (haya sido o no la intención del director). Es un ejemplo clásico de giallo que repite la misma fórmula pero aún así no puedes dejar de ver. Este subgénero, como todos, ha sido sistematizado e innovarlo requiere una historia confusa y desigual, que al mismo tiempo sea coherente e ingeniosa.

Aquellos que busquen mucho gore y tripas y splatter, quedarán un poco decepcionados, pues la violencia en este film es algo sutil ya sea por intención o por falta de presupuesto. Pero claro que hay escenas memorables donde serruchan miembros, apuñalan tórax, cortan gargantas, parten a la mitad con un auto, digo, por algo el título internacional es Torso. Aún así, la mayoría de estas secuencias son fuera de pantalla y funcionan de maravilla al oír el sonido del hueso humano sometiéndose a la fricción de una oxidada sierra.

Pues para terminar, me gustaría recordar la tremenda influencia que muchas películas le deben a Torso, sobretodo el género Slasher que tiene parte de sus raíces en el giallo. Noté referencias de Black Christmas por ejemplo (grupo de mujeres independientes en una casa acechadas por misterioso asesino) pero no me voy a poner a exigir homenajes ni nada, cada quien hace su película como le viene en gana y aunque Torso no haya sido muy famosa, su importancia radica en aspectos más nobles y modestos. Convertida en un clásico de culto (pero de esos muy, muy desconocidos) es una de esas películas que sirven para ejemplificar el desarrollo continuo del género de terror hacia la modernización. Un film difícil de conseguir, pero vale la pena intentarlo.

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Prom Night

Posted in Terror de Género on octubre 15, 2008 by alienzombie

Escrito por: Nightmare Boy

Una de las tendencias del cine de terror norteamericano actual es la puesta al día de clásicos setenteros u ochenteros que le dieron al género carta de naturalización en Hollywood. Hacer remakes es muy común hoy día; las razones son diversas pero sin duda el dinero es la más poderosa de todas, pues explotar franquicias míticas como Friday the 13th, Halloween o Nightmare on Elm Street significa una apuesta segura para las casas productoras.

            No obstante, también significan una oportunidad de acercar a públicos nuevos, sobre todo juveniles, clásicos a los que no se tiene acceso o, simplemente, se desconocen. A veces resulta bien y las nuevas versiones funcionan mejor que las anteriores pero la mayoría de las ocasiones, los remakes solo masacran aquellos clásicos de horror. Lo único bueno que resulta entonces, es remitirnos a la película original para apreciar sus virtudes. Ese es el caso de Prom Night, cuya versión actualizada en este año es, sin contemplaciones, pura mierda.

            El filme es un raro caso de culto. Se estrenó en el año de 1980, justo después que Friday the 13th de Sean S. Cunningham inaugurara el boom comercial del slasher film, cintas en donde un asesino mentalmente desquiciado utiliza como carne de cañón a un grupo de jovenzuelos en edad de la punzada, asesinándolos con armas blancas. Hubo varias películas al respecto, pero no todas tuvieron el empuje que tuvo el filme de Cunningham, o los filmes de Wes Craven.

            No es de extrañarse, pues Prom Night, no obstante que se estrena en una época donde el género apenas mostraba sus cartas, es una acumulación de todos los clichés utilizados por importantes filmes de Tobe Hooper, Wes Craven, John Carpenter, Sam Raimi y hasta el mismo Frank Henenlotter. Pero también actúa bajo normas argumentales a las recurrirían otras películas noventeras y actuales.

            Así pues, Prom Night nos narra la historia de cuatro niños bien fashion hasta en los nombres: Nick, Kelly, Jude y Wendy. Son tan excluyentes que han creado un juego titulado El Asesino, que no es más que una retorcida versión del juego de las escondidas, con la particularidad que al sacar a un jugador de su escondite, este debe fingir su muerte. Pero a los niños se les pasa la mano y durante uno de tantos juegos, matan accidentalmente a Robin Anne Hammond, una niña freak que ansía pertenecer al popular grupo.

            Muerta la niña, los cuatro jugadores juran irse del lugar y jamás contar el suceso a nadie. Naturalmente, alguien sabe lo que hicieron (entre ellos, Kevin Williamson, quien casi dos décadas después, escribió I know what you did last summer, en la que cuatro muchachos matan a alguien que luego vuelve para vengarse). Tal como en ese filme, el testigo que presenció la muerte de Robin vuelve seis años más tarde con objeto de ajustar las cuentas.

            ¿Quién querría vengarse, si Robin Hammond ha muerto? Esa es la gran interrogante de la película, pero las posibilidades de respuesta no son muchas. Aún así, Paul Lynch juega muy bien sus cartas para medio sorprender al espectador hacia el final. Seis años más tarde, los alumnos de la preparatoria Alexander Hamilton preparan el baile de graduación. Pero los amigos de Kimberly Hammond (interpretada por una Jamie Lee Curtis explotando su trono de scream queen luego de Halloween), quien fuera hermana de Robin, reciben llamadas misteriosas anunciándoles que ha llegado la hora de jugar.

            Scream no inventó las llamadas de acechadores, de hecho Black Christmas lo hizo en 1974. Así pues, Kelly y Jude, cómplices del asesinato de Robin, reciben su respectiva llamada pero no sospechan nada, a la vez que Wendy, enemiga a morir de Kim nada más porque le bajó a Nick, su novio, prepara una broma pesada muy a la Carrie, que piensa culminar en la noche de graduación.

            Ya para rematar esta variedad de personajes, el escritor Robert Guza incluye a Lou, hermano de Kim, simple adulador de esta última, Sykes, un jardinero freak a quien se guían las sospechas en un principio, los padres de Kim, quienes lloran la muerte de Robin cada año, Sayer, un soquete bebedor, Vicky, una chica de esas que enseñan las nalgas solo por que si; y un par de investigadores que sólo dan al traste con la variada gama de adolescentes.

            ¿Qué sucede con todo esto? Que a Paul Lynch se le van los primeros sesenta minutos en presentar a los personajes, tanto que al final debe apresurar su resolución. Esos personajes estereotípicos del slasher (el bromista, el desadaptado, la bitch, el guapo, la tímida y la heroína virgen pero sensual) sirven como carnada para una persecución que el asesino hace durante el baile de graduación.

            La película entonces se torna aburrida, no nos interesa que pase con los cuatro amigos asesinos pues sabemos que habrán de enfrentarse con el matón. Deseoso, el espectador espera sus muertes pero estas no son tan prolongadas ni llenas de imaginación como aquellas perpetradas por Jason Vorhees. El director se pierde en la historia tratando de llenar los huecos argumentales, primero guiando las sospechas a Sykes, luego a un demente quemado en carne viva, Leonard Murch, quien ha escapado del psiquiátrico, y luego, entre los mismos muchachos, sin dar pistas claras.

            Para cuando el director ha decidido hacer tiempo mostrando un bailecito disco de Jamie Lee Curtis, nosotros nos preguntamos si en realidad de trata de un slasher, o peor, si veremos la mínima gota de sangre. La película en verdad esta mal escrita, mal dirigida, el encuadre está movido y la fotografía es malísima. Los pasillos oscuros de la escuela se confunden con la vestimenta negra del asesino, porque no hay principios de iluminación y cuando se llegan las muertes, la sangre, que si la hay, no se nota porque también se pierde en el fondo negro.

            Con todo esto, uno se pregunta, ¿por qué un slasher así se vuelve obra de culto? Primero, por la tendencia de los cinéfilos a ritualizar todo lo que este mal filmado porque precisamente, ese es su “valor”. Segundo, porque como amantes del género, queremos justificarlo cuantas veces sea necesario. Tercero, porque no obstante sus clichés, es fiel al modelo impuesto desde los setenta y he ahí el principal valor, pese a su estética fea, que hasta parece video digital mal transferido.

            Hacia el final, Paul Lynch apresura su resolución en un final que no debemos contar pues se trata de la mejor carta del relato. No obstante, tampoco podemos pasar por alto una manufactura casi corriente. Si decimos que Prom Night es una película de culto estamos obviando que el valor de producción de una cinta es indispensable; decir que es entretenida es sin duda la más hipócrita de las categorías pues el entretenimiento no debe ser de tan baja calidad.

            Lo que si debemos resaltar es que este filme se estrena en una década donde varios slasher vieron la luz. Happy Birthday to me de J. Lee Thompson, The Funhouse de Tobe Hooper entre otros son ejemplos de cintas que debemos detenernos a mirar pues ya se ha derramado mucha tinta sobre las famosos Friday the 13th, Halloween, A Nightmare on Elm Street. He ahí el verdadero valor de cinta como Prom Night: constituyen una alternativa a los trancazos del género. Lástima que no sean lo suficientemente bueno como para entrar en la lista de las cien mejores películas de terror de todos los tiempos. Ni soñarlo.