Archivos para noviembre, 2008

The Funhouse

Posted in Terror de Autor on noviembre 10, 2008 by alienzombie

Escrito por: Nightmare Boy

The Texas Chainsaw Massacre es una película citada en importantes libros dedicados a reseñar la historia del cine de terror. Pese a su origen independiente y en cierto modo clandestino, se volvió un éxito económico. Aún se programan proyecciones de la cinta en cine clubes; en suma, un filme de referencia obligada. Tan obligada que honestamente, ya tiene escarceos con lo que llamamos choteado. Revisemos entonces otra película del mismo director sobre la que casi nadie ha escrito.

            Tobe Hooper, ese gran director a quien junto a Wes Craven y John Carpenter, debemos la creación de terror de autor, ha realizado más de una obra memorable pero también, alguna que otra curiosidad. Gracias a The Texas Chainsaw Massacre, el slasher se afianzó en el gusto popular y creo una explosión de filmes que para los ochenta aumentarían exponencialmente, tanto que habría de buscar nuevas formas de hacerse novedoso. De eso se trata The Funhouse, una curiosidad filmada sobre las bases del slasher puro, pero cuyo fondo chorrea sarcasmo.

            No es de extrañar que Hooper haya buscado con este filme repetir el modelo que le dio la fama y que para ese entonces (hablamos de 1981) era el único que dominaba con maestría. Pero en el afán de no hacer una copia al carbón de su ópera prima, le añade el tinte paródico en el que pronto cayó el género; ello le resta seriedad a todo el asunto.

            Así pues, The Funhouse narra la historia de cuatro jovenzuelos, Amy, Buzz, Liz y Richie, un grupo de amigos que deciden irse de juerga a la feria del pueblo, cuya mala fama la precede: la misma feria se ha presentado en varios pueblos aledaños y en todos han desaparecido jóvenes. Como pleno acto de rebeldía y desobediencia, más que por querer experimentar aventura, tienen la ocurrencia de ocultarse en la casa de la risa (la funhouse del título) que, irónicamente, es la casa de los horrores.

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            Horrores son los que sufrirán al quedarse encerrados. Luego del infaltable faje en que Amy, la heroína, pierde la virginidad, los cuatro presencian el asesinato de Madame Zena, vidente farsante de la feria, quien otorga sus favores al hijo de The Barker, dueño de la atracción. Este último, al percatarse que ha habido testigos, cierra el lugar y ordena a su hijo, en realidad un fenómeno de cara horrenda y por ende pariente indeseable, asesinar a los muchachos.

            Ni tardos ni perezosos, los chicos buscan una salida pero obvio, no la hay. Como es costumbre, su rebeldía es castigada con la muerte. ¿Qué más puede presentar Hooper en este contexto? El resto del filme se va en la persecución aburrida del monstruo, a quien conocemos como autor de todos los crímenes cometidos en cada lugar donde la feria se ha parado. No hay violencia como recurso de tensión, no hay atmósferas inquietantes y uno espera ansioso la muerte de los jóvenes, que no es tan sangrienta como otrora lo fuera esa masacre en Texas.

            Sí, la película es aburrida pero Hooper es consciente que su anécdota no tiene tela para cortar. Entonces recurre al mejor recurso: las referencias a otros filmes y la burla de sí mismo. Desde esa secuencia inicial en la que reproduce el punto de vista empleado por Carpenter en Halloween, y la escena de la bañera igualita a la de Psicosis. Justo cuando el asesino con máscara de payaso encuentra a la chica desnuda en la bañera, Hooper diluye el suspenso en una broma pesada perpetrada por el hermano menor.

            Luego, para ser más referencial, monta un espectáculo de fenómenos que en mucho recuerda a Freaks de Tod Browning con la diferencia que aquí son animales y un feto deformado; remata con el show de magia de un maguito que sacrifica a una mujer como lo hiciera Montag en sus espectáculos de la sanguinolenta Wizard of Gore, claro, la escena de Hooper perdona a la chica, quien sale ilesa por ser miembro del espectáculo. Sobra decir que la sangre es poca. Uno queda decepcionado.

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            Si bien no podemos esperar que Funhouse sea una reminiscencia de su primera película, podemos esperar la creación de atmósferas gracias a la tenue iluminación  y fotografía granulosa. No obstante, el escenario de este filme es más bien artificial; dado que Universal Pictures se apropia de Hooper como director de franquicias narrativas, le otorga presupuesto para un filme de terror en donde todo se vuelve valor de producción que debe mostrarse.

            Lo que en The Texas Chainsaw Massacre funcionaba como aspecto deformante, la fotografía sucia, escenarios realistas por tratarse de locaciones, actuaciones que rayan en la locura, aquí, gracias al presupuesto, se convierten en detractor. La fotografía es limpia, todo bien iluminado, la cámara registra cada detalle de la casa del terror, el maquillaje del monstruo es perfecto. Todo es tan perfecto que se ve artificial, Hooper olvida generar tensión, no hay terror, no hay sangre y el espectador rápidamente deduce que el director debió moverse en los territorios del cine independiente, donde muestra su verdadera libertad creativa.

            En The Funhouse hay alarde de técnica cinematográfica pero como quien dice, a Tobe Hooper se le durmió el conejo en la chistera. Los buenos planos secuencia como el del inicio y buenas referencias al género, chicas desnudas al estilo Russ Meyer incluidas, se pierden porque el relato es aburrido, las secuencias de terror planas, los personajes de trazo grueso se desdibujan, incluida Amy, la chica virgen que debió morir, no por tener sexo, sino porque su presencia no aporta más que lloriqueos ensordecedores sin ninguna marca dramática.

            No todo es malo y tampoco culpa de Hooper. El mismo director resalta que nunca pudo acabar la película a su entera satisfacción porque solo disponían de dos semanas y tuvieron un retraso de siete días debido a dificultades técnicas y de administración de dinero; muchas cosas que se disponían a filmar quedaron fuera. De ahí que Eduardo Guillot en Escalofríos: 50 películas de terror de culto explique que la película parece no estar terminada del todo.

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            Así, el director incluye personajes prototípicos además de los muchachos; la viejita loca que les advierte sobre los horrores que encontrarán, el borracho, las figuras paternales como modo de establecer ciertos límites, el hermano de Amy como representación de la inocencia perdida y de nueva cuenta, esa secuencia que hace obligatoria la mención de Funhouse en conversaciones sobre cine de terror, pues supone la burla a todo el filón de slashers surgidos en los ochenta y cuyo modelo sigue vigente.

            Aunque para muchos es uno de sus grandes trabajos en el género antes de entrarle de lleno a la industria con Poltergeist (1982), su estatus de director de culto no debe cegar al espectador ante una película que aunque efectiva en términos discursivos, tiene su mayor tropiezo en la parte narrativa. La efectividad de su filmación la hace aceptable para cualquier fanático, pero como terror puro, no alcanza el relieve de otras películas. Aceptémoslo: no todas las películas de terror tienen la ventaja de ser escalofriantes hasta la médula. No es el caso de The Funhouse. Es una mera curiosidad cinematográfica destinada a funciones de media noche pero nada más.

Zombie (Zombi 2)

Posted in Terror de Autor on noviembre 10, 2008 by alienzombie

En 1978 se estrenaría uno de los clásicos de culto por excelencia en el género de terror, Dawn of the Dead, la mítica continuación a Night of the Living Dead de George A. Romero, una película desgarradora que se mofaba de la sociedad consumista estadounidense y al mismo tiempo entregaba dosis de splatter nunca antes experimentadas. El éxito de la cinta fue tal, que a partir de su fama muchísimas producciones (sobre todo italianas) volvieron su atención a los muertos vivientes y al gore, pero cuando tratas de superar algo tan grande, está cabrón siquiera igualarlo.

Por otro lado Lucio Fulci era un próspero director italiano que había estado haciéndose fama con algunos giallos como A Lizard in a Woman’s Skin  o Don’t Torture a Duckling, películas de alta violencia gráfica que empezaban a crear una audiencia fanática de las exploitation y el gore. Cualquier aficionado del cinema italiano podrá recordar el nombre de este difunto realizador, considerado como uno de los maestros del cine de terror, aunque la verdad sea distinta ya que sus películas se orientaban más en enseñar asquerosidades mal hechas y aburrir a la audiencia.

Pero bueno, el caso es que en 1979, justo cuando Dawn of the Dead se había convertido en la película de muertos vivientes más grande hasta el momento, los italianos tuvieron la idea de crearle una “secuela” no oficial que recaía sólo en el título con afán de colarse un poco del éxito, ya que en Italia Dawn of the Dead fue distribuida por Dario Argento con el título de Zombi y fue recibida con fervor por las audiencias. Lucio Fulci fue recomendado como director y aceptó el trabajo para realizar uno de sus films más “pasables” que vendría a crear el spaghetti zombie y desencadenaría muchísimas producciones baratas que terminaron por arruinar la reputación que George A. Romero les dio a los muertos vivientes.

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La película empieza con una embarcación a la deriva que llega casualmente a aguas neoyorquinas. Un bote de la guardia costera intercepta el navío y al investigar son atacados por un hombre que no responde a razón o palabras. Mientras tanto, Peter West busca un artículo llamativo para reportar en su periódico. La noticia de los oficiales atacados en un barco abandonado suena interesante y West decide investigar y así conoce a Anne Bowles, quien alega ser la hija del dueño del barco. Simultáneamente en la remota isla de Matul, el doctor Menard lleva a cabo extraños experimentos (nunca especificados en la película) mientras intenta salvar a la población de una extraña plaga que reanima a los difuntos.

Bueno, para no hacer el cuento más largo, Anne y West se embarcan juntos a las antillas con ayuda de una pareja de navegantes para buscar el paradero de su padre. Casualmente llegan a Matul donde conocen al doctor Menard y a las hordas de hambrientos muertos vivientes que han plagado la isla. El resultado serán escenas de suspenso mal logradas, desnudez a la italiana, zombies explotando por todos lados, gargantas arrancadas, cabezas aplastadas, los típicos y siempre efectivos head-shots y un ritmo tedioso que logra superarse sólo cuando aparecen los muertos vivientes (o alguna escena gore).

Curiosamente, esta película fue escrita antes del estreno de Dawn of the Dead en Italia, pero cuando los productores descubrieron que había una película con el mismo título, simplemente agregaron el 2 a Zombi. Muchos fanáticos acusan a este film de ser un plagio de los films de George A. Romero, y aunque si es un aprovechamiento descarado, no tiene nada que ver con los films del maestro de Pittsburgh. Zombie brilla por su lado y aunque brilla poco es un ejemplo clave en la filmografía zombie debido a su exploración en el tema de los muertos vivientes y sus eficaces escenas de gore y splatter.

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Zombie fue la película que sacaría a Fulci del anonimato, ya que el éxito de la película en Europa fue tremendo (incluso cuando la censuraron en algunos países). Fulci no se quedaría con los brazos cruzados y siguió haciendo demencias con zombies en City of the Living Dead en 1980. The Beyond en 1981, la cual podría ser su mejor trabajo. Y finalmente The House by the Cemetery también en el 81, así se crearía la llamada saga de muertos vivientes de Fulci. Pero Zombie tuvo por su cuenta 3 secuelas, de las cuales sólo la segunda fue oficial y co-dirigida por Fulci. Un trabajo lamentable pero igualmente divertido.

El presupuesto para esta película como para cualquier B movie o exploitation fue mínimo, pero se lograron cosas decentes con él. Las locaciones en la isla, el maquillaje, las armas, los escenarios, todo tiene un aspecto muy oxidado y abundan los colores cálidos sumamente concentrados lo que crea una atmósfera incómoda y calurosa que justifica el clima de la isla. Las escenas en Nueva York fueron agregadas al guión para intentar esa conexión con los films de Romero. Creo que en general, el presupuesto se aprovechó bien, los zombies no se ven fantásticos pero tampoco se ven como en otras películas donde de plano no les dan mucho crédito.

Los personajes están mal escritos ja ja, pero cumplen con el propósito de simplemente estar ahí y tomar decisiones cuando sea conveniente, aunque hay partes donde sólo se pasean de lugar en lugar sin hacer nada hasta que se encuentran con algún zombie o alguna situación que demande tomar acción. El elenco está plagado de desconocidos aunque algunos como Ian McCulloch y Tisa Farrow participarían en otros descarados films de explotación haciéndose un pequeño nombre en el subgénero (podemos ver a Tisa Farrow hablando de orgasmos con Woody Allen en Manhattan).

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Fulci plagó su película de homenajes a Jacques Tourneur y a todos esos films de zombies vudú que usualmente tenían lugar en islas del caribe o selvas remotas. Pero también agregó a la mezcla la estética de los films más contemporáneos como los del señor Romero, en cuanto a gore y comportamiento zombie. Los dos elementos sumados con la caracterización de las producciones de explotación italianas, dan como resultado una película extraña pero interesante que a su vez fue imitada a diestra y siniestra. Aunque podría asegurar que la guionista leyó The Plague of the Living Dead un relato de A. Hyatt Verrill que tiene más o menos la misma premisa.

También cuenta con algunas escenas memorables que son celebradas por los fanáticos del género. Como aquella escena en la que una mujer es tomada del cabello por un zombie y lentamente jalada hasta un puntiagudo pedazo de madera a la altura de su ojo. El resultado es obvio y bien logrado en pantalla, pero aquellos instantes en los que el ojo se aproxima hacia la punta de la madera mientras la mujer grita en terror, son posiblemente los mejores de la película. También tenemos la famosa escena del tiburón contra el zombie, que no tiene nada de sobresaliente más que la particularidad del momento ¡un zombie atacando a un tiburón! Para mí, los pueblos desolados, el hospital lleno de cadáveres envueltos en sabanas, los muertos emergiendo de la selva, tuvieron mucho más valor que las escenas gore. Fulci logró depositar el miedo no sólo en las imágenes asquerosas, sino también en lo sutil (como aquellos close-ups de los zombies conforme avanzan hacia la casa ¡gulp!).

Una de mis favoritas a pesar de sus fallas y una cinta obligatoria para cualquier fanático del subgénero zombie. Este film garantiza un rato incómodo pero que al final vale la pena, es perfecto para verse de noche y no decepcionará a los seguidores del gore más extremo. Fuera de cualquier cosa es una película que se hizo con el objetivo de entretener y generar audiencias, hoy a casi 30 años de su estreno sigue siendo vigente y sigue teniendo un sin fin de admiradores (que la defienden a diestra y siniestra). Así que si no eres quisquilloso cuando se trata de terror y te gustan las italianas desnudas, los científicos locos y los zombies más silenciosos que jamás hayas visto en una película, deberías echarle un ojo a Zombie.

We are going to eat you!