Archivo para junio, 2009

The Strangers

Posted in Terror de Género on junio 11, 2009 by alienzombie

Escrito por: Nightmare Boy

Sangre y cuchillos son un binomio aterrador. La idea de ser penetrados por esa arma filosa y desangrarse es un temor irrefutable. Desangrarse y morir solo es peor, porque no importan nuestros gritos de ayuda, nadie vendrá, nuestro destino es sufrir una muerte violenta, por demás humillante. No hay muerte digna, menos si es en manos de un psicópata. Él jugará con nuestra mente, nos torturará, y cuando estemos al límite, dará su golpe maestro. Cuando el miedo se haya apoderado de nosotros, habremos perdido ante él. Nos desangraremos. Esa es la esencia de The Strangers, excelente filme de Bryan Bertino producido en el 2007 y que apenas llegó a nuestras pantallas este año.

         Supuestamente inspirada por hechos reales (de los que no pude encontrar ninguna referencia), narra la historia de Kristen (Liv Tyler) y James (Scott Speedman) una pareja de novios que llegan a una cabaña de veraneo luego de asistir a una boda. La noche no les pinta bien. Kristen ha rechazado la propuesta matrimonial de James. Él esta deprimido. Ella se siente culpable. La cama llena de pétalos de rosa se torna fría. Y un golpe a su puerta a las 4 de la mañana complica las cosas. ¿Está Tamara en casa? pregunta una mujer extraña. James responde negativamente y le cierra la puerta.

         Es cuando él va por cigarrillos que comienza el terror. Kristen se queda sola y varios portazos la asustan. Cuando James regresa, ambos son acechados por tres extraños enmascarados que los torturan mentalmente hasta el amanecer. Uno como espectador pensaría que las posibilidades del relato están coartadas. Ellos encerrados en la casa y los extraños merodeando, no hay mucho que hacer. Bryan Bertino corrige todo esto con secuencias de suspenso efectivas gracias a la música incidental, frenéticos movimientos de cámara, planos cerrados y efectos de sonido que retumban hasta el corazón, literalmente.

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         The Strangers es una lección de suspenso, de cómo hacerlo sentir y como filmarlo, algo que muchos realizadores de terror parecen no aprender. The Strangers es también una reflexión sobre el miedo y la violencia. Muchas veces decimos que ante una amenaza seriamos capaces de cualquier cosa con tal de sobrevivir, pero este filme muestra que no es verdad, que no podríamos hacer nada porque el miedo nos paralizaría, nos haría enloquecer y hacer cosas que a la postre pueden perjudicarnos.

         Miedo porque no importa si este filme estuvo o no basado en un caso real, lo que muestra es aterrador, pues vivimos con miedo, en la calle pero también en nuestras casas. En tiempos donde la violencia ha crecido, solo nos queda preguntarnos cuando seremos victimas. Ese miedo es reflejado por los dos protagonistas, indefensos ante la llegada de los extraños. También es hábilmente reflejado por el realizador; su cámara en planos cerrados y constante movimiento denota la inseguridad del propio lugar, estos personajes están encerrados en su propia casa y esa está a punto de ser su tumba.

         Por otro lado, habla de la violencia no sólo como un espectáculo de lo sanguinario, que sin duda los fans apreciamos, sino como un peligro latente. Finalmente, cuando estamos ante alguien que nos hace daño, quedamos marcados como si ese evento fuera un estigma. Estos asesinos enmascarados hacen sufrir a Kristen y James de forma mental y cuando ya se han divertido, empiezan a dañarlos físicamente, parábola de lo que hoy hace cualquier delincuente: no solo nos roban, ahora nos lastiman pues parece que hacerlo les produce una satisfacción enorme.

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         Cinematográficamente, es botón de muestra del trazo aterrador de los acechadores. Sin alma, con movimientos físicos mecánicos pero muy inteligentes, siempre un paso delante de sus víctimas, son el terror encarnado y los protagonistas no pueden escapar de ellos. Así fue algún día Michael Myers, así era Henry Lee Lucas, alguna vez lo fue Jason Vorhees. Personajes aterradores como los extraños de este filme, no parodias de asesinos.

         The Strangers es la muestra de una producción bien hecha, el guion cuidado, un buen casting, buen diseño de producción, banda sonora que actúa a favor y no en detrimento del filme. Si uno es muy fijado, notará algunos errores de continuidad pero honestamente, podemos perdonarlos. Un conjunto de elementos cinematográficos que han dado como resultado un filme de terror grandioso.

         Finalmente, The Strangers es una reflexión sobre la locura. En una de las escenas culminantes, Kristen pregunta ¿Por qué nos hacen esto? La respuesta es simple: porque estaban en casa, responde una de las mujeres enmascaradas. El lugar incorrecto en el momento equivocado. Los extraños no necesitan ninguna razón, simplemente quieren alguien a quien torturar porque así es su vida. Matar los hace sentir vivos y en su locura, esa es razón suficiente.

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         Ya hacia el final, los extraños cometen el último acto que nos dejará a todos sin aliento. Cuchillos en mano. Kristen y James con la sangre a punto de escurrir. La ayuda no llega. La soledad del amanecer anuncia una muerte humillante. O tal vez no. Si quieren descubrir el final, recomiendo se vuelquen sobre (y me atrevo a ponerlo así) una de las mejores películas de terror de los últimos años. Lástima que pasó desapercibida para la mayoría de la crítica. No para nosotros.

         Recién vi Funny Games, la versión original y la gringa, ambas dirigidas por Michael Haneke. Creo que tanto aquellas dos versiones como The Strangers son la muestra perfecta sobre la locura, la delineación del psicópata en el cine y la muestra de cómo filmar terror, pero más importante, como filmar el miedo. Y eso amigos, no a todos les sale bien.

 

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Repo! The Genetic Opera

Posted in Terror de Género on junio 11, 2009 by alienzombie

Escrito por: Nightmare Boy

Algunos años atrás (muchos, a decir verdad) se erigían los grandiosos filmes de serie B que servían como acompañamiento de las grandes producciones. Eran cintas minúsculas, por así decirlo, preámbulo de algún estreno más ambicioso. Desaparecida en la actualidad, la corriente serie B ha pasado a ser algo así como la producción de películas baratas en todos los sentidos; un diseño de producción pobre, actores que en su casa los conocen, guiones mal hechos, encuadres mal planeados, en fin, una oda al verdadero trash film. La ironía es que esas carencias artísticas eran su valor primordial, de ahí que se hable de un culto a la serie B, las midnight movies que no obstante sus marcadas anomalías, eran muy divertidas.

         Ya no existen las series B ni las midnight movies. Permítanme replantear: se nos ha hecho creer que ya no existen pero no es verdad y hay dos motivos: el primero es que muchas de esas películas de antaño siguen circulando gracias al trabajo de cineclubes y fanáticos que las mantienen vivas y, segundo, que en Hollywood hay una gran crisis de ideas que ha llevado a desenterrar viejas glorias. Así es amigos, la serie B es una de ellas, pero he aquí  la segunda ironía: se trata de cine serie B con presupuesto. ¡Que gracioso! Ahora los realizadores explotan los argumentos y las carencias artísticas de esas trash movies ¡y tienen dinero para hacerlo!

         No vayamos muy lejos, fueron Robert Rodríguez y Quentin Tarantino quienes apenas hace dos años revivieron los double features con la creación del segmento Grindhouse del que se desprendieron dos grandiosos filmes: Death Proof de Tarantino y Planet Terror de Rodríguez, esta última todo un homenaje al cine serie B, contiene todos sus códigos, argumentos, iconografías, solo que no hay nada de trash en ella, al contrario, hay efectos visuales, maquillaje, labor de setting y gore en cantidades industriales gracias a la benéfica contribución de los Weinstein en la producción.

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         Hablamos entonces de una sofisticación de la serie B, los creadores exploran sus códigos pero no es necesario hacerlo de manera pobre, ahora las majors pueden financiarlas pues son buenos productos cinematográficos, es decir, venden. Así pues, si en 1975 Jim Sharma entregó una locura de midnight movie llamada The Rocky Horror Picture Show, porque las nuevas generaciones no podemos tener un fenómeno igual. Darren Lynn Bousman, director de Saw II y III, es el responsable de crearlo. El filme. Repo¡ The Genetic Opera, el cual muchos ya nombran el Rocky Horror Picture Show de nuestra generación.

         No es un simple filme de terror cantado; no es un musical cinematográfico en el sentido estricto del género. Se trata de una película cuyo alcance mediático ha sido deslumbrante a pesar de que su paso por los cines ha sido limitado; se ha promovido como una serie B nueva y en cierto modo lo es. Repo! The Genetic Opera es precisamente, una ópera (obras donde el texto es cantado en su totalidad) que vislumbra un panorama futurista desolador: en el futuro cercano, una epidemia de fallas de órganos devasta al mundo, mueren millones; Geneco, empresa socialmente responsable, otorga a los desgraciados prestamos para obtener trasplantes pero deben tener cuidado de pagar, pues si no lo hacen, según la ley 98-463, serán programados para reposesión. Un asesino legal (el Repo del título) irá tras ellos para reclamar el órgano.

         ¿Por qué una cinta como esta es una serie B? No es acompañamiento de otras, ni tiene una producción pobre. La razón de que se le piense como parte de esa “corriente” es la inmediata comparación que se le hizo con el filme de Jim Sharma, por el trazo grueso de sus personajes y quizá, por la temática, paranoia futurista donde la sangre y la muerte son común denominador. Es una película que funciona perfecto para una exhibición de medianoche pero si se le quita el mote de midnight movie y se obvian las comparaciones con el show de Rocky (que advertimos de una vez por todas, no tienen nada que ver), este filme es superior.

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         Como decíamos, no es un musical, pues en ellos, hay personajes que cantan ciertas partes de su historia mientras emprenden bailes coreografiados. Repo es fiel al espíritu original de las operas representadas en un teatro. El texto es cantado totalmente, la dirección de arte es barroca y muy artificial, precisamente para enfatizar el carácter teatral, las voces de los actores son ríspidas, algunas engoladas, siempre agresivas y hacia adelante, no hay coreografías vistosas salvo aquella donde Amber Sweet (Paris Hilton) canta en un callejón con un montón de prostitutas a su lado.

         Es ese carácter artificial de la producción y la exageración de todos los rasgos sus mayores atributos. Esos elementos bien pueden pensarse como una sofisticación de la serie B, si es así, entonces no es más una corriente marginada: si hay serie B en la actualidad es gracias a los nuevos directores, que visualizan grandes valores de producción, actores famosos, argumentos bien estructurados, siempre divertidas. No necesitan acompañar a otros estrenos pues pueden hablar por sí solas. Ese es el carácter trasgresor del cine de horror contemporáneo: hallar su propia voz, validarse como género cinematográfico y emprender enormes campañas de merchandising para comprobar su rentabilidad.

         Otro aspecto importante es el uso de viñetas a modo de cómic que el director utiliza para resumir ciertas líneas argumentales que de ser filmadas hubieran aumentado tiempo innecesario al filme. Dichas viñetas sirven para conocer la historia personal de tres personajes principales, así como la obertura del filme. Este elemento contribuye a la estilización artificial y exagerada de la cinta y también la hace más atractiva.

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         Desde luego, no debemos olvidar lo más importante: el espectáculo de la sangre. Repo bien puede ser una opera gore; se centra en Nathan (Anthony Stewart Head, el inolvidable Giles de Buffy The Vampire Slayer), uno de los asesinos legales, y su disputa con Rotti Largo (Paul Sorvino), dueño de Geneco, cuyos hijos son un desastre. Por ello, planea adueñarse de Shilo (Alexa Vega) la hija de Nathan. El trato es que si ella mata a su padre, Rotti la heredará como única dueña de Geneco. Por su parte, Nathan, al verse en la encrucijada de matar a la ciega Mag (Sara Brightman) con tal que Rotti no revele que es él quien ha envenenado por largo tiempo a Shilo, inicia una cruzada personal donde habrá una cuenta de cadáveres inmensa.

         La trillada frase clásico instantáneo se ha dejado escuchar, pero lo cierto es que podría serlo. Repo es uno de esos filmes con la capacidad de crear un mundo propio con reglas afianzadas, estratos sociales y estilos de vida: los adictos a la cirugía, ladrones de tumbas, adictos al Zydrate, asesinos legales, farándula corrupta, todos parte de un círculo, en un mundo que literalmente se ha ido al carajo. Por ello puede convertirse en un filme de culto, por crear esos grupos organizados a los que más de un geek puede rendir pleitesía (como los padawans de George Lucas, por mencionar el ejemplo más efímero).

         Varias escenas sangrientas le esperan al cinéfilo goremaníaco: Nathan extirpa una médula al tiempo que canta al teléfono con su hija; abre el estomago de un cliente en la mesa de operaciones para sacarle tripas, hígado y corazón, Sara Brightman, después de una interpretación de opera divina, se saca los ojos antes que el Repo le de alcance y el clímax, Nathan y Shilo se enfrentan en el escenario de la opera genética, a estas alturas manchada de sangre. Tanta sangre, y uno espera más y más.

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         Si visitan www.repo-opera.com, sitio oficial de la película, se darán cuenta de su alcance mediático: se programan exhibiciones en teatros selectos, eventos en vivo respecto al filme, hay comunidades de fans y uno puede elegir entre pertenecer a los ladrones de Zydrate o ser un miembro distinguido de Geneco, pueden leerse los reviews de muchas revistas especializadas, pueden descargarse imágenes, entre otras cosas. En México, está teniendo una exitosa corrida en DVD, y algunos cineclubes “especializados” en terror la han programado, como antes se solían programar las películas de serie B.

         Es por esta razón que también podría ser una película de culto; porque su fama proviene de Internet, de las exhibiciones privadas, casi clandestinas, publicidad de boca en boca. Efectos directos del poder mediático que ejerce hoy día el género de terror y que intenta dar mejores resultados. Así es, con Repo asistimos a la sofisticación de la serie B y si eso tiene par dar más, estamos esperando.

Urban Legend

Posted in Terror de Género on junio 11, 2009 by alienzombie

Escrito por: Nightmare Boy

Por la fuerza, un hombre aborda el automóvil al que acaba de entrar a una mujer. Él la amenaza y pregunta ¿pellizco o piquete? La mujer, esperando dar la respuesta que implique menos dolor, responde pellizco. El individuo saca unas pinzas y de golpe, le arranca uno de sus pezones. También puede suceder que alguna mujer en algún centro comercial de a los hombres la prueba de un perfume, el cual los duerme y para cuando despiertan, solos en la habitación de un hotel, les falta un riñón. Supuestamente será vendido en el mercado negro.

         La mayoría habrá escuchado estas historias; todavía hoy día se envían cadenas por Internet (los conocidos hoaxes) que advierten sobre este tipo de situaciones, pero nadie nunca otorga pruebas tangibles de tales situaciones, incluso los noticiarios que han llegado a reportar casos similares basan sus reportajes en especulaciones hechas por la misma gente, lo cual nos lleva al punto crucial ¿por qué la gente inventa tales cosas? Dejemos de lado la paranoia y miedo que abundan en los tiempos modernos gracias a la violencia, el rumor a existido siempre como forma de disfrazar miedos contemporáneos a los que no se les quiere hacer frente o bien, por morbosidad.

         Es ahí donde las leyendas urbanas cobran su fuerza, cuentos folclóricos transmitidos oralmente de persona a persona, que le han ocurrido al amigo de un amigo o al primo de un vecino, pero nunca a nadie cercano a nosotros. Existen en casi todos los lugares, hay muchas variaciones sobre leyendas específicas, cada cultura les adhiere sus propias figuras míticas para disfrazar preocupaciones latentes en sus comunidades.

         Ahora bien, es cierto que hay asesinatos, asaltos, violaciones, la prensa se encarga de hacérnoslo saber pero la diferencia de esos hechos con las leyendas es que estas últimas siempre presentan similitudes en el corpus, como si se tratase de algún serial televisivo, pero solo se sabe de eso gracias al rumor y no porque consten en algún documento oficial. Nada que decir cuando estás historias incluyen fantasmas, duendes, demonios u otras manifestaciones que ni Carlos Trejo, nuestro propio cazafantasmas mexicano, ha podido comprobar. Y aún así, son tan interesantes que el cine ha visto un nicho narrativo en ellas.

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         Ya en 1992, Bernard Rose abordó la cuestión de las leyendas urbanas en su magnífica Candyman, adaptación del cuento de Clive Barker. En el filme, uno de los personajes, Trevor, profesor universitario, explica en una clase que las leyendas urbanas expresan el folclore de la modernidad y el entorno en que se desenvuelven todas las sociedades. Pero mientras este filme explota únicamente el mito del caramelero, en 1998 el debutante Jamie Blanks ofreció una visión más global sobre la variada gama de relatos en Urban Legend.

         Desde luego que el filme no intenta ser una reflexión sobre el proceso comunicativo y cultural de las leyendas, simplemente usar la anécdota para construir un relato sobre venganza personal que opera con todos los códigos que mueven a todos los slashers. De hecho, la película aprovecha el furor inaugurado en 1996 con Scream, celebre filme al que le siguieron I Still Know what you did last summer de Jim Gillespie y la presente, filmes rescatables luego de esa regeneración del género.

         Michelle (Natasha Gregson Wagner) maneja en la carretera durante una noche. En el fondo, hay un programa de radio que después es sustituido por Total eclipse of the heart, ese one hit wonder de Bonnie Tyler. La gasolina se termina. Michelle es forzada a detenerse en la gasolinera más cercana, en donde un hombre intenta disuadirla de no subir nuevamente a su auto. Ella huye asustada pensando que el hombre es peligroso pero él solo trataba de advertirle; la chica muere decapitada en manos de alguien que iba en el asiento trasero del vehículo.

         El asesinato de Michelle es punta de lanza del relato. La noticia llega a la Universidad de Pendleton en donde estudian Natalie (Alicia Witt), su mejor amiga Brenda (Rebecca Gayheart) y Paul (Jared Leto), aspirante a periodista, galán ojiazul y todo un sabiondo. Junto a estos tres protagonistas se dibujan una serie de estereotipos usuales en filmes como estos: Sasha (Tara Reid) la muchacha promiscua, Damon (Joshua Jackson) el pesado bromista, Parker (Michael Rosenbaum) otro castroso líder una fraternidad y para rematar, el director de la escuela Dean Adams (John Neville)  y el profesor Wexler (Robert Englund) quienes también están como carne de cañón.

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         Es muy evidente el trazo, es decir, todos los personajes habrán de morir en manos de aquel maniático que al inicio del filme decapitó a Michelle. Pero he aquí la novedad: cada asesinato es una retorcida representación de las leyendas urbanas locales más famosas. Natalie, la heroína de esta historia, conecta los puntos una vez que atestigua el homicidio de Damon, colgado de un lazo encima de su auto. Cuando comprueba que tanto esta como la muerte de Michelle parecen leyendas (la del hombre que aborda el auto de una mujer y el novio ahorcado), empieza su frenética búsqueda de la verdad antes que todos sean leyenda. Esa es la pregunta, ¿quién hace esto y por qué?

         Todos los slasher están motivados por la venganza y en este caso no es la excepción. La razón por la que Natalie se obsesiona con la búsqueda del asesino es porque ella conocía a Michelle, juntas hicieron una travesura años atrás, travesura que le costó la vida a un hombre y ahora, de algún modo, ella siente que la culpa ha regresado para carcomerla. No esta mal, pero no es la culpa sino alguien que desde luego presenció o sabe del incidente y desea hacerle pagar (y de paso masacrar unos cuantos estudiantes).

         Como podemos ver, es una estructura simple pero con algunas vueltas de tuerca interesantes, porque el mayor acierto de Jamie Blanks es manejar adecuadamente el suspenso de modo que aquello que creímos predecible, de la vuelta y nos sorprenda. Así pues, nos sorprendemos con la identidad del asesino (que no revelaremos, desde luego). Otro de los aciertos es aprovechar ese ingrediente nuevo en las películas de terror vigente desde Scream: la introducción del saber popular, es decir, tanto personajes como espectadores deben estar pendientes de las expresiones más recientes de nuestra cultura pues en el caso del asesino en el filme, éste las utilizará a su favor, mientras que el espectador debe reconocer esos códigos insertados en el relato (cuentos populares, películas de terror, crímenes famosos). El dominio de todos esos temas es lo que podría salvarnos en una situación peligrosa.

         Así pues, el profesor Wexler manifiesta que las leyendas son una medida de los valores de la sociedad que las creó, folclor contemporáneo que contiene advertencias culturales. Aunque en la película, el asunto de los miedos sociales se olvida y es reemplazado por el motivo de la venganza, no deja de ser interesante el intento de hacer notar que tanto en la cultura estadounidense como en la nuestra existen paranoias que debemos ocultar o disfrazar de otra cosa.

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         En su manufactura, el filme se beneficia del claroscuro y de la corrección de secuencias a través de la música que enfatiza su carácter de suspenso en demasía. Buenas secuencias gore como aquella en donde el asesino introduce un embudo en la boca de Parker para hacerlo beber cantidades excesivas de veneno, aquella donde Tash, la compañera de cuarto darkie de Natalie es acuchillada en su cuarto en lo que Natalie cree una relación sexual. Es triste que la muerte más cruenta, la de Sasha, sea la que obtenga elipsis (se editan los hachazos en su cuerpo). El ritmo es trepidante y la resolución del relato efectiva, al desviar constantemente las sospechas de un personaje a otro.

         Es bueno hacer notar que en una temporada de filmes de terror que estaban (y siguen estando) a la sombra del paradigma que resulto ser Scream, el filme de Jamie Blanks asome la cabeza con una propuesta entretenida. No podemos negar que hay cierta acumulación de clichés, pero son necesarios tratándose de una slasher, subgénero que luego de muchos años de existencia, ha comprobado tener esquemas de fácil identificación contra los que es difícil pelear. Incluso Scream no pudo y por ello optó por la parodia. Tuvo una secuela en 2001 titulada Urban Legends: Final Cut dirigida por John Ottman, bien hecha y divertida, pero sin el destello de originalidad de su predecesora.